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Chelsea y su once ideal con Xabi Alonso

Chelsea puede acabar 2025-26 levantando un título en Wembley y, aun así, nadie se engaña en Stamford Bridge: la temporada ha sido otro ejercicio de confusión, cambios de rumbo y frustración. Dos entrenadores permanentes, un interino en el banquillo y un club que, a estas alturas, sigue buscando un proyecto al que aferrarse.

Callum McFarlane será quien dirija al equipo este sábado en la final de la FA Cup ante Manchester City, un escenario imponente para un técnico provisional. Mientras tanto, en los despachos se cocina lo realmente decisivo: el nombre del próximo entrenador. Entre los candidatos, uno destaca por encima del resto: Xabi Alonso, ex de Bayer Leverkusen y Real Madrid, convertido en uno de los técnicos más codiciados de Europa.

Un gigante lejos de la élite

La tabla de la Premier League es un espejo cruel. Chelsea es noveno, lastrado por una racha de resultados desastrosa. La Champions League solo aparece en el horizonte a través de un cálculo casi quirúrgico: arrebatar la sexta plaza en las dos últimas jornadas y, además, rezar para que Aston Villa termine quinto y conquiste la Europa League ante Freiburg la próxima semana. Una combinación complicada, pero no imposible.

El experimento con Liam Rosenior, traído desde Strasbourg, dejó más dudas que certezas. El margen de error se ha agotado. La próxima decisión en el banquillo debe ser la acertada. Y ahí entra Alonso, un técnico que ha brillado con distintas variantes de un 3-4-2-1 fluido, agresivo con balón y muy estructurado sin él. Un sistema que, aplicado a la plantilla del Chelsea y a los objetivos de mercado que se manejan, invita a imaginar un once ideal tan ilusionante como exigente.

Portería: Gregor Kobel, la base de todo

El problema del Chelsea bajo palos no es nuevo ni pequeño. La apuesta por Robert Sanchez, llegado desde Brighton & Hove Albion por una cantidad importante, no ha resuelto nada de manera definitiva. El club tiene claro que un nuevo portero será prioridad absoluta en el próximo mercado.

El nombre que más se repite es Gregor Kobel, guardameta de 28 años y número uno de Borussia Dortmund. Internacional suizo, ha construido toda su carrera en Alemania, un contexto que Xabi Alonso conoce a la perfección. Su perfil encaja con lo que el técnico suele exigir: presencia, juego con los pies, mando en el área. Sería el primer ladrillo de una reconstrucción desde atrás.

Defensa: Senesi, Chalobah y Colwill, un muro de tres

El dibujo de tres centrales abriría un debate inmediato. Marc Cucurella difícilmente perdería su protagonismo, pero tanto él como Malo Gusto podrían quedar en tierra de nadie si Alonso consolida esa línea de tres atrás: demasiado defensores para ser extremos, demasiado ofensivos para ser centrales puros. Reece James, en cambio, es una certeza como carrilero avanzado. Cucurella, como extremo izquierdo, no parece la solución para un equipo que ya navega a la deriva.

En el corazón de la zaga, el plan pasa por una mezcla de madurez y talento joven. Si Trevoh Chalobah está realmente preparado para asumir galones y liderar la línea defensiva, y si Levi Colwill consigue dejar atrás los problemas físicos, bastaría un fichaje de peso para completar un bloque temible.

Ese nombre podría ser Marcos Senesi. El central de Bournemouth ha sido vinculado con Chelsea y su rendimiento en la Premier le coloca entre los más fiables del campeonato. El problema es evidente: si los Cherries se meten en la Champions League, retenerle en la costa sur será un argumento poderoso. Aun así, pocos perfiles encajarían mejor como central zurdo de jerarquía en una defensa de tres.

Mediocampo: James por fuera, Caicedo como ancla y dos socios nuevos

En el centro del campo, las tensiones no son solo tácticas. Enzo Fernandez se ha ganado miradas de recelo entre parte de la afición. Sus declaraciones sobre dónde le gustaría vivir en el futuro, quizá inocentes en su intención, han sido percibidas como poco oportunas para alguien con galones de capitán. No es la primera vez que su discurso genera ruido.

Moises Caicedo, en cambio, se ha consolidado como la pieza inamovible. Alrededor de él debe girar el mediocampo del Chelsea. Su radio de acción, su capacidad para abarcar metros y corregir desajustes, le convierten en el punto de apoyo perfecto para cualquier estructura de Alonso.

Con Reece James instalado de forma permanente en el carril derecho, el encaje de otros perfiles ofensivos se complica. Pedro Neto, irregular y divisivo, podría acompañar a Enzo en la lista de sacrificados si el club decide reordenar prioridades.

La dirección deportiva ya ha sido relacionada con dos objetivos claros: un socio para Caicedo en el doble pivote y un talento joven para el perfil izquierdo del cuadrado en mediocampo.

Pablo Barrios, de Atletico Madrid, encaja en la primera categoría. Centrocampista con enorme proyección, combina criterio con balón, intensidad en la presión y una lectura del juego que le ha permitido adelantar etapas. Su cláusula de rescisión es altísima y, aunque Chelsea consiguiera convencerle sin llegar a esa cifra, la operación exigiría una inversión muy seria desde el primer día.

En el otro costado aparece el nombre de Said El Mala. El joven alemán ha firmado una temporada de irrupción en Cologne, suficiente para llamar la atención en Londres. Su perfil zurdo, su energía y su margen de crecimiento le convierten en una pieza ideal para completar ese 3-4-2-1 dinámico que Alonso ha explotado en Alemania. Anthony Gordon también figura en el radar. Un extremo inglés, caro, eléctrico, con impacto inmediato: un movimiento muy Chelsea, en todos los sentidos.

Ataque: Palmer como faro, Joao Pedro como referencia, Rogers como socio

El futuro ofensivo del club tiene nombre propio: Estevao. Pero el brasileño es joven, llega tocado físicamente y necesita tiempo, protección y un contexto estable. Chelsea no puede cargar sobre él el peso del gol a corto plazo. Eso obliga a otro paso fuerte en el mercado.

En ese contexto, el rendimiento de Joao Pedro ha sido un raro punto de luz en una campaña oscura. Con 15 goles en la Premier League, se ha ganado un estatus que obliga a replantear cualquier fichaje en punta. El club puede ir al mercado en busca de un nueve, pero quien llegue tendrá que desbancar al máximo goleador del equipo. No será sencillo.

Cole Palmer, mientras tanto, se ha convertido en el jugador más determinante de la plantilla. Ha habido rumores sobre un posible movimiento lejos de Stamford Bridge, pero la lógica deportiva apunta en otra dirección: si Chelsea quiere reconstruirse con sentido, Palmer debe ser la piedra angular. En este once ideal, parte como uno de los dos mediapuntas por detrás del delantero, con libertad para recibir entre líneas, girarse y decidir partidos.

A su lado, Morgan Rogers aportaría movilidad, desmarques y capacidad para enlazar con los carrileros y el punta. Un perfil complementario, más de tejido colectivo que de foco individual, ideal para que Palmer y Joao Pedro brillen en las zonas calientes.

Un plan claro para un club que vive en el alambre

El once soñado con Xabi Alonso al mando no es solo un ejercicio de imaginación. Es, sobre todo, un mapa de lo que Chelsea necesita: jerarquía en la portería, una defensa de tres consolidada, un mediocampo construido alrededor de Caicedo y un ataque que proteja a sus joyas mientras las potencia.

El club puede terminar la temporada levantando la FA Cup y arañando una plaza europea de forma casi agónica. Pero la verdadera pregunta es otra: ¿será capaz, esta vez, de convertir ese posible éxito puntual en el punto de partida de un proyecto que por fin deje de vivir al borde del caos?