Declan Rice y su impacto en el Arsenal
Declan Rice, entre el presente brillante y la sombra de Steven Gerrard
En el norte de Londres ya no se discute: el fichaje de Declan Rice cambió el paso del Arsenal. Con él en el centro del campo, el equipo de Mikel Arteta devolvió el título de la Premier League a esa parte de la ciudad tras 22 años de espera. No fue un detalle menor, ni una casualidad de una buena racha. Rice se instaló como pieza central de un proyecto que llevaba tiempo buscando exactamente eso: un líder silencioso en el corazón del juego.
Arsenal pagó en 2023 lo que entonces fue un récord británico, 105 millones de libras, para arrancar al canterano del West Ham de su zona de confort. Desde entonces, Rice casi no ha descansado. Siempre en el once, siempre disponible, siempre en el motor del equipo que dio un salto de gigante con él a los mandos. Para muchos, el eslabón que faltaba en un rompecabezas que Arteta llevaba años montando.
Con el título de liga ya en su vitrina y un casi doblete que se escapó por muy poco, el centrocampista se asoma ahora a otro escaparate: el del verano en Norteamérica con la selección de Inglaterra. Sesenta años sin levantar un gran trofeo pesan como una losa. En la federación sueñan con que Rice sea el talismán que rompa por fin esa maldición y, de paso, lo lance de lleno a la conversación por el Balón de Oro.
El escenario es claro: si Rice se cuelga una corona mundial con los Three Lions y mantiene la jerarquía que ya muestra en el Emirates Stadium, su nombre subirá muchos peldaños en las listas de candidatos. Más aún después de haber sufrido la decepción europea con el Arsenal en la final de la Champions League, una herida que solo un título global podría empezar a cicatrizar.
Pero no todo el mundo compra todavía el billete al Olimpo. Robbie Fowler, exdelantero de la selección inglesa y leyenda del Liverpool, lo ve con matices. En una entrevista con GOAL, en un acto con BetMGM, dejó clara su admiración por Rice, pero también su escepticismo cuando la conversación se dispara hacia el Balón de Oro y las comparaciones con un mito de Anfield.
“Me gusta Declan Rice”, arrancó Fowler, antes de entrar en el terreno resbaladizo de los paralelismos con Steven Gerrard. Para él, la distancia sigue siendo evidente. Rice, sostiene, ha crecido de forma notable desde que llegó al Arsenal, se ha hecho más completo, más influyente. Sin embargo, Fowler no lo ve todavía en la misma galaxia que el excapitán de Inglaterra y del Liverpool, aquel que en 2005 terminó tercero en la votación del Balón de Oro.
El dato es contundente: en la edición de 2025 del premio, Rice solo apareció en el puesto 27. Un reconocimiento modesto para un jugador que, por entonces, aún no había levantado un gran trofeo con el Arsenal. El título de liga que acaba de conquistar cambia el marco, pero no borra la realidad: para entrar en la conversación de “mejor jugador del planeta” hace falta algo más que regularidad y liderazgo.
Fowler lo expresó sin rodeos. Rice ha subido un escalón desde su aterrizaje en el Emirates, pero todavía le falta “otro más” para aspirar a ese tipo de galardones. No se trata de una crítica gratuita, sino de la exigencia que se reserva a los futbolistas que quieren ser medidos con la vara de Gerrard, un jugador que ni siquiera llegó a ganar el Balón de Oro pese a marcar una época.
Rice, por su parte, mantiene los pies en el suelo. Hijo de Kingston upon Thames, de carácter humilde, sabe que aún no está en la misma mesa que Gerrard. Él mismo lo admitiría sin problema. Pero también es de los que no rehúyen los desafíos. Su carrera entera se ha construido a base de dar un paso más cuando la mayoría habría levantado el pie.
Ahora le toca el reto más grande: trasladar su impacto en el Arsenal a una selección que lleva décadas tropezando en el mismo punto. Si consigue llevar a Inglaterra a lo más alto en suelo norteamericano y encadenar más temporadas de dominio en la Premier, la discusión sobre el Balón de Oro dejará de ser una hipótesis lejana para convertirse en una cuestión inevitable.
La pregunta ya no es si Declan Rice es hoy Steven Gerrard. La cuestión es cuánto tiempo necesitará para acercarse a ese nivel… y si el fútbol moderno le concederá el mismo peso a un mediocentro total a la hora de coronar al próximo rey del planeta.
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