España humilla a Inglaterra: goleada y un futuro incierto
Inglaterra solo necesitaba no perder. Un empate bastaba. Una victoria, la guinda. Pero en Mallorca no hubo cálculo posible: España le endosó un 4-0 demoledor y convirtió una noche de trámite en la peor derrota de las Lionesses en 17 años.
El escenario era claro: puntuar ante las campeonas del mundo aseguraba el billete directo al Mundial 2027 en Brasil. En lugar de eso, el equipo de Sarina Wiegman se marcha con un correctivo que la empuja casi con seguridad a un laberinto de dos rondas de repesca en otoño. De golpe, todo se complicó.
Un golpe que “duele” y deja cicatriz
Wiegman no maquilló nada. Habló de dolor, de frustración, de una diferencia evidente entre ambos equipos. Lo que se vio en el césped lo respaldó: una Inglaterra desbordada, sin respuestas, sin un solo disparo a puerta y con una sensación constante de ir siempre un segundo tarde.
“Esperaba un partido muy igualado. Hubo una diferencia esta noche porque estuvimos decepcionantes, y duele”, admitió la seleccionadora. Su equipo no encontró nunca la famosa “marcha más” de la que tanto habla. España sí la tuvo. Varias, de hecho.
La entrenadora neerlandesa ya piensa en el porqué. En qué se rompió. En cómo un grupo que rara vez se desploma de este modo acabó encajando un resultado tan contundente. “Hemos perdido alguna vez, pero no con un marcador así”, recordó. La estadística golpea casi tanto como el juego.
España, al máximo nivel; Inglaterra, sin aire
El contexto no ayuda a Inglaterra, pero tampoco la exime. La WSL terminó el 16 de mayo y varias jugadoras llegaron con menos ritmo competitivo. Al otro lado, muchas de las estrellas españolas venían de levantar la Women’s Champions League con Barcelona hace apenas dos semanas. Se notó en las piernas. Y en la cabeza.
España mandó desde el inicio. Patri Guijarro abrió el marcador con una acción que resumió la noche: túnel a Georgia Stanway y disparo que, tras un desvío, superó a Hannah Hampton. Inglaterra ya iba a remolque.
El segundo tanto retrató la fragilidad defensiva inglesa. Una combinación rápida dejó a Alexia Putellas en posición franca y la dos veces ganadora del Balón de Oro no perdonó ante Hampton antes del descanso. Demasiado espacio, demasiada facilidad para una futbolista de ese calibre.
Tras el intermedio, nada cambió para las visitantes. La zaga, sin la capitana Leah Williamson, se vio desbordada una y otra vez. Wiegman había apostado por Ella Toone en lugar de Lucia Kendall, pese a que la centrocampista del Manchester United apenas regresaba de cuatro meses de lesión. La apuesta no encontró recompensa.
Alexia volvió a aparecer para el tercero, reaccionando más rápido que nadie dentro del área después de que Lucy Bronze sacara un balón sobre la línea. Inglaterra ya no competía; sobrevivía como podía.
Y cuando Putellas dejó el campo, el mensaje fue casi simbólico: entra Aitana Bonmatí, tres veces Balón de Oro. La centrocampista se adueñó del balón y asistió a Claudia Pina para el 4-0. Golpe final a una noche que Inglaterra querrá borrar, pero que difícilmente podrá olvidar.
“Nos pasaron por encima”
Las voces inglesas coincidieron. No hubo paños calientes. Keira Walsh, capitana por la ausencia de Williamson, fue directa: “Simplemente no estuvimos a la altura”. Admitió que España jugó “increíblemente bien” y que a Inglaterra le faltó casi todo: soluciones con balón, salidas desde atrás, presencia en campo rival. “Parecía que tenían cuerpos por todas partes”, describió. La imagen fue esa: una España omnipresente, una Inglaterra encogida en su área.
Walsh reconoció que fue “muy difícil salir del área propia” y que ahora mismo no tiene respuestas. El análisis vendrá después, cuando bajen las pulsaciones. De momento, solo queda la certeza de que la selección se vio superada de principio a fin.
Fran Kirby, desde la cabina de radio, habló de jugadoras “desinfladas” al final. Dijo que le dolía solo verlo. Karen Carney, en televisión, fue igual de contundente: “Fue una noche para olvidar, fuimos segundas en todo. España fue realmente superior en cada zona del campo y hay que tragárselo”.
La sensación que describió Carney es reconocible para cualquiera que haya estado en un partido así: hay momentos en los que solo deseas oír el silbato final porque no sabes cómo arreglar lo que está pasando. Inglaterra “estaba a años luz”, sentenció.
Un grupo que se complica y un martes decisivo
La derrota no solo hiere el orgullo. Tiene consecuencias muy concretas. Antes del partido, Inglaterra mandaba en el grupo A3 con tres puntos de ventaja. España, que ya había ganado 1-0 en Wembley en abril, necesitaba una respuesta fuerte para borrar esa desventaja. La consiguió con creces.
Con este 4-0, las campeonas del mundo se colocan por delante en el cara a cara y llegan a la última jornada con la clasificación directa en su mano: les basta con igualar el resultado de Inglaterra. El martes, las Lionesses reciben a Ucrania a las 20:00 (hora británica), pero su destino ya no depende solo de ellas. Necesitan ganar y que España tropiece en Islandia. Si no, el camino será el de las repescas.
Wiegman lo sabe y lo asume. Habla de “recuperar, mantenerse unidas, hacer un buen partido y seguir adelante”. También reconoce que la preparación cambia por completo según se logre el billete directo o se caiga a la vía larga. A un año del Mundial de Brasil, el plan de trabajo puede dar un giro brusco en 90 minutos.
Walsh se aferra a ese “pequeño chance” de clasificación automática. Lo llama así, pequeño, y recuerda que “está fuera de nuestras manos”. Solo queda esperar un favor de Islandia. Un papel incómodo para una campeona de Europa que hace poco marcaba el paso del fútbol mundial.
Una noche que desnuda la distancia
Se pueden buscar atenuantes: el calendario, las bajas, el contexto. Pero la explicación más sencilla es la más contundente: España estuvo a su mejor nivel. Inglaterra, no. Y ante un rival de esa calidad, no presentarse del todo tiene un precio altísimo.
La goleada abre interrogantes. ¿Fue un accidente en un ciclo en general sólido o una advertencia seria de que la brecha con la campeona del mundo se ha ensanchado? La respuesta no llegará con palabras, sino con lo que pase el martes y, si toca, en las repescas.
Lo único seguro es que Inglaterra ya no puede permitirse otra noche como la de Mallorca. No si quiere llegar a Brasil algo más que como una aspirante lejana.
Podría interesarte

Harry Kane brilla en el Mundial y lidera a Inglaterra

Copa del Mundo: cruces imperdibles en octavos de final

Mundial: sorpresas y estadísticas en octavos de final

Inglaterra y México: el caos del horario en el Azteca

México e Inglaterra: un duelo en el Azteca a 2,200 metros

El nuevo Old Trafford: ¿quién pagará la construcción?
