Logotipo completo Gol y tribuna

Cody Gakpo y la fe de la Oranje ante Suecia

Cody Gakpo, fe y vestuario blindado antes de la prueba de fuego ante Suecia

La concentración de Países Bajos en Kansas City no solo se mide en pizarras tácticas y repeticiones de alta intensidad. También se mide en silencio, en círculo, con las cabezas inclinadas. Cody Gakpo cuenta que una oración compartida entre jugadores se ha convertido en uno de los pilares emocionales de una selección que llega contra las cuerdas a su segundo partido del Mundial.

El empate 2-2 ante una brillante Japón en Arlington dejó a la Oranje bajo una presión inmediata. Tres veces finalista mundial, el margen de error se ha reducido al mínimo antes de medirse en Houston a una Suecia lanzada, líder del Grupo F tras destrozar 5-1 a Túnez en su debut.

Enfrente, el equipo de Graham Potter llega con brillo y colmillo: Alexander Isak y Viktor Gyokeres encabezan un ataque que asusta. Pero Gakpo, desde la serenidad de la base neerlandesa, no se mueve un centímetro del discurso ambicioso.

“Tenemos grandes esperanzas en nosotros mismos”, afirmó el extremo de Liverpool. “Sentimos que tenemos un buen grupo y, al final, tenemos que demostrarlo en el campo, pasar la fase de grupos y luego seguir empujando”.

Un círculo de oración en el corazón de la Oranje

Entre sesiones de vídeo y entrenamientos, Gakpo explica que un grupo de 11 o 12 jugadores se reúne con frecuencia para rezar. No es un detalle menor en un torneo que exprime lo físico y lo mental.

“A menudo terminamos en conversaciones en las que hablamos de fe y a menudo soy uno de los que lidera la oración”, contó. “Pero cada uno tiene su propio papel y su propia contribución”.

El delantero de 27 años insiste en que ese espacio íntimo ha ido creciendo… y se nota.

“Creo que el grupo de chicos es cada vez más grande. Y creo que también aporta cierta cohesión, por supuesto”, explicó. No se refiere solo a lo que ocurre en los 90 minutos. “También fuera del fútbol, obviamente, para llevarnos bien entre nosotros. Pero también para darnos fuerza, en momentos como estos en los que realmente tenemos que estar ahí los unos para los otros. Y que podamos formar una unidad juntos. No solo en el campo, sino también fuera de él”.

En un Mundial donde cada gesto se escruta, Países Bajos se aferra a algo más que a la pizarra de Ronald Koeman: una identidad compartida y un núcleo que se protege desde dentro.

El peligro sueco… y un viejo conocido

El siguiente examen no admite distracciones. Suecia llega con confianza desatada y con un delantero al que Gakpo conoce mejor que nadie: su compañero en Liverpool, Alexander Isak.

El ariete sueco llegó a Anfield desde Newcastle en un traspaso de alto perfil, pero una grave lesión de tobillo, con fractura de peroné incluida, le borró casi toda la primera temporada. Su regreso, sin embargo, dejó señales claras de lo que puede ofrecer.

“Jugador especial, y estuvimos muy contentos de que volviera de la lesión”, recordó Gakpo. “Al final, creo que estaba en forma, marcó algunos goles y jugó bien. Y obviamente empezó el torneo muy bien con su rendimiento. Y creo que todo el mundo sabe lo buen jugador que es, así que tenemos que estar pendientes de él”.

No hay margen para la ingenuidad. Isak llega con ritmo, confianza y un contexto ideal: una Suecia agresiva, vertical, que ya ha olfateado sangre en el grupo. Países Bajos, tocada por el tropiezo ante Japón, sabe que una derrota puede complicar de forma dramática su camino.

Pasar página de un año gris en Liverpool

Para Gakpo, este Mundial también funciona como una especie de reseteo personal. Su temporada en Liverpool terminó mal, con el despido del entrenador Arne Slot y un ambiente enrarecido en Anfield.

“La temporada pasada en Liverpool no es algo a lo que mucha gente quiera mirar hacia atrás, creo, por desgracia”, admitió. “Pero eso también es el fútbol. Y solo tenemos que seguir adelante. Aquí es obviamente un entorno completamente diferente, es un equipo completamente diferente”.

Ese cambio de escenario se nota en su lenguaje corporal. En la selección, Gakpo no solo es un atacante clave, también es una de las voces que sostienen el vestuario cuando la presión aprieta. El círculo de oración, las charlas sobre fe, el énfasis constante en la unidad: todo forma parte de la misma idea. Blindar al grupo antes de un duelo que puede marcar el torneo.

Houston espera. Suecia llega crecida, con goles, con Isak encendido. Países Bajos llega herida, pero unida. La cuestión es simple y brutal: ¿alcanzará esa fe —en el plan, en el grupo, en algo más grande— para sostener a la Oranje cuando el Mundial empiece de verdad?