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Ewen Jaouen: El Gigante Discreto que Llega a Newcastle

Ewen Jaouen creció mirando la Bundesliga desde la distancia, soñando con grandes estadios alemanes, pero su destino ha tomado otro rumbo. El futuro del guardameta francés, de apenas 20 años, pasa ahora por el norte de Inglaterra. Por Newcastle United. Por la Premier League.

Hace tiempo, un entrenador de porteros le lanzó una frase que se le quedó grabada: “Con tus características, podrías ser portero en Inglaterra algún día”. El técnico era Christophe Lollichon. Y no se equivocó.

Newcastle está a punto de pagar alrededor de 18,5 millones de libras por un guardameta que ni siquiera ha debutado en una primera división. Una apuesta fuerte. Casi un salto al vacío. Pero no un salto ciego.

De la Ligue 2 a la Premier: un salto de altura

Jaouen llega desde Stade de Reims, donde todavía no ha pisado la élite con el primer equipo, y donde su nombre empezó a sonar con fuerza a base de porterías a cero. En la pasada campaña en Ligue 2, nadie en el club había firmado tantos partidos imbatido en una sola temporada desde Edouard Mendy: 15 encuentros sin encajar.

Ese dato explica por qué media Europa le seguía la pista. Explica también por qué Newcastle ha decidido adelantarse.

El francés mide 1,98 m, domina el área, se siente cómodo con el balón en los pies, tiene reflejos para la parada imposible y, sobre todo, un margen de crecimiento enorme en aspectos clave del puesto. Él mismo se define como un “portero moderno”. No es una etiqueta vacía: el perfil encaja con lo que pide hoy el fútbol de élite.

Lollichon, que sabe algo de porteros —ha trabajado estrechamente con Petr Cech, Thibaut Courtois y el propio Mendy durante su etapa en Chelsea—, ve en Jaouen un potencial sin techo si se le rodea del contexto adecuado. Tanto, que compara su perfil con el Courtois que descubrió a los 17 años.

Proteger al “gigante”

Newcastle, eso sí, no tiene intención de lanzarlo al fuego desde el primer día. Sería “un poco peligroso”, advierte Lollichon. La idea pasa por blindarlo, por dejar que observe antes de mandar.

“El objetivo es que en su primera temporada observe el nuevo nivel”, explica el especialista francés. No es un detalle menor: Jaouen viene de ser titular indiscutible en Ligue 2, pero la Premier es otra cosa. Otra velocidad, otra intensidad, otra exigencia técnica y mental.

La apuesta del club inglés se sostiene en una convicción: Jaouen aprende rápido. Observa, corrige, se adapta. Y lo hace con una profesionalidad que todos los que le rodean destacan. No es un portero estridente ni un líder de vestuario a gritos. Es reservado, discreto, casi antiguo en su manera de estar. Y, como dice Lollichon, necesita sentirse querido para rendir al máximo.

El aprendizaje del error

Su trayectoria reciente lo demuestra. Durante su cesión en USL Dunkerque en la temporada 2024-25, Jaouen vivió un golpe duro. Un par de errores le costaron el puesto ante un guardameta más experimentado, Adrian Ortola, con mejor salida de balón desde atrás.

Perder la titularidad le dolió. Mucho. Pero no se quedó ahí.

Tras la frustración inicial, el joven francés decidió abrazar el aprendizaje. Aceptó los cambios que le proponía Lollichon, aunque al principio se mostrara “un poco asustado” con algunas modificaciones en su juego, sobre todo en la colocación en los centros laterales. El trabajo empezó a notarse. El miedo dio paso a la convicción.

Y con esa evolución llegó la gran vitrina: la Copa de Francia.

La noche en la que se hizo grande

Dunkerque firmó una sorprendente marcha hasta las semifinales de la competición en 2024-25 y Jaouen fue una de las piezas centrales de esa aventura. El partido que cambió la percepción sobre él llegó ante Lille, en octavos de final.

En el tiempo reglamentario, se encontró cara a cara con Jonathan David en un mano a mano decisivo. El delantero esperó el error del portero. Esperó que se venciera al suelo. Que se abriera un hueco. Jaouen no se movió. No le ofreció ninguna solución. David intentó una vaselina. El guardameta se mantuvo firme y neutralizó la ocasión. Calma absoluta en un momento de máxima presión.

Después llegó la tanda de penaltis. Y otra decisión poco habitual: colocar al propio Jaouen como sexto lanzador. Un guardameta de 20 años, sin experiencia en la élite, caminando hacia el punto de penalti con la eliminatoria en juego.

Frente a él, Vito Mannone, ex portero de Lille, intentando dominar el ritmo, el tiempo, la escena. El joven francés no se dejó intimidar. Tomó el control de la situación. Ejecutó su lanzamiento con una frialdad que sorprendió al veterano guardameta italiano. El disparo fue, en palabras de Lollichon, “increíble”.

Aquella noche, Jaouen dejó de ser solo un proyecto interesante. Empezó a parecer un portero preparado para algo más grande.

Un futuro a escala Premier

Hoy, ese “algo más grande” tiene nombre y apellido: Newcastle United. Un club que se permite invertir casi 18,5 millones de libras en un portero sin un solo minuto en una primera división porque confía en lo que ve a medio plazo, no en el impacto inmediato.

La Premier le exigirá más velocidad de decisión, más precisión con los pies, más autoridad en un área donde los errores no se perdonan. Pero Jaouen llega con una base poco común: tamaño, calma, capacidad de análisis y la experiencia temprana de haber perdido y recuperado su sitio.

Newcastle no ficha solo un portero alto. Ficha a un gigante que ya ha aprendido a levantarse. Y en la portería, esa lección suele marcar la diferencia.