Xabi Alonso y el Bayer Leverkusen: Un hito en la Bundesliga
Cuando el árbitro señaló el final en el BayArena aquel 18 de mayo de 2024, Xabi Alonso no solo cerró un partido. Cerró una era y abrió otra. En su segundo trabajo como entrenador, el primero al frente de un equipo sénior, el técnico vasco se incrustó para siempre en la historia del fútbol alemán.
Su Bayer Leverkusen se convirtió en el primer equipo en la historia de la Bundesliga en completar una temporada entera sin perder. Invicto. Intocable. Un hito que derribó de un plumazo un estigma de tres décadas. Durante años, el club fue ridiculizado como “Neverkusen”, un apodo que se burlaba de su incapacidad para levantar un gran título desde 1993. Treinta y un años después, aquel mote se transformó en “Neverlusen”. Y el cambio tuvo un responsable evidente: Alonso.
Pero él no quiso el foco. Fiel a su carácter discreto, nada más terminar el encuentro que certificó la gesta ante el Augsburg, dio media vuelta y se lanzó a celebrar con su cuerpo técnico. El protagonismo, repartido. La gloria, compartida.
De colista a objeto de deseo en Europa
Cuando Alonso aterrizó en Leverkusen en octubre de 2022, el panorama era desolador: el equipo marchaba 17º en la Bundesliga. El propio técnico avisó entonces de que esperaba jugar un “papel importante”. Ni él, con toda su experiencia como futbolista de élite, podía imaginar hasta qué punto.
El milagro no pasó desapercibido. Los gigantes de Europa se movieron rápido. Y para Alonso, la elección se redujo a dos camisetas que marcaron su carrera: Real Madrid o Liverpool.
Liverpool le quiso en el verano de 2024 para relevar a Jurgen Klopp. Pero Alonso decidió quedarse un año más en Leverkusen. Aseguró que era “el lugar adecuado para desarrollarse como entrenador”. La decisión parecía un acto de lealtad. En realidad, el siguiente paso ya estaba trazado.
En la sombra, el plan de fuga apuntaba a un destino único: el Santiago Bernabéu, 12 meses después. Alonso tomó las riendas del Real Madrid al inicio del curso 2025/26. El banquillo más vigilado del planeta. Y también uno de los más implacables: menos de ocho meses después, su etapa en el club blanco había terminado.
Cuando en enero se anunció su salida de Madrid, el siguiente capítulo casi se escribía solo. En Anfield, una parte de la afición ya había empezado a impacientarse con Arne Slot tras una defensa muy floja del título de Premier League. Sin embargo, la cúpula del club decidió sostener al técnico, al menos hasta final de temporada, y planea respaldarlo en el próximo mercado.
Liverpool, de momento, aguanta. Y ahí se ha abierto una puerta inesperada.
Chelsea se adelanta en silencio
Liverpool y Chelsea se han cruzado una y otra vez en los mercados recientes: Moisés Caicedo, Romeo Lavia, Jeremy Jacquet… Batallas duras, finales amargos para unos y otros. Esta vez, pese a la conexión emocional evidente entre Alonso y Anfield, el escenario es distinto: todo indica que Chelsea tiene vía libre.
Desde la óptica de Stamford Bridge, es un golpe de fortuna. Un entrenador joven, de perfil moderno, que encaja con todo lo que BlueCo busca en su proyecto deportivo. Justo delante de ellos.
Fuentes cercanas apuntan a conversaciones ya avanzadas entre Chelsea y los representantes de Alonso. El club del oeste de Londres quiere cerrar la contratación antes de que arranque el Mundial el mes que viene. El tiempo aprieta, el objetivo está claro.
Chelsea está dispuesto a respaldar a Alonso en verano. El vestuario necesita una cirugía profunda tras una campaña decepcionante en la Premier League. Si le entregan las llaves del proyecto, el club cree que podría arrancar una etapa realmente ilusionante en Stamford Bridge.
Un entrenador camaleónico… con raíces muy claras
La etiqueta que acompaña a Alonso es conocida: entrenador tácticamente flexible, con una base de juego rica y moderna. Nada extraño en alguien que pasó por las manos de Pep Guardiola en el Bayern Munich.
En su Leverkusen invencible, Alonso se apoyó sobre todo en un 3-4-2-1. Quería un equipo expansivo con balón, capaz de abrir el campo, de juntar pases, pero también dispuesto a “correr por el fuego” para recuperar la pelota. Un bloque agresivo, que disfrutaba tanto atacando como ahogando la salida rival.
Uno de los grandes beneficiados fue Florian Wirtz. Bajo su mando, el internacional alemán —hoy en Liverpool— firmó una temporada descomunal: 18 goles y 20 asistencias en 49 partidos en todas las competiciones. Un número 10 liberado, sostenido por una estructura pensada para que brillara.
En la Premier League, Wirtz no ha logrado replicar ese impacto en su primera campaña con Liverpool. Es uno de los motivos por los que la grada de Anfield sueña con ver a Alonso de vuelta, esta vez en el banquillo. Saben que ya encontró la fórmula para exprimir al máximo su talento.
El propio técnico lo explicó entonces: sacar lo mejor de un mediapunta creativo era, para él, cuestión de contexto. “Solo tengo que apoyar ese talento, y crear jugadores que le ayuden a brillar y a mostrarlo, porque si no le das esa sostenibilidad, ese talento no será consistente”, dijo.
Es fácil imaginar la reacción en Stamford Bridge al leer esas palabras. La mente vuela directa hacia Cole Palmer. El inglés ha sufrido este curso, lastrado por problemas físicos y por un contexto táctico menos libre del que disfrutó con Mauricio Pochettino, cuando firmó su mejor temporada en el club. Un entrenador que concibe el sistema como un trampolín para el genio creativo, y no como una jaula, encaja de lleno con lo que muchos aficionados reclaman para Palmer.
Defensa de títulos, no solo de resultados
El Leverkusen de Alonso no fue solo un vendaval ofensivo. El equilibrio fue su sello. Durante aquella histórica Bundesliga 2023/24, el equipo encajó apenas 24 goles. Nadie se acercó a esa cifra: el segundo mejor registro fue el del subcampeón Stuttgart, con 39 tantos recibidos.
La frase de Sir Alex Ferguson resuena en ese contexto: “Un buen ataque te gana partidos, pero una buena defensa te gana títulos”. Alonso la comparte. En su etapa en Madrid lo dejó claro: “La defensa es una parte fundamental de nuestra identidad. La defensa gana títulos”.
El contraste con la realidad actual de Chelsea es brutal. Esta temporada, los londinenses ya han recibido 49 goles, seis más que en todo el curso 2024/25… y aún quedan dos jornadas. Solo ocho equipos de la Premier han encajado más. Demasiado para un club que aspira, al menos en el discurso, a volver a competir por todo.
Enzo Maresca y Liam Rosenior, los dos técnicos que han pasado por el banquillo esta campaña, han lamentado repetidamente los errores defensivos del equipo. No es un matiz, es un problema estructural. Antes de pensar en títulos, Chelsea necesita dejar de regalar partidos.
El plan interno pasa por fichar este verano un central de nivel titular, según distintas fuentes. Y hay una condición clave: el nuevo entrenador, sea Alonso u otro, deberá participar en la planificación. Para Alonso, ese punto es decisivo. Si siente que su margen de influencia en los despachos se reduce, el atractivo de Stamford Bridge se desploma.
La decisión más delicada de Xabi
Desde el punto de vista del técnico, el momento es delicado. Su reputación sigue intacta. El contexto del Real Madrid, con su exigencia extrema y su capacidad para devorar entrenadores, le ha concedido algo parecido a una “barra libre” de comprensión. Nadie duda de su valía por lo ocurrido en el Bernabéu.
La pregunta es qué quiere para su próxima etapa. BlueCo no ha sido precisamente paciente con sus entrenadores. Los despidos se han acumulado, los proyectos han mutado sobre la marcha y la sensación de inestabilidad ha calado en toda Europa. Alonso, que ya ha probado la volatilidad de un gigante, tendrá muy presente ese historial.
Aun así, las señales que llegan desde su entorno apuntan a un mismo lugar: quiere volver a los banquillos este verano. Y en Chelsea confían en que el puesto llegue en el momento perfecto, con un club herido, pero todavía capaz de ofrecer algo que a un competidor como Alonso siempre le ha seducido: la posibilidad de cambiar la historia.
Podría interesarte

Un verano de gigantes: Salah y el futuro del fútbol europeo

Alarma en París: Dembele se marcha tocado antes de la final de Champions

El penalti que definió el título de la Scottish Premiership

Neymar y su sueño de Mundial 2026

Barcelona tropieza en Vitoria y se despide del récord

Kyogo: De estrella en Celtic a decepción en Birmingham
