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Hull City limpia sus cuentas antes de volver a la Premier League

Hull City no solo ganó el derecho a volver a la Premier League en el césped. También tuvo que ganarlo en los despachos, calculadora en mano y con el reloj marcando el 30 de junio como una especie de línea de gol invisible.

El club, recién ascendido tras su victoria por 1-0 ante Middlesbrough en la final del play-off del Championship, afrontaba un problema serio: un desfase estimado de 6 millones de libras en el periodo contable 2025-26, según cifras manejadas por la BBC. Bajo las normas de rentabilidad y sostenibilidad (PSR) de la EFL, los clubes de Championship solo pueden acumular pérdidas de hasta 39 millones en un ciclo de tres años. Hull se acercaba peligrosamente a ese límite.

El riesgo no era menor. Incumplir la normativa podía suponer hasta seis puntos de deducción en la próxima temporada de Premier League. Es decir, empezar el curso de vuelta en la élite ya con una losa en la clasificación.

La directiva reaccionó. Rápido, y sin margen para el error.

La salida de Pandur, un golpe deportivo… y un alivio contable

El movimiento clave fue la marcha del guardameta Pandur a Rangers por 6 millones de libras. Una cifra que, en el contexto actual, valía casi tanto como su parada decisiva en Wembley.

El portero de 26 años había sido una pieza central en el ascenso: 45 partidos, 11 porterías a cero, liderazgo silencioso bajo palos. Llegó procedente de Fortuna Sittard en enero de 2024 por 1,5 millones. Año y medio después, su traspaso dejaba una plusvalía enorme a efectos de PSR.

Perder a un titular indiscutible nunca es sencillo para un recién ascendido. Pero Hull sabía que, sin esa operación, el precio a pagar podía ser aún más alto en la tabla.

Shehu, el “bonus” inesperado que tapó un agujero

Con el reloj apretando, el club cerró también la venta de Shehu, mediocentro de 19 años, a Panathinaikos por unos 2,5 millones de libras. Un negocio casi perfecto desde el punto de vista contable.

El jugador había llegado desde Southend United por una compensación mínima y no llegó a debutar con el primer equipo. Todo el ingreso del traspaso se contabilizó prácticamente como beneficio limpio.

Esa operación ganó todavía más peso cuando se cayó una venta que parecía clave: el traspaso de Kyle Joseph a Middlesbrough por 5 millones no llegó a concretarse. Donde se cerraba una puerta, Hull encontró una ventana en el mercado griego.

Entre las salidas de Pandur y Shehu, el club consiguió cubrir el déficit antes del cierre del periodo contable. Con ello, evitó la amenaza de sanción y levantó las restricciones que bloqueaban nuevas incorporaciones en este mercado estival.

De la PSR al nuevo SCR: un escenario más amable para un recién ascendido

El alivio no es solo inmediato. El club también se beneficia del cambio de modelo regulatorio: el paso de la PSR al nuevo sistema de ratio de coste de plantilla (SCR).

El SCR deja de mirar las pérdidas acumuladas en tres años para centrarse, temporada a temporada, en qué porcentaje de los ingresos se destina a la plantilla. Para un club que pasa de los ingresos del Championship a los de la Premier League, el cambio es significativo.

La nueva estructura permite que el salto económico de la máxima categoría tenga un impacto más directo en la capacidad de gasto futuro. Hull, que hace unas semanas contaba hasta el último millón para no pasarse del límite, podrá ahora planificar con una base de ingresos mucho más robusta.

Del miedo al castigo a la carrera por reforzarse

Con el nuevo periodo contable ya en marcha y el fantasma de la deducción disipado, Hull puede por fin mirar al mercado con otra cara. La prioridad es clara: construir una plantilla que no solo celebre el ascenso, sino que compita para quedarse.

La marcha de un portero clave obliga a moverse con criterio en la portería. La salida de un joven mediocentro sin minutos, en cambio, ofrece margen sin afectar al núcleo competitivo. Ahora el club puede acelerar su plan de fichajes sin la sensación de caminar sobre hielo financiero fino.

Hull llega a la Premier League con las cuentas en orden, pero sin tiempo que perder. El ascenso ya es una realidad. La pregunta, a partir de hoy, es si esta carrera contra el reloj en los despachos será el preludio de un equipo capaz de resistir la tormenta del primer año en la élite.