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Colwill: del éxtasis mundial al abismo y el regreso

Levi Colwill conoció las dos caras del fútbol en cuestión de días. Primero, la euforia: levantar el FIFA Club World Cup con Chelsea. Después, el golpe seco: una lesión grave, a menos de dos semanas del inicio de la Premier League, que le arrancó de golpe el césped y le dejó mirando la temporada desde la camilla.

“Estás volando, estás disfrutando… y de repente tocas fondo”, confiesa el defensa en un nuevo mini-documental disponible en CFC+, la nueva plataforma global de contenidos del club. No es una frase hecha. Es la radiografía de su año más duro.

Ocho o nueve meses detenido en seco

Colwill reconoce que, al principio, ni siquiera asimiló la magnitud del problema. “No me lo creía, para ser sincero”, admite al recordar el momento en que le confirmaron la gravedad de la lesión. Venía de la cima, del título mundial, y de pronto se encontró ante un vacío de ocho o nueve meses.

Su vida futbolística se paró. La rutina cambió el balón por el gimnasio, las botas por las máquinas, el ruido del estadio por el silencio de la sala de tratamiento. Ahí empezó otra competición: la de la cabeza.

El propio jugador habla sin filtros de esas primeras semanas, de la lucha mental, de la necesidad de aceptar que el calendario se detenía para él, pero no para el resto. “Cuando tu vida se para durante ocho o nueve meses, sabes que vas a salir adelante como sea. Es momento de seguir y sabes que el trabajo duro empieza de verdad ahora”.

Familia, amigos y un aliado en la defensa

En el documental, Colwill subraya que no caminó solo en ese túnel. La casa se convirtió en refugio. “En casa tenía a mis amigos y a mi familia pendientes de mí todo el tiempo. Cuando me lesioné y volví, cada día venía alguien distinto a verme y a pasar tiempo conmigo”, relata.

Esas visitas, esas conversaciones, ese simple hecho de no dejarle solo, fueron gasolina. “Me dio esa motivación para trabajar más duro, para volver al campo y hacerles sentir orgullosos otra vez”.

En Cobham, el apoyo continuó. El cuerpo médico de Chelsea, el cuerpo técnico, los compañeros. Y un nombre propio: Wesley Fofana. El francés, que sabe lo que es pasar por lesiones graves, se convirtió en una referencia constante. “Wes ha estado realmente de diez conmigo, cualquier consejo, cualquier cosa que necesito”, reconoce Colwill.

El central inglés no se atribuye el mérito en exclusiva. Al contrario, reparte el protagonismo de su regreso: “Sé que todo el mundo piensa que es mi trabajo duro, pero para mí se debe en gran parte a ellos. Han hecho mucho por mí, y solo estaré aquí por ellos. Un gran agradecimiento a esa gente”.

La línea blanca, otra vez

Con el calendario avanzando sin él, Colwill se marcó un objetivo muy simple: volver a cruzar la línea blanca. Volver a sentir el césped, el ruido, el vestuario, el túnel. Esa imagen se convirtió en obsesión.

“La primera vez que vuelva a pisar el campo con la plantilla va a ser un momento realmente bueno”, confesaba antes de su regreso. “He pasado por mucho con ellos a mi lado y, obviamente, estar de vuelta con ellos será el mejor momento de todos”.

Ese instante llegó antes de que terminara la temporada. Stamford Bridge, Premier League, Nottingham Forest enfrente. Colwill volvió desde el banquillo. No era una final ni un título, pero para él tuvo el peso de un trofeo.

Las cámaras de CFC+ siguieron cada detalle de ese día: la previa, los nervios, el calentamiento, la espera junto a la banda, el momento en que el cuarto árbitro levanta el cartel y él cruza de nuevo la frontera de cal. Y, después, el vestuario, las emociones desatadas, el alivio.

Un año que lo cambia todo

El mini-documental de CFC+ no se queda en el regreso. Recorre, con encuentros periódicos a lo largo de la temporada 2025/26, cada hito de la rehabilitación de Colwill: los primeros pasos sin dolor, el trabajo invisible en el gimnasio, las sesiones individuales, los avances, los retrocesos, las dudas y la determinación.

El resultado es el retrato de un defensa que, tras tocar fondo, ha aprendido a mirar el fútbol de otra manera. Y que ahora, con la lesión detrás y Stamford Bridge otra vez a sus pies, se enfrenta a una pregunta inevitable: ¿hasta dónde puede llegar un jugador que ya sabe lo que es reconstruirse desde cero?