Cristian Volpato debuta con Australia: el regreso a casa
Cristian Volpato habla con calma, pero la decisión que ha tomado sacude a todo el fútbol australiano. El atacante de Sassuolo, que durante años fue la gran esperanza de la Azzurra en categorías juveniles, vestirá por fin la camiseta de la selección de su país de nacimiento en un Mundial.
Lo hará con los Socceroos. Y lo hará ya.
El joven de 22 años está listo para debutar este sábado (5.00 del domingo AEST) ante Suiza en el Snapdragon Stadium de San Diego, en el último amistoso antes de la gran cita. Un escenario lejano a Sydney o Roma, pero perfecto para el inicio de una nueva vida internacional.
Del “esperar a Italia” al “volver a casa”
Durante mucho tiempo, Volpato fue el símbolo del dilema de doble nacionalidad. Nacido en Australia, formado y proyectado en Italia, internacional juvenil con la Azzurra, y con un mensaje claro hace apenas unos meses: quería esperar la llamada absoluta de Italia.
Hoy el discurso es otro.
“Obviamente, jugar un Mundial con tu país es algo irreal”, admite en una entrevista en vídeo difundida por Football Australia. No es una frase lanzada al aire. Italia no se clasificó para este Mundial. Australia sí. Y ahí se abrió una puerta que ya no quiso cerrar.
“Jugar para Italia también fue bueno e increíble. Pero quizá cuando tenía 18 años era demasiado joven, quizá estaba demasiado asustado para hacer el cambio de inmediato, estaba en mi zona de confort jugando para Italia”, reconoce.
Hasta que algo cambió. “Algo —no sé— en mi corazón me dijo: ‘Creo que es hora de volver a casa’”.
Ese “algo” llega después de años de dudas. Con 18 años, en la Roma, ya había rechazado el intento de Graham Arnold de llevarlo al Mundial de 2022 con Australia. En marzo de este año todavía repetía que esperaba la llamada de la selección absoluta italiana. La marcha atrás, vista desde fuera, parece brusca. Desde dentro, fue un proceso largo.
“Soy italiano y soy australiano, así que ha sido una gran decisión que he tenido en la cabeza 24/7 durante bastante tiempo”, explica. “Es muy difícil porque la gente quiere que elijas una cosa, una u otra. Pero ha sido duro y, obviamente, me siento australiano, así que se sintió muy bien entrar en el grupo, que los chicos me recibieran, y hablar inglés, Aussie”.
En pocas palabras: el corazón tiró más fuerte que la prudencia.
Popovic no ruega, pero convence
El seleccionador Tony Popovic nunca quiso aparecer como el técnico suplicante. Se lo dejó claro al propio jugador: no iba a “rogarle” que eligiera a Australia. Pero sí iba a hablarle con franqueza.
Volpato pasó mucho tiempo conversando con Popovic y con un amigo muy cercano, Alessandro Circati, defensor de Parma y también internacional con Australia. El calendario quiso que Sassuolo y Parma se enfrentaran en la última jornada de la Serie A. Entre charla y charla, el cerco se fue cerrando.
“Él (Circati) intentaba convencerme, y yo le decía: ‘Vale, voy a ir, voy a ir’”, cuenta Volpato. El tono es distendido, pero el paso es enorme.
Popovic confirmó este viernes que el atacante está “en forma y disponible” para jugar ante Suiza y que espera darle minutos, después de que llegara demasiado tarde a la concentración para participar frente a México. El técnico asegura que ahora se le ve mejor que en ningún momento desde que se incorporó al grupo, tras una puesta a punto necesaria para alcanzar el ritmo del resto.
En el vestuario, las preguntas sobre el cambio de bandera no han ido muy lejos. El centrocampista Connor Metcalfe esquivó cualquier polémica cuando se le preguntó si la decisión tardía de Volpato había generado algún problema interno. El mensaje implícito es claro: lo que importa es lo que pueda aportar desde ahora.
Un debut con mensaje
Volpato no llega para rellenar una lista. Llega con ganas de marcar territorio.
“Sinceramente, mucha gente nos da por muertos porque somos Australia, pero yo creo en el grupo, creo en el entrenador, creo que tenemos un muy buen equipo, así que ojalá podamos sorprender a mucha gente”, lanza el atacante.
La frase encaja con el perfil de una selección acostumbrada a vivir a contracorriente. Australia no parte nunca entre las favoritas, pero rara vez se rinde a ese papel. Volpato, con su pasado italiano y su presente australiano, personifica esa mezcla de orgullo y desafío.
A su lado también podría estrenarse Tete Yengi, delantero que apunta a debutar en este mismo amistoso, el último ensayo antes del Mundial. Popovic lo define como “un buen ensayo general, la última oportunidad para que los jugadores sumen minutos antes del gran baile que tenemos delante”.
Suiza como espejo, Estados Unidos en el horizonte
El contexto del partido ante Suiza no es casual. El horario —mediodía, hora local— y la logística del encuentro están diseñados para imitar las condiciones del segundo partido de la fase de grupos, frente a Estados Unidos el 19 de junio (20 de junio AEST), con salida rápida de la ciudad justo después del choque.
Es un simulacro completo: calor, viaje, exigencia física y un rival europeo de entidad. Suiza ofrece ese nivel que Australia necesita medir antes del estreno del 13 de junio ante Turquía en Vancouver.
En medio de todo ese plan milimetrado, la figura de Cristian Volpato se recorta con fuerza. Hace un año era el chico que decía “no” a Australia para seguir esperando a Italia. Hoy es el jugador que se pone la camiseta verde y oro convencido de que “es hora de volver a casa”.
La pregunta ya no es a quién pertenece su futuro. La verdadera cuestión es cuánto puede cambiar el techo de estos Socceroos con él en el campo cuando empiece el Mundial.
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