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Bruno Fernandes y su fichaje fallido por Tottenham

Bruno Fernandes abrió una puerta al pasado y dejó ver un giro clave en su carrera: estuvo “muy cerca” de convertirse en jugador del Tottenham antes de que el Sporting frenara la operación en el tramo final del mercado. El portugués lo contó en el podcast The Diary Of A CEO, donde también respondió con firmeza a las críticas de Roy Keane.

El fichaje que se cayó en los dos últimos días

Fernandes no lo maquilló. Reconoció que las conversaciones con Tottenham avanzaron hasta rozar el acuerdo definitivo, solo para encontrarse con un portazo de su club de entonces.

“Sí, hablé con Tottenham y estuvimos muy cerca de llegar a un acuerdo”, explicó el centrocampista. “Luego, en los dos últimos días de mercado, el Sporting dijo: ‘No lo vamos a vender. Vamos a quedarnos con él porque lo necesitamos’”.

El internacional luso admitió que presionó para salir. No por capricho, sino por una meta que arrastraba desde niño: la Premier League.

“Quería jugar en la Premier League, porque para mí es la mejor liga del mundo. Es la más competitiva. Es en la que, cuando creces, sueñas con jugar: estadios llenos, grandes clubes, grandes jugadores”.

En aquel momento, Tottenham era la vía de acceso. Y Fernandes estaba dispuesto a tomarla.

“Obviamente, tuve la suerte de que mi club soñado para jugar en Inglaterra era el Man United y, en ese momento, Tottenham era la opción que tenía. Estaba muy, muy feliz de unirme a ellos porque me enseñaron el proceso por el que estaban pasando”.

Sporting, sin embargo, decidió otra cosa. Lo retuvo. El resto ya forma parte de la historia reciente de Old Trafford.

De casi ‘spur’ a líder de Man United

Desde su llegada a Man United procedente del Sporting, Fernandes se ha convertido en una figura central del proyecto. Ha sostenido al equipo a base de goles, asistencias y una influencia constante en el juego, incluso en medio de la inestabilidad que ha marcado la era posterior a Sir Alex Ferguson.

Su estilo no deja indiferente a nadie. Gestual, intenso, siempre encendido. Para muchos, un capitán que exige y arrastra. Para otros, un futbolista excesivamente emocional. Entre sus críticos más duros se encuentra Roy Keane, icono del club y voz afilada en los platós.

Fernandes, lejos de esquivar el debate, dejó clara su postura.

“Como siempre he dicho, no me importa la crítica. Siempre he aceptado críticas de todos y de cualquiera, y nunca respondo a nada. La gente tiene una opinión, piensa que es buena, mala, lo que sea”.

Hasta ahí, normal. El problema, para él, empieza cuando siente que se traspasa una línea.

“Lo que no me gusta es cuando la gente miente sobre las cosas y, en este caso que mencionas de Roy Keane, básicamente lo que dijo es una mentira porque… o vio otra entrevista o no puede decir que yo dije algo que no he dicho. Y, por suerte para mí, todo está grabado”.

No se trata de blindarse ante las opiniones, insiste, sino de pedir precisión.

“Acepto sus críticas, acepto que le pueda gustar o no cómo juego, que le guste o no cómo soy como persona. Pero lo que no me gusta es que ponga palabras en mi boca que no han sido dichas. Eso es lo único que no me gusta”.

El portugués no rebaja el tono, pero tampoco entra en un cruce de golpes gratuito. Marca un límite, lo deja claro y sigue adelante. Igual que hizo cuando el Sporting le cerró la puerta del Tottenham y esperó su momento. Esta vez, la apuesta le salió perfecta: el sueño no estaba en Londres, sino en Old Trafford.

Bruno Fernandes y su fichaje fallido por Tottenham