Portugal honra a Diogo Jota en victoria agónica ante Croacia
En Toronto, Portugal jugó por algo más que un pase de ronda. Jugó por un recuerdo.
Una noche de Mundial y duelo
En la víspera del primer aniversario de la muerte de Diogo Jota, la selección portuguesa firmó una remontada agónica ante Croacia, 2-1, en un duelo de eliminación directa del Mundial que terminó convertido en homenaje colectivo.
El pitido final apenas había sonado cuando los jugadores portugueses se agruparon en el círculo central del Toronto Stadium. En primera fila, serio entre sonrisas, Cristiano Ronaldo sujetaba una camiseta roja con el número 21. La de Jota.
Después, el capitán se la enfundó. Caminó despacio hacia los cuatro costados del estadio, aplaudiendo, señalando al cielo, con los ojos humedecidos mientras la grada rugía su nombre. No era una vuelta de honor cualquiera. Era un adiós más.
“Es un día especial, por nuestro Jota, que está ahí arriba iluminándonos”, dijo después a Sport TV. “Sabemos que está presente con nosotros y solo tenía sentido ganar hoy para honrarle de la mejor manera”.
En sus redes, el capitán fue igual de directo: “Ganamos por nosotros, por Diogo y por Portugal!!! VAMOS!!!!”.
Del sufrimiento al estallido
El partido había exigido carácter. A los 68 minutos, con Portugal por detrás en el marcador, apareció de nuevo Ronaldo desde el punto de penalti. Frialdad absoluta. Gol y 1-1. El equipo se encendió.
La presión portuguesa se hizo constante. Llegadas, centros, rechaces. El reloj corría y el miedo al abismo crecía. Hasta que, ya en el tiempo añadido, Gonçalo Ramos atacó un envío al área y se elevó con decisión. Cabeceó cruzado. Gol. 2-1. El banquillo invadió la banda, los suplentes corrieron hacia el córner. Portugal, desatada.
Quedaba un último giro. Croacia celebró un tanto en el descuento, un suspiro que heló a media grada. La revisión arbitral trazó líneas, midió posiciones y lo anuló por fuera de juego. El alivio fue tan grande como el susto. Solo entonces el partido se cerró de verdad.
Con la adrenalina aún disparada, Ramos miró hacia el que ya no está. “Pensamos en él todos los días”, dijo a Fox Sports sobre Jota. “Es aún más especial ganar este partido en este día. Él nos da fuerza cada día y en cada partido”.
El minuto 21 y un estadio en pie
El recuerdo de Jota no se limitó al final. Estuvo ahí desde el primer acorde del himno. Su imagen apareció en las pantallas gigantes mientras sonaba el himno de Portugal. Algunos jugadores levantaron la vista. Otros cerraron los ojos. La herida sigue abierta.
En el minuto 21, el estadio se convirtió en vigilia. Aficionados portugueses se pusieron en pie, alzaron una pancarta con la imagen del delantero y liberaron globos con el número 21. Un gesto sencillo, silencioso, que atravesó la noche canadiense.
Era imposible no pensar en aquella madrugada del 3 de julio de 2025, cerca de Zamora, en España. Un solo coche. Un impacto fatal. Diogo Jota, 28 años. Su hermano, André Silva, 25. Dos vidas cortadas en seco. Dos familias marcadas para siempre.
Un legado que no se apaga
Jota dejó casi 50 partidos con la selección y una reputación de rematador clínico. Estuvo en la lista del Mundial 2022, pero una lesión le impidió jugar. Aun así, su nombre nunca se borró del vestuario.
En Inglaterra, su huella también sigue viva. Con la camiseta de Liverpool FC, firmó 65 goles en 182 encuentros, se ganó el respeto de Anfield y el cariño de una afición exigente. El miércoles, el club inglés dio un paso más para eternizarlo.
En el estadio de Anfield se inauguró un memorial dedicado a “Jota y Silva”. La obra, diseñada por la escultora Emma Rodgers, lleva un título que lo dice todo: “Forever 20”, en honor al dorsal que el portugués vistió con los Reds.
“Hoy, como cada día, recordamos a Diogo Jota y André Silva, que fallecieron trágicamente hace un año”, escribió el club en sus redes. El mensaje hablaba de “pérdida inconmensurable” y “dolor incalculable”, pero también de un impacto que ha seguido brillando “no solo en el mundo del fútbol, sino en los corazones y las mentes de tanta gente en todo el mundo” durante estos doce meses.
El texto se cerraba con una promesa: todo el amor, apoyo y pensamientos para las familias, amigos y quienes compartieron vida con ellos. “Para siempre en nuestros corazones, para siempre nuestro número 20”.
En Toronto, mientras Ronaldo levantaba el puño y el vestuario celebraba el pase, la camiseta con el 21 ocupaba el centro de la foto. No era un simple símbolo. Era la prueba de que, pase lo que pase en este Mundial, Portugal no piensa caminar sola. Jota va con ellos. Y eso, para este grupo, vale tanto como un gol en el minuto 90.
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