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Argentina y Egipto: duelo de zurdos en octavos de final

Dos zurdos geniales, dos equipos al límite y un solo billete a cuartos de final del Mundial.

Lionel Messi y Mohamed Salah se mirarán de frente este martes en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, en un cruce de octavos que llega con las piernas cargadas y los nervios expuestos. Argentina, campeona defensora, y Egipto apenas han tenido tiempo para respirar tras dos batallas que les exprimieron hasta el último minuto.

Argentina, primera grieta en el plan perfecto

El 3-2 ante Cabo Verde, con prórroga incluida, dejó algo más que cansancio en la Selección. Fue el primer susto serio de un torneo que hasta entonces parecía bajo control. Tras un paseo por la fase de grupos, el equipo de Lionel Scaloni se vio superado por tramos, incapaz de imponer su ritmo y obligado a sobrevivir a 16 remates de un debutante mundialista.

La clasificación llegó casi a rastras, con un gol en propia puerta de Diony Borges en el minuto 111, un desenlace cruel para Cabo Verde y un aviso para Argentina. ¿Noche mala o síntoma de algo más profundo? La pregunta ya sobrevuela la concentración albiceleste.

Messi no la esquivó. Reconoció que terminó cansado y lamentó la dificultad del equipo para presionar arriba. Y ese detalle pesa, porque Argentina se ha recostado sobre él como pocas veces. Con 38 años, el capitán ha marcado siete de los 11 goles del equipo, una cifra que incluye también el tanto en propia puerta que engorda la cuenta colectiva. Casi todo pasa por su zurda. Demasiado.

El desgaste no se detiene ahí. Facundo Medina tuvo que abandonar el campo con fuertes calambres, Enzo Fernández también sufrió calambres y Nicolás González jugó renqueante por un problema en el tobillo cuando ya no quedaban cambios. Al día siguiente, Nahuel Molina, Fernández y el propio Medina no pudieron completar la sesión de recuperación. Desde el cuerpo técnico insisten en que lo de Medina es solo fatiga, y Scaloni sabe que tiene a Nicolás Tagliafico listo si necesita ajustar el lateral izquierdo. El caso de González preocupa más: se habla de esguince y su presencia está en duda.

El campeón llega tocado, pero no caído. Y con Messi como faro en medio del cansancio general.

Egipto aprende de Cabo Verde y mira a Salah

Al otro lado, Egipto aterriza en unos octavos históricos. No alcanzaba esta ronda desde hacía 92 años. Para lograrlo, tuvo que sobrevivir a 120 minutos ante Australia, empatar 1-1 y resolver desde el punto de penalti con un 4-2 que desató la euforia en los Faraones.

El precio fue alto. Otra prórroga, otro partido que se estira, otra noche en la que las piernas pesan un poco más. Pero también dejó un guion claro: orden atrás y zarpazo al contragolpe.

Cabo Verde ya marcó el camino y Egipto tomó nota. La valentía del conjunto africano, su atrevimiento para plantarse en campo rival y disparar una y otra vez, será material de estudio para Rui Vitória y su cuerpo técnico. El plan egipcio se sostiene sobre una defensa compacta y la velocidad en transición, con Salah y Omar Marmoush como lanzas.

Ahí aparece la gran incógnita. Salah empezó el duelo ante Australia con molestias en el isquiotibial y, por momentos, evitó los sprints largos, como si administrara cada aceleración. Un Salah pleno de fuerzas puede desequilibrar la noche en Atlanta. Uno a medio gas obliga a Egipto a rozar la perfección táctica.

Maestros de la prórroga

Hay un dato que explica por qué Argentina nunca se siente del todo perdida cuando el reloj supera el minuto 90. A lo largo de toda su historia en los Mundiales, ha disputado 12 partidos que se fueron más allá del tiempo reglamentario. Ganó 10. Cuatro en la prórroga, seis en penaltis. Un hábito, casi una especialidad.

La Selección se mueve con naturalidad en el filo, en ese territorio donde el miedo a fallar pesa tanto como la ilusión de seguir. El triunfo ante Cabo Verde volvió a recordarlo: cuando el partido se rompe, Argentina encuentra la forma de sostenerse.

Egipto, en cambio, llega con la confianza fresca de su reciente victoria en penaltis. Sabe sufrir, sabe esperar su momento y sabe que un detalle de Salah puede compensar 89 minutos de repliegue.

Un cuarto de final en el horizonte

El premio no admite distracciones: el ganador se medirá a Suiza o Colombia en Kansas City el 11 de julio. Para llegar allí, Argentina debe demostrar que el susto ante Cabo Verde fue solo eso, un susto, y no el inicio de un desgaste irreversible. Egipto, que su histórico regreso a las rondas finales no es el final del cuento, sino el prólogo.

En Atlanta, dos zurdas legendarias cargarán con el peso de un país. Una ya sabe lo que es levantar la Copa. La otra persigue el gran escenario que siempre pareció destinado a su talento.

Solo una seguirá escribiendo su historia en este Mundial.