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Inglaterra utiliza tecnología de enfriamiento para el Mundial

La selección de Inglaterra se blinda contra el calor: tecnología en la palma de la mano

Inglaterra ha decidido que en este Mundial no va a perder ni un gramo de energía por culpa del calor. En Estados Unidos, el combinado inglés recurrirá a dispositivos de enfriamiento de las palmas de las manos, una tecnología de vanguardia que ya se ha abierto paso en la élite y que el cuerpo técnico considera clave para sobrevivir a las condiciones extremas del torneo.

No es un capricho. Los estudios manejados por la federación apuntan a que al menos un tercio de los partidos del Mundial se disputará por encima de los 26 grados. El dato deja de ser abstracto cuando se baja al césped: en la primera sesión de entrenamiento en West Palm Beach, Florida, el termómetro se disparó hasta los 32 grados. Humedad alta, sol castigador y un ritmo de trabajo propio de un equipo que quiere llegar afilado a junio.

En ese contexto entran en escena los dispositivos de enfriamiento de palma. No son ciencia ficción. Clubes como Manchester United ya los han incorporado a sus rutinas. La base científica es clara: al enfriar las palmas se consigue reducir de forma significativa la temperatura central del cuerpo. Traducido al lenguaje del fútbol: menos fatiga, mejor recuperación entre esfuerzos y, en teoría, más chispa cuando el partido se rompe.

El plan de Inglaterra pasa por utilizarlos tanto en los entrenamientos como durante las pausas de hidratación previstas en los encuentros del Mundial. No se trata solo de beber agua y esperar lo mejor; se busca intervenir de manera directa en la fisiología del jugador en pleno partido.

Jordan Henderson lo explicó sin rodeos al hablar del proceso de aclimatación. Para el centrocampista, esta primera semana en Florida sirve para “aumentar la capacidad para las condiciones”, un trabajo silencioso pero imprescindible para que las piernas respondan cuando el calendario apriete. Los amistosos serán otro paso en ese camino: “los partidos de preparación serán buenos para eso”, apuntó.

El futbolista, que no dudó en elogiar al “equipo detrás del equipo”, subrayó el nivel del trabajo que se está realizando en materia de “enfriamiento y recuperación”. Investigación de “máximo nivel”, la definió, convencido de que todos esos detalles pueden marcar diferencias en un torneo donde los márgenes son mínimos. “Ojalá eso nos dé una pequeña ventaja cuando entremos en el torneo”, remató.

Mientras el cuerpo técnico pule el plan físico y tecnológico, la agenda deportiva avanza. Inglaterra se medirá a New Zealand el sábado 6 de junio (21:00 BST) y a Costa Rica el miércoles 10 de junio (21:00), dos pruebas para ajustar piernas, automatismos y, de paso, comprobar cómo responde el cuerpo bajo calor real de competición.

El debut mundialista llegará el miércoles 17 de junio (21:00), ante Croatia, en un choque que puede marcar el tono del grupo. Después esperarán Ghana, el 23 de junio (21:00), y Panama, el 27 de junio (22:00). Tres partidos, mucho en juego y un enemigo silencioso: la temperatura.

Inglaterra ha decidido no dejar nada al azar. Ni siquiera el sudor. La cuestión es simple y brutalmente competitiva: en un Mundial que se jugará al límite, ¿quién llegará más fresco al minuto 90?

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