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Deco destaca el inicio de una nueva era en el Barça

El Barcelona ha encadenado dos Ligas consecutivas. Ha tumbado al Real Madrid con tres jornadas de margen. Ha firmado una racha de 11 victorias seguidas para coronarse con autoridad. Y, aun así, dentro del club nadie habla de ciclo cumplido. Hablan de punto de partida.

Deco, director deportivo azulgrana, lo ve con absoluta claridad: este Barça no está cerrando nada, está abriendo una puerta.

“Es el comienzo de la historia de este equipo”, sostiene.

No es una frase lanzada al aire. Detrás hay un vestuario colonizado por una nueva camada de La Masia: Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Fermín López… chicos que han pasado de promesa a estructura en cuestión de meses.

Un campeón que no se conforma

El discurso interno es de hambre, no de complacencia. “Es verdad que ganamos dos Ligas, pero estos jugadores quieren ganar más, creen que pueden ganar más”, explica Deco. Y ahí reside, para él, la verdadera noticia.

El portugués, que conoce la exigencia del club desde dentro del césped, subraya un matiz clave: la fe. “Si los jugadores creen que pueden conseguir cosas más importantes, ves que aún quieren hacer algo grande”, insiste.

La plantilla no es una colección de veteranos apurando sus últimos títulos. Es un bloque joven, con margen de crecimiento y con la sensación de que este doblete liguero es solo el prólogo. “Para mí es el inicio de la era, el inicio de la historia de este equipo, porque son muy jóvenes y aún quieren ganar algo importante”, remata Deco.

El sello de Flick y un mercado menos urgente

En medio de esta transformación aparece otra figura decisiva: Hansi Flick. El técnico alemán ha armado un campeón que, según Deco, cambia incluso la hoja de ruta en los despachos.

Con este bloque, el Barça ya no siente la necesidad de acudir al mercado con urgencias. “No tendremos que ir al mercado por cuatro o cinco jugadores”, resume el director deportivo. La base está, el esqueleto está. La prioridad ya no es reconstruir, sino ajustar.

La temporada no fue perfecta: la eliminación en cuartos de final de la Champions dejó una herida visible. Pero en Liga el equipo se comportó como un rodillo. Once triunfos seguidos para sentenciar el título y, en el camino, un golpe directo al eterno rival.

Rashford, un préstamo con impacto

En esa Liga hay un nombre que llega desde Inglaterra y que ha tenido un peso muy concreto: Marcus Rashford. El atacante del Manchester United, cedido esta temporada al Barça, ha dejado algo más que números.

Su futuro sigue en el aire. Él ha dejado caer que le gustaría seguir en España. El club, de momento, evita pronunciarse abiertamente. Deco no se moja sobre lo que viene, pero sí sobre lo que ya ha sido. Y ahí no duda: Rashford “merece” este título de Liga.

No ha sido titular indiscutible, pero sí decisivo. Su momento más icónico llegó en el escenario más grande: El Clásico. Un golpeo directo a la historia reciente del campeonato.

Un golpe franco para cambiar una Liga

El día grande, con el título en juego y el Madrid enfrente, Rashford se plantó sobre el balón. Una falta, una distancia ideal, un estadio conteniendo la respiración. Y un disparo que se fue directo a la memoria del barcelonismo.

“Sabíamos que tenía ese tipo de cualidades, lo vi marcar muchas veces en el United, pero este gol fue increíble. Fue un gol fantástico”, reconoce Deco.

No hay exageración en la descripción: aquel lanzamiento abrió el marcador y desencadenó una victoria que empujó al Barça hacia el título.

Ese tipo de acciones explican por qué en el club se valora tanto su rendimiento. Llegó para cubrir un vacío delicado: la baja de Raphinha. No era un papel sencillo para un jugador de su estatus, acostumbrado a ser referencia en Manchester.

Un rol complejo, una respuesta madura

“Marcus nos ha ayudado mucho porque vino cedido, y no es fácil llegar cedido siendo un jugador como él, porque es un jugador top”, apunta Deco. La frase encierra la dificultad del reto: adaptarse rápido, asumir un rol cambiante y responder cuando el equipo lo necesitaba.

Rashford tuvo que convivir con el banquillo más de lo que está acostumbrado. No siempre estuvo en el once. Aun así, la reacción fue profesional, sin ruido. “A veces está en el banquillo y no es fácil, pero reaccionó muy bien e hizo todo”, subraya el director deportivo.

Los datos respaldan la sensación. En Liga disputó 32 partidos, con ocho goles y siete asistencias. En la Champions, seis tantos y tres asistencias en 11 encuentros. Producción constante, impacto en momentos clave, sin reclamar protagonismo externo.

Deco lo resume con una mezcla de reconocimiento y satisfacción: “Su temporada fue muy buena y estamos contentos de que ganara la Liga con nosotros. Se lo merece, trabaja mucho y trabaja duro para estar aquí. Estamos contentos con él”.

Una decisión de 35 millones

Sobre la mesa hay una cifra clara: el Barça puede quedarse a Rashford en propiedad por 35 millones de euros. Una cantidad significativa para la economía del club, pero también una oportunidad de atar a un jugador que ya ha demostrado encajar en el contexto competitivo y emocional del Camp Nou.

La entidad aún no ha movido ficha públicamente. El propio Deco evita entrar en ese terreno. Pero la ecuación es evidente: un campeón joven, una estructura consolidada, un entrenador con ideas claras y un atacante de élite que ya ha firmado su huella en un Clásico.

Si este Barça está, como insiste su director deportivo, en “el inicio de una era”, la pregunta ya no es solo cuántos títulos puede ganar este grupo. La cuestión es quiénes formarán parte de ese núcleo cuando llegue el siguiente paso. Y ahí, inevitablemente, el nombre de Marcus Rashford ya está dentro del debate.