Escocia logra una goleada ante Israel pero sufre por Cuthbert
En el Bozsik Arena, el silencio dolió más que los gritos.
Sin público, sin murmullo de fondo, solo el eco de la voz de Erin Cuthbert rompiendo la noche húngara mientras se llevaba la mano a la pierna derecha. En un estadio de 8.000 asientos casi vacío, habilitado como “casa” de Escocia ante Israel, el sonido de su dolor pareció ocupar todas las gradas.
Un puñado de familiares y amigos, nada más. Ellos, igual que sus compañeras, se quedaron helados. La centrocampista del Chelsea, el motor creativo de este equipo, yacía en el césped como si la hubiera fulminado un rayo tras un choque aparentemente inocuo. Nada en la acción sugería gravedad. Todo en su reacción sí.
El gesto de Cuthbert, el llanto, la camilla que entró a toda prisa. La imagen lo cambió todo.
Goleada con nudo en la garganta
Hasta ese momento, Escocia estaba firmando exactamente la noche que necesitaba. Un 6-0 contundente para seguir en lo más alto del Grupo B4 europeo, por delante de Bélgica, con la diferencia de goles como arma principal en la carrera hacia el Mundial de 2027.
Cuthbert había encendido la chispa desde el inicio: marcó el primer gol y repartió dos asistencias, deshilachando una defensa israelí incapaz de seguirle el ritmo. Era la jugadora que estiraba el marcador, la que insistía en que cada ataque contara, consciente de que cada tanto puede decidir un grupo.
Y justo en ese último esfuerzo por ensanchar la renta, cayó.
La escena dejó a Escocia con una goleada, pero sin celebración desatada. El trabajo estaba hecho en el marcador, no en el ánimo. El rostro de las jugadoras lo delataba: satisfacción contenida, preocupación evidente. Este equipo no acostumbra a disfrutar de grandes noches sin pagar un peaje.
Melissa Andreatta, la seleccionadora, evitó cualquier diagnóstico apresurado. Solo confirmó que Cuthbert iba camino del hospital y se negó a especular sobre “cómo va a evolucionar”. Kirsty Hanson, autora del sexto gol, se limitó a agarrarse a la esperanza: “La están cuidando bien, así que esperemos que haya buenas noticias”.
El miedo, sin embargo, flotaba en el ambiente.
La batalla silenciosa con Bélgica
Mientras Escocia esperaba noticias de su estrella, llegó otro dato que aligeró, en parte, el peso de la noche. Bélgica cumplió el guion y derrotó a Luxemburgo en Den Dreef Stadion. Pero lo hizo “solo” por 6-0.
En un grupo donde la diferencia de goles manda, ese matiz importa. Escocia ya había aplastado a Luxemburgo por 7-0 en Hampden y empezó la jornada con una renta de cuatro goles sobre las belgas. Tras los resultados de esta noche, la distancia sigue siendo exactamente la misma.
Escocia mantiene la ventaja. Bélgica sigue al acecho.
Las belgas volverán a verse las caras con Luxemburgo el martes, esta vez a domicilio, y todo apunta a otro festival ofensivo. Escocia, por su parte, repetirá escenario y rival: otra vez Israel, otra vez en el Bozsik Arena, convertido en sede neutral por decisión de la UEFA, que ha trasladado todos los partidos del combinado de Oriente Medio por motivos de seguridad.
No habrá factor campo. Habrá, eso sí, una carrera a contrarreloj por cada gol.
Andreatta lo dejó claro: el trabajo no está acabado en el último tercio. “Seguiremos afinando nuestras acciones en el último tercio” hasta el martes, aseguró, decidida a exprimir cada ocasión que se presente.
“La actuación fue lo que buscábamos”, explicó a BBC Scotland. “El partido empezó muy rápido. Moldeamos el juego y lo dominamos. En eso nos vamos a centrar: cómo seguir siendo dominantes en el segundo partido. Lo realmente satisfactorio es la variedad, ya sea en jugada o en segundas jugadas a balón parado. Eso dificulta que cualquier rival sepa cómo pararte”.
La entrenadora, además, se mostró encantada de volver a lo que definió como “un estadio precioso”, con “un buen césped”. Aunque todo apunta a que esta vez tendrá que hacerlo sin una de sus piezas más influyentes.
El peso de Caroline Weir
Sin Cuthbert, el foco se desplaza inevitablemente hacia Caroline Weir. Como si no llevara ya suficiente peso a la espalda.
La capitana firmó un hat-trick y se quedó cerca de más goles, liderando desde el centro del campo con la naturalidad de quien está acostumbrada a cargar con el equipo. A sus 30 años, y con su futuro en el Real Madrid aparentemente cerca del final, volvió a demostrar por qué es el faro de esta selección.
“Lidera desde delante aunque juegue en el centro del campo; es una persona con clase y una jugadora con clase, y en las situaciones que realmente importan, da un paso al frente”, destacó Andreatta. “Eso es lo que necesitábamos esta noche”.
Hanson coincidió en el diagnóstico. “Es un modelo a seguir para todas, la admiramos y aprendemos de ella”, apuntó. “Ella marca el estándar y, si ella juega bien, todas jugamos bien. Estamos muy contentas por haber marcado muchos goles, pero tenemos otro partido y ya pensamos en el siguiente”.
Ese siguiente duelo no solo definirá si Escocia termina primera y asciende a la League A de la Nations League. También marcará el tipo de rival que le tocará en los play-offs hacia el Mundial de 2027 en Brasil.
Un martes para definir el camino
El escenario es claro. Desde Europa, solo las campeonas de grupo de League A tendrán billete directo al Mundial. En el grupo de Escocia, tres selecciones avanzarán a los play-offs, pero no todas llegarán con el mismo estatus.
Las ganadoras de grupo serán cabezas de serie, junto a las cuartas clasificadas de League A, y se medirán a segundas y terceras de League B. Traducido: terminar arriba no solo es cuestión de orgullo, sino de evitar un cruce más áspero en la repesca.
Por eso cada gol cuenta. Por eso un 6-0 puede saber a poco cuando al otro lado Bélgica también golea. Y por eso la noche en Budapest dejó una sensación tan extraña: misión cumplida en el marcador, preocupación máxima en la enfermería.
Con o sin Erin Cuthbert, Escocia sabe lo que le espera el martes: otro ejercicio de paciencia, ambición y precisión frente al arco. Otra cita en un estadio casi vacío, donde cada grito, cada celebración y cada gesto de dolor se escucha más fuerte de lo normal.
La pregunta es si, cuando vuelva a rodar el balón en el Bozsik Arena, este equipo será capaz de seguir persiguiendo goles con la misma ferocidad… mientras intenta llenar el hueco que deja una de sus jugadoras más decisivas.
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