Brasil y Marruecos: un estreno mundialista histórico
La pelota echará a rodar el 13 de junio de 2026, a las 22:00 GMT (18:00 EST), en el imponente New York New Jersey Stadium de East Rutherford. No es un partido más. Es el primer golpe en la mesa de un Grupo C que también espera a Escocia y Haití, y que no perdonará a quien tropiece en la primera jornada.
Brasil llega con la obligación de siempre y con un matiz histórico: Carlo Ancelotti, leyenda del banquillo europeo, se estrena como primer seleccionador extranjero de la Canarinha en décadas. Enfrente, una Marruecos que ya no se conforma con ser la gran historia romántica de 2022. Ahora se siente candidata, se sabe temida y aterriza en Norteamérica con la convicción de que su techo aún no se ha visto.
El contexto no admite medias tintas: un fallo aquí puede costar la clasificación.
El camino de Brasil: turbulencias, humillación y un giro de timón
El viaje de Brasil hacia el Mundial 2026 estuvo lejos del guion habitual de superioridad tranquila en CONMEBOL. La fase de clasificación fue un sobresalto constante, con tropiezos inéditos y una herida que todavía escuece: un 4-1 encajado ante Argentina que hizo saltar todas las alarmas y dejó al equipo resbalando en la tabla.
Ese golpe abrió la puerta a un movimiento sísmico: la llegada de Carlo Ancelotti. El italiano heredó una selección en cuarta posición, con 21 puntos y un discurso agotado. Su misión: ordenar el caos, transformar el talento individual en estructura y evitar que la racha perfecta de Brasil en los Mundiales se rompiera justo ahora.
El equipo no se convirtió de la noche a la mañana en una máquina arrolladora, pero sí encontró estabilidad. Ajustó, sufrió y cerró los últimos partidos de 2025 con la solvencia justa para asegurar un quinto puesto que valía oro: billete directo a Norteamérica y continuidad de un registro inmaculado, presente en todas las ediciones de la Copa del Mundo.
El resultado: una Brasil herida en el orgullo, pero todavía gigantesca, que se planta en New Jersey con un relato de redención entre ceja y ceja.
La marcha imperial de Marruecos: autoridad absoluta en África
Mientras Brasil se debatía entre dudas, Marruecos firmaba una clasificación casi didáctica. La selección que deslumbró en Qatar 2022, con un histórico cuarto puesto, no se quedó en la nostalgia. Usó ese impulso como combustible.
Bajo la dirección de Walid Regragui, los Leones del Atlas arrasaron en el Grupo E de la clasificación africana: ocho partidos, ocho victorias. Ni una sola concesión. Una mezcla de solidez defensiva y filo por las bandas que convirtió su campaña en un mensaje claro al resto del continente.
En marzo de 2026 llegó el giro inesperado: Regragui decidió dar un paso al lado, convencido de que la evolución del equipo pedía una nueva voz. La federación apostó por Mohamed Ouahbi, el técnico que había llevado a la sub-20 a un título mundial en 2025. No heredó un proyecto en construcción, sino un motor a pleno rendimiento.
Marruecos aterriza en el Mundial con el billete sellado con antelación, la etiqueta de selección más temible de África y la sensación de que ya no mira hacia arriba a nadie.
Brasil: un once de estrellas y una incógnita llamada Neymar
Ancelotti ha armado una lista de 26 jugadores que respira élite europea por todos los costados. La conversación, sin embargo, gira en torno a un solo nombre: Neymar Jr.
El regreso del ’10’ a un Mundial, después de dos años y medio alejado de la selección, se ve enturbiado por un edema muscular menor sufrido con Santos. El cuerpo médico lo trata de manera individualizada y el técnico ha dejado claro que seguirá integrado en el grupo, aunque no se descarta que lo protejan de inicio para fases posteriores del torneo.
Con Neymar entre algodones, el peso ofensivo se reparte, pero tiene dos dueños claros: Vinicius Junior y Raphinha. El jugador del Real Madrid llega con aura de candidato al Balón de Oro, decidido a trasladar a la selección la jerarquía que ya ejerce en su club. El extremo del Barcelona, por su parte, ha recibido elogios públicos de Ancelotti, que lo considera el mejor del mundo atacando espacios profundos. Todo apunta a que lo ubicará en una zona muy adelantada, casi como mediapunta flexible, siempre listo para castigar la espalda de la zaga rival.
En la base del sistema, el orden lo impone Marquinhos, capitán y líder de una defensa donde se asocia con Gabriel Magalhães, central del Arsenal. Por detrás, la portería se reparte entre Alisson, Ederson y Weverton, garantía de nivel altísimo bajo palos.
Convocatoria de Brasil
- Porteros: Alisson, Ederson, Weverton
- Defensas: Alex Sandro, Bremer, Danilo, Douglas Santos, Gabriel Magalhães, Roger Ibañez, Léo Pereira, Marquinhos, Wesley
- Centrocampistas: Bruno Guimarães, Casemiro, Danilo Santos, Fabinho, Lucas Paquetá
- Delanteros: Endrick, Gabriel Martinelli, Igor Thiago, Luiz Henrique, Matheus Cunha, Neymar Junior, Raphinha, Rayan, Vinicius Junior
Marruecos: continuidad, juventud y un lateral como columna vertebral
Mohamed Ouahbi llega al gran escaparate sin tiempo que perder, pero con una ventaja enorme: un bloque hecho, competitivo y sano. El 2-1 en el amistoso de preparación ante Kosovo despejó cualquier duda física. No hay grandes ausencias. Puede alinear su once de gala.
La gran novedad está en el banquillo. Ouahbi ha llamado a dos de sus campeones sub-20, Othmane Maamma y Yassir Zabiri. Su papel inicial será el de agitadores, listos para añadir piernas frescas y energía cuando el partido lo pida.
En el campo, la figura central sigue siendo la misma: Achraf Hakimi. El lateral derecho del Paris Saint-Germain es mucho más que un defensor. Es estructura, salida de balón, profundidad y referencia emocional. Marruecos se apoya en él para sostener el bloque atrás y para encender las transiciones por banda.
Convocatoria de Marruecos
- Porteros: Yassine Bounou, Munir El Kajoui, Ahmed Reda Tagnaouti
- Defensas: Noussair Mazraoui, Anass Salah-Eddine, Youssef Belammari, Achraf Hakimi, Zakaria El Ouahdi, Nayef Aguerd, Chadi Riad, Redouane Halhal, Issa Diop
- Centrocampistas: Samir El Mourabet, Ayyoub Bouaddi, Neil El Aynaoui, Sofyan Amrabat, Azzedine Ounahi, Bilal El Khannouss, Ismael Saibari
- Delanteros: Abde Ezzalzouli, Chemsdine Talbi, Soufiane Rahimi, Ayoub El Kaabi, Brahim Díaz, Gessime Yassine, Ayoube Amaimouni
Dos pizarras, una misma ambición
Carlo Ancelotti afronta su debut en un gran torneo de selecciones con la serenidad de quien lo ha ganado casi todo a nivel de clubes. Su propuesta con Brasil parte de un 4-2-3-1 muy reconocible, pero con alma de arma vertical. Recuperar y mirar hacia adelante. Sin rodeos.
El doble pivote debe blindar la zaga mientras los laterales se lanzan en ataque. La consigna es clara: evitar posesiones eternas y atacar el espacio a la espalda de la defensa rival en cuanto se recupere el balón. Esa transición rápida, casi instintiva, será clave ante una Marruecos que no teme defender bajo ni correr hacia delante.
Mohamed Ouahbi, en cambio, representa la nueva ola del fútbol marroquí. Respeta la herencia del bloque compacto que maravilló en 2022, pero le ha inyectado más balón, más altura y más valentía. Quiere un equipo que presione las segundas jugadas con un centro del campo muy atlético y que, desde ahí, cargue las bandas con sociedades entre laterales y extremos invertidos.
El resultado es una selección más expansiva que la de Regragui, sin perder la dureza competitiva que la hizo famosa.
Duelo de estrellas: Vinicius contra Hakimi
Hay partidos que se explican solos con un emparejamiento. Este tiene uno de lujo: Vinicius Junior frente a Achraf Hakimi.
El brasileño buscará el uno contra uno constantemente, con su zancada larga y su cambio de ritmo letal. Quiere demostrar que su candidatura al Balón de Oro no es solo un debate de club, sino también de selección. Cada vez que reciba abierto, el estadio contendrá la respiración.
Frente a él, uno de los pocos laterales capaces de mirarle a los ojos en cuanto a velocidad, potencia y lectura táctica. Hakimi no solo iguala su ritmo, también sabe cuándo temporizar, cuándo saltar y cuándo guiarlo hacia zonas menos dañinas. El ganador de este duelo puede inclinar todo el grupo.
El tablero central: Raphinha contra el muro marroquí
Ancelotti ha dejado entrever que Raphinha actuará muy cerca de la última línea rival, atacando el espacio entre centrales y mediocentros. No será un extremo clásico pegado a la cal. Será una amenaza interior.
Ahí entra en escena Sofyan Amrabat. El mediocentro marroquí tendrá la misión de seguir sus movimientos, impedir que reciba de cara y cortar esas recepciones en la media vuelta que abren pasillos para las llegadas de los laterales y las diagonales de Vinicius.
Si Raphinha consigue encontrar metros libres entre líneas, Brasil tendrá el partido donde quiere. Si Amrabat y su bloque logran ahogarlo, Marruecos podrá imponer su ritmo y salir con peligro.
El área como campo de batalla: Gabriel Magalhães ante el ‘9’ marroquí
En el corazón del área se anuncia una pelea de las que dejan marca: Gabriel Magalhães contra el delantero referencia de Marruecos. Un duelo de choques, saltos y segundas jugadas.
El atacante marroquí vive del centro lateral, del desgaste constante sobre los centrales, de atacar cada balón aéreo como si fuera el último. El zaguero del Arsenal deberá imponer su físico, su colocación y su jerarquía para desactivar ese plan. Cada córner, cada falta lateral, será una prueba de nervios.
Si Gabriel domina su zona, Brasil reducirá al mínimo las situaciones de pánico. Si Marruecos encuentra remate con frecuencia, el partido puede romperse en cualquier balón parado.
Un grupo sin red y un estreno sin margen
Con Escocia como potencia europea emergente y una Haití eléctrica dispuesta a incomodar a cualquiera, el Grupo C no ofrece demasiados refugios. Perder en el debut significa mirar de reojo a la calculadora desde la segunda jornada.
Para Brasil, el partido es algo más que tres puntos: es la oportunidad de demostrar que el discurso de Ancelotti ha calado, que la selección ha superado sus dudas y que el peso de la historia no la paraliza. Para Marruecos, es el examen definitivo de su nueva era, el momento de comprobar si esa versión más atrevida también resiste ante uno de los gigantes del fútbol.
Cuando los focos iluminen el césped de New Jersey y suene el pitido inicial, no será solo el arranque de un partido. Será la primera respuesta a una pregunta que sobrevuela todo el grupo: ¿quién está realmente preparado para gobernar este Mundial desde el día uno?
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