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España firma una contundente victoria 4-0 ante Arabia Saudí

España necesitaba algo más que una victoria. Necesitaba una declaración. Y en Atlanta la firmó con trazo grueso: 4-0 a Arabia Saudí, fútbol rápido, colmillo afilado y una sensación clara de alivio tras el sonrojante 0-0 ante Cabo Verde.

La noche tuvo dos apellidos propios: Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal. Uno encendió la chispa. El otro remató el incendio.

Lamine Yamal, del aula al escaparate del mundo

Lamine Yamal regresó al once tras su irrupción desde el banquillo en el debut y tardó segundos en demostrar que el plan de Luis de la Fuente pasaba por sus botas. Cada vez que tocaba el balón, España aceleraba. Regates, centros, disparos. Aire fresco y decisión.

El premio llegó pronto. Minuto 11, ataque largo de La Roja, 39 pases encadenados antes de que el balón acabara en la derecha. Centro tenso de Oyarzabal, balón suelto en el segundo palo y Yamal, casi sin ángulo, mete la puntera para su primer gol en un Mundial en su primera titularidad. Nada de obra de arte de videoteca, pero sí un gol de delantero que huele el área. Un detalle que dice mucho de hacia dónde va su juego.

Horas después de recordar que el Mundial de 2022 lo vio desde el aula del colegio, el niño que miraba la tele se encontró celebrando con su madre y su familia en la grada. El salto generacional de España tiene rostro y nombre.

Con su energía, arrastró al resto. España se instaló en campo rival, apretó la salida saudí y convirtió el partido en un ejercicio de asfixia.

Oyarzabal firma la brecha en el marcador

La presión acabó rompiendo el dique. En el 21’, un córner mal defendido por Arabia Saudí, un balón suelto en el área pequeña y Oyarzabal, más rápido que nadie, empuja casi sobre la línea. Gol feo, sí. Pero gol que liberaba.

Dos minutos después, el golpe que casi sentencia el duelo. De nuevo España atacando con muchos hombres, balón filtrado al área y Oyarzabal define ya con más intención, girando el cuerpo para batir a Mohammed Al Owais desde cerca. 3-0 antes de la pausa de hidratación. España, que venía de un empate que escocía, se veía de repente como la primera selección desde Alemania en 2014 en marcar tres tantos en los primeros 25 minutos de un partido mundialista.

El delantero rozó el hat-trick en el 36’. Un error grosero en la cesión hacia Al Owais le dejó solo, pero su disparo de primeras se estrelló en la parte superior del larguero. El estadio ya cantaba el tercero en su cuenta cuando el balón salió despedido hacia el cielo de Atlanta.

De la Fuente, que celebraba su 65º cumpleaños, decidió no tentar a la suerte. Al descanso, al banquillo tanto Oyarzabal como Yamal. Gestión pura de torneo: partido resuelto, más exámenes por delante.

El seleccionador lo explicó después: quería más verticalidad y más intensidad tras el partido ante Cabo Verde. Su equipo respondió desde el primer minuto, presionando arriba y encerrando a Arabia en su área. El mensaje había calado.

Un segundo tiempo controlado y un cuarto gol cruel

Con el 3-0 y dos de sus protagonistas en reposo, España bajó una marcha tras el descanso, pero nunca perdió el mando. El balón siguió siendo suyo, el ritmo lo marcó La Roja y Arabia Saudí apenas pudo estirarse.

El cuarto llegó en una acción tan trabajada como desafortunada para el rival. Saque de esquina, prolongación en el primer palo, volea de Marc Cucurella que obliga a una buena parada de Al Owais… y el rebote golpea en Hassan Al Tambakti para colarse en su propia portería. Otro autogol en un Mundial que está batiendo todos los registros en ese apartado, con ocho tantos en propia meta ya en la fase de grupos.

España coqueteó con la manita en el añadido. Centro medido de Fabián Ruiz desde la izquierda y definición de Ferran Torres en el 90+2’. Parecía el 5-0, pero la celebración se congeló. Larga revisión del VAR y, en el 90+5’, decisión final: fuera de juego y gol anulado.

No hizo falta más. El daño estaba hecho desde el primer tramo de partido.

España se coloca al mando… y ya no se esconde

El 4-0 coloca a España en lo más alto del Grupo H, a la espera de lo que hicieran Uruguay y Cabo Verde en el duelo nocturno del domingo, y envía a Arabia Saudí al fondo de la clasificación. Más importante que la tabla, sin embargo, fue la sensación: el equipo que no se reconoció en el estreno reapareció con su identidad habitual, pero con un punto de agresividad que reclamaba el seleccionador.

De la Fuente habló de un “paso importante para lo que viene”. Y lo que viene es Uruguay, un examen duro, físico y emocionalmente exigente. La diferencia es que ahora España llega con algo que no tuvo en el debut: la certeza de que su gran talento joven ya no solo adorna, sino que decide partidos. Y con un grupo que, por fin, parece haber entendido que en este Mundial no basta con tocar bien el balón; hay que morder.

En Atlanta, La Roja dejó claro que ha llegado al torneo. La cuestión, a partir de ahora, es hasta dónde piensa quedarse.

España firma una contundente victoria 4-0 ante Arabia Saudí