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Hugo Ekitike presiona a Konaté: "Signe, frère"

Hugo Ekitike entra en escena y presiona a Konaté: “Signe, frère”

La novela del futuro de Ibrahima Konaté en Liverpool ha sumado un giro inesperado. No lo ha provocado un directivo, ni un representante. Lo ha hecho un compañero de vestuario: Hugo Ekitike.

Mientras en Anfield se asume ya que el central francés saldrá libre este verano tras el bloqueo en las negociaciones de renovación, el delantero ha aprovechado Instagram para enviarle un mensaje tan directo como público.

Un comentario que enciende a la afición

Konaté publicó una foto llegando a la concentración de la selección de Francia, convocado para el Mundial. Debería haber compartido vestuario internacional con Ekitike, pero una grave lesión en el tendón de Aquiles dejó fuera al atacante.

En la publicación, los hinchas de Liverpool se lanzaron en masa a los comentarios: todos con el mismo ruego, que el defensa se quedara y firmara un nuevo contrato.

Entre ese ruido apareció la voz de Ekitike. A un aficionado que pedía a Konaté que renovara, el delantero respondió con un escueto y revelador “signe frere” acompañado de dos emoticonos de risa. Traducido: “firma, hermano”.

En plena sensación de despedida, el mensaje sonó casi como una súplica desde dentro del vestuario. Y como un recordatorio de lo que Liverpool está a punto de perder.

De “está cerca” a salida casi asumida

Lo llamativo es que, hace apenas unas semanas, el propio Konaté transmitía calma. Hablaba de continuidad. De futuro en rojo.

“Seguro, hay una gran posibilidad de que esté aquí la próxima temporada”, afirmó tras la victoria ante Everton en el Hill Dickinson Stadium, cuando atendió a los medios. “Esto es lo que siempre he querido. Estoy esperando a que se arregle el contrato, pero cuando todo esté resuelto, tendréis que preguntarle a Richard (Hughes) qué le dije en septiembre, noviembre, y él va a decir algo que dejará a todo el mundo en silencio”.

El central insistió en ese misterio: “Cuando todo se arregle, me gustaría que tuvierais una conversación con Richard y le preguntaseis qué le dije hace unos meses, antes de que todo el mundo hablara de todo. Cuando responda, ya veréis. Eso es lo único que deseo”.

Nada de eso ocurrió. No hubo anuncio. No hubo firma. Y ahora, en el club ya se da por hecho que saldrá libre al final de temporada. Un activo importante, cinco años en Anfield desde su llegada desde RB Leipzig en 2021, camino de marcharse sin dejar un euro en caja.

Mientras tanto, el mercado se prepara. Real Madrid, PSG y otros gigantes aparecen vinculados a su nombre, sabiendo que un central de su nivel, libre, es una oportunidad que casi nadie ignora.

Un líder que se va justo cuando más falta hace

La posible marcha de Konaté no solo se mide en términos deportivos o económicos. Toca algo más profundo: el liderazgo dentro del vestuario.

El propio francés lo dejó claro al hablar de su rol en el equipo, en un momento en el que Arne Slot se prepara para perder varias figuras importantes y necesita nuevas voces fuertes en el grupo.

“Creo que ya soy un líder para este equipo, para los jugadores jóvenes y, siendo justos, para todos”, aseguró. “Sabemos que esto forma parte de la vida en el fútbol. Las leyendas se van a ir algún día y después será nuestro turno de tomar el mando. Yo ya he empezado y es una gran responsabilidad”.

Konaté describió casi un relevo generacional en marcha: “Empezamos y jugamos al fútbol para tener este tipo de oportunidad y para asegurarnos de que todo esté bien para este club increíble. Pero necesito la ayuda de todos también”.

Ese discurso sonaba a declaración de compromiso. A base de proyecto. Hoy, con el contrato sin firmar y la puerta de salida abierta de par en par, resuena de otra manera: como la descripción de un liderazgo que Liverpool podría ver marcharse justo cuando más lo necesita.

Un adiós que nadie quiere pronunciar

El comentario de Ekitike no cambia la situación contractual, pero sí retrata el ambiente. Dentro y fuera. El vestuario quiere que Konaté se quede. La grada también. El jugador, al menos en público, siempre habló de seguir.

Sin embargo, los hechos pesan más que las palabras. El tiempo pasó, el acuerdo nunca llegó y el mercado ya huele sangre.

Si el “signe frere” de Ekitike se queda solo en una anécdota simpática en redes o se convierte en el último intento, casi desesperado, por retener a uno de los pilares de la defensa, lo dirán las próximas semanas.

Lo único seguro es que, si Konaté cruza definitivamente la puerta de salida de Anfield, no será un simple cambio de camiseta. Será un vacío de jerarquía en el corazón de un equipo que aspiraba a construir su próxima era alrededor de jugadores como él.