Alemania cae ante Paraguay: Wirtz en el centro de la controversia
Alemania se derrumba ante Paraguay y Wirtz queda en el ojo del huracán
La escena en Boston no encaja con la historia. Alemania, dueña de una tradición casi mítica desde el punto de penalti, se desplomó ante Paraguay en una tanda que terminó 4-3 y que abre una herida profunda en el fútbol alemán. Entre los señalados, un nombre resuena con fuerza: Florian Wirtz.
El mediapunta de Liverpool llegó al Mundial como uno de los estandartes de la nueva generación. Sale de él como símbolo de una selección que no responde cuando el escenario quema.
Un golpe histórico… desde los once metros
Paraguay, número 41 del ranking FIFA, no se dejó intimidar por el peso del escudo rival. Julio Enciso silenció pronto a los alemanes con el 1-0 en la primera parte, castigando una defensa nerviosa, más pendiente de no fallar que de imponer jerarquía.
Alemania reaccionó, sí, pero a trompicones. Kai Havertz apareció con su instinto habitual dentro del área para empatar con un cabezazo sutil, aprovechando un centro envenenado de Wirtz. Fue el único destello del jugador de Liverpool en una noche que pedía líderes, no simples apariciones.
Jonathan Tah creyó firmar el triunfo de los campeones de 2014, pero el VAR irrumpió para anular su tanto por una supuesta falta sobre el guardameta Orlando Gill en la jugada previa. El gol borrado no solo cambió el marcador. Cambió el pulso del partido. Alemania se desordenó, Paraguay se envalentonó.
La prórroga se consumió entre nervios y piernas pesadas. Todo quedó reducido a la lotería en la que Alemania, durante décadas, se había sentido invencible.
La tanda que lo cambió todo
Desde los once metros, el libreto se rompió. Havertz, uno de los hombres más fiables en noches grandes, falló. Nick Woltemade, delantero de Newcastle, también se topó con Gill. Paraguay tuvo dos balas para sentenciar: Antonio Sanabria y Fabián Balbuena las desperdiciaron, dejando la puerta abierta a un nuevo milagro alemán.
Pero esta vez no hubo épica. Con la tercera vida en sus manos, Tah mandó su lanzamiento por encima del larguero. José Canale no perdonó en el otro lado y firmó una clasificación histórica para Paraguay, y una eliminación que Alemania no conocía en una tanda mundialista.
Es la primera derrota de la Mannschaft en penaltis en una Copa del Mundo y la primera caída desde los doce pasos a nivel internacional desde 1976. Un dato que no es estadística fría: es un cambio de era.
Wirtz, bajo el microscopio
El resultado encendió el debate. Y en el centro de la diana, Wirtz. No bastó la asistencia a Havertz. No cuando se espera que un fichaje de 116 millones de euros por Liverpool marque diferencias en los momentos en que el balón pesa más que nunca.
Alan Shearer, en el programa de Netflix The Rest is Football, no tuvo reparos en señalarlo. El exdelantero inglés desmenuzó el partido y apuntó directamente al mediapunta alemán como uno de los grandes ausentes en términos de impacto real.
“Han tenido los nombres, sobre el papel hay calidad, pero no han rendido”, criticó, incluyendo a Wirtz en el grupo de jugadores que no estuvieron a la altura. Recordó su mala temporada en Liverpool y enlazó ese rendimiento con lo visto en el Mundial: un jugador al que se le presupone talento, pero que no aparece cuando el contexto se oscurece.
Micah Richards replicó, defendiendo la categoría del alemán y subrayando su condición de “superestrella” a pesar de no haber mostrado su mejor versión. El debate quedó servido: el precio y el cartel de Wirtz chocan de frente con sus números recientes.
Shearer amplió el foco: mencionó el bajón de Leroy Sané, la necesidad de tirar de Denis Undav para intentar agitar el área, y el contraste entre la goleada 7-1 a Curazao y la incapacidad para mantener ese nivel cuando el rival se llama Paraguay y la eliminación está en juego. La frase quedó flotando: “Cuando realmente importaba, la calidad no estuvo”.
Una eliminación que trasciende a un solo jugador
La caída no se explica solo por Wirtz. Es el tercer gran fracaso consecutivo de Alemania en un Mundial. Ni siquiera el arranque contundente ante Curazao (7-1) ni el triunfo por 2-1 frente a Costa de Marfil maquillan la realidad. La derrota ante Ecuador por 2-1 ya había encendido alarmas. Paraguay las confirmó.
Julian Nagelsmann salió al paso del desastre con un mensaje desafiante. No piensa dimitir. “Cuando sales del Mundial después de jugar contra Paraguay es muy amargo. Duele mucho”, admitió. Reconoció el peso de encadenar tres eliminaciones seguidas y aceptó que Alemania ya no pertenece al grupo de selecciones “de primera clase”.
El técnico, de 38 años, habló de la presión mediática, de la opinión pública en su contra, y de un apoyo en el estadio que le sorprendió por su fidelidad incluso tras la derrota. Su postura es clara: solo se marchará si la DFB se lo pide. Si no, seguirá.
Nagelsmann, en la cuerda floja
Esa determinación no convence a todos. Thomas Hitzlsperger, en BBC One, fue tajante al evaluar el torneo: “Es inaceptable”. Señaló que Alemania llegó al Mundial arrastrando problemas y que Nagelsmann no supo gestionarlos en los últimos meses. En un formato ampliado, caer tan pronto es un golpe difícil de justificar para una potencia de este tamaño.
Arne Friedrich, en BBC Radio 5 Live, fue aún más directo: para él, la eliminación es “merecida” si se analiza el rendimiento global. Y lanzó una sentencia que resuena en la federación: “El camino continúa sin Nagelsmann”.
Entre los nombres, las cifras y las excusas, queda una imagen poderosa: Alemania, esa selección que construyó su mito sobre la fiabilidad, arrodillada en una tanda de penaltis ante Paraguay. Y un jugador, Florian Wirtz, que tendrá que decidir si este Mundial marca un tropiezo puntual o el inicio de un cuestionamiento más profundo sobre su verdadero lugar en la élite.
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