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Tottenham se salva y De Zerbi exige un cambio total

Tottenham respiró aliviado en el último suspiro de una temporada que coqueteó peligrosamente con el desastre. Un 1-0 sufrido ante Everton, en la última jornada, bastó para esquivar el abismo del Championship y terminar dos puntos por encima del 18º, West Ham.

El marcador es corto. El peso del gol, enorme.

Joao Palhinha apareció justo antes del descanso para firmar el tanto que vale la permanencia y, de paso, silenciar semanas de angustia en la grada. Ese disparo no solo dio tres puntos: mantuvo intacta la condición de Spurs como equipo siempre presente en la Premier League. El alivio en el estadio fue casi físico, una exhalación colectiva tras meses mirando de reojo la tabla.

Pero la celebración duró poco.

De Zerbi, sin paños calientes

Roberto De Zerbi no se dejó llevar por la euforia. Ni un segundo. El italiano, recién llegado de su etapa en Brighton, utilizó el pitido final como punto de partida, no como meta. Su mensaje, en la sala de prensa, fue un mazazo directo al corazón del vestuario.

“Desde esta noche tenemos que empezar a organizar y construir un nuevo equipo”, lanzó, sin rodeos. Su diagnóstico: la plantilla actual no está a la altura del escudo.

De Zerbi fue explícito. Habló de una limpieza profunda. De un grupo que, salvo 10, 11 o 12 jugadores, no cumple el nivel que exige un club como Tottenham, ni en términos futbolísticos ni humanos. El resto, señaló, está en la cuerda floja de cara a un verano que se anuncia implacable.

“Tenemos que cambiar demasiados jugadores. Tenemos 10, 11, 12 jugadores suficientemente buenos para quedarse. Suficientemente buenos. Como jugadores. Y, sobre todo, como personas. Y después tenemos que completar la plantilla con jugadores de primer nivel”.

No fue una crítica velada. Fue una declaración de intenciones.

Un año de sufrimiento que no se puede repetir

El técnico no quiere volver a vivir algo parecido. Tottenham ha pasado media temporada mirando hacia abajo, atrapado en una pelea desesperada por la supervivencia. De Zerbi, que llegó para apagar un incendio, ahora exige combustible de otro tipo: inversión, ambición y un salto de calidad inmediato.

“Jugadores de primer nivel porque sufrimos demasiado”, insistió. “Yo sufrí mucho, pero creo que los aficionados, el club, el consejo, los jugadores, sufrieron demasiado. Somos Tottenham y no podemos sufrir así, hasta el último segundo del último partido, para quedarnos en la categoría. Y yo seré más fuerte. Seré más fuerte”.

El mensaje es claro: la angustia del último día no puede convertirse en costumbre. Tottenham no quiere volver a verse agarrado a la barandilla del descenso, mirando al vacío.

Un proyecto que exige alineación total

De Zerbi asume el liderazgo del cambio, pero no pretende ir en solitario. Sabe que un proyecto de reconstrucción de este calibre se cocina en los despachos tanto como en el césped. Reclama sintonía absoluta con la cúpula del club.

“No quiero decidir solo porque el fútbol es un grupo: director deportivo, scouting, CEO”, explicó. Su objetivo inmediato ya está cumplido: salvar la categoría. El siguiente es mucho más ambicioso y no admite retrasos.

“Mi objetivo ahora, que ya hemos logrado quedarnos, es empezar la pretemporada con el equipo que tengo en mi sueño”.

Ese es el nuevo listón. Tottenham ha evitado el ridículo histórico, pero el verano se presenta como una prueba de fuego: o el club responde al discurso de su entrenador con hechos en el mercado, o esta permanencia agónica puede ser solo el preludio de algo peor.