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Inglaterra se prepara para el duelo ante Panamá con dudas físicas

Inglaterra encara su último partido de la fase de grupos ante Panamá con el billete a octavos prácticamente sellado, pero Thomas Tuchel no tiene nada de tranquilidad. El resultado parece encarrilado; las piernas de sus hombres clave, no tanto.

En apenas tres jornadas, la selección inglesa ya ha recorrido todo el arco emocional de un gran torneo. Del enfado por la defensa blandísima ante Croacia se pasó a la euforia con una segunda parte descomunal, quizá los mejores 45 minutos de Inglaterra en años, no solo en la era Tuchel. Justo cuando el ambiente parecía disparado, llegó el frenazo: un empate gris ante Ghana que rebajó el entusiasmo de golpe.

Aun así, el escenario es favorable. Inglaterra manda en su grupo y un triunfo ante Panamá, en horario de domingo por la mañana, sería el analgésico perfecto para la resaca futbolística que dejó Ghana. Ha sido, en líneas generales, una semana positiva. Pero el parte médico amenaza con aguar la fiesta.

El gran susto: Reece James

La preocupación tiene nombre propio: Reece James. El jefe de información John Cross ha adelantado que el lateral es una seria duda y apunta a perderse el duelo contra Panamá. Lo inquietante no es solo su ausencia inmediata, sino la sombra que proyecta sobre los cruces de eliminación directa.

James se perdió la última sesión de entrenamiento en Kansas City por un problema en los isquiotibiales antes del vuelo a New Jersey. El defensa de Chelsea ya se perdió buena parte de la pasada temporada por una lesión similar. La FA ha explicado que siguió un plan individualizado, pero no ha fijado una fecha de regreso. Silencio que suena a incógnita.

Para Tuchel, es otro dolor de cabeza en el mismo puesto. Tino Livramento, el recambio más natural para James, cayó lesionado en la víspera del torneo. El costado derecho, que parecía blindado, se ha convertido en un foco de dudas justo cuando el Mundial, con su formato ampliado y exigente, ni siquiera ha entrado en la zona caliente.

Con todo, si hay un partido “asumible” para perder a James, es este. Con todos los respetos para Panamá, no es una potencia. Pero que el seleccionador esté ajustando planes por lesiones antes de llegar a los cruces dice mucho del peaje físico que arrastran sus estrellas.

Saka, Rice y el peaje del título con Arsenal

El problema no se limita al lateral derecho. Bukayo Saka llegó al Mundial tocado del tendón de Aquiles. Declan Rice terminó el choque ante Ghana visiblemente incómodo, con un vendaje en la pantorrilla, y las informaciones apuntan a que lleva meses gestionando molestias.

Ambos vienen de una temporada demoledora con Arsenal, coronada con un título de Premier League que el club llevaba más de veinte años persiguiendo. El éxito en el norte de Londres tiene factura en la concentración de Inglaterra.

Saka pelea por entrar en el once ante Panamá, pero hasta ahora solo ha podido aportar desde el banquillo. Noni Madueke dejó destellos ante Croacia, encaró, desequilibró por momentos, pero la selección ha echado de menos al auténtico líder ofensivo del Arsenal. Rice, por su parte, sería una baja mayúscula en el eje. De momento se insiste en que lo que le impidió entrenar el jueves no reviste gravedad, pero cada sesión perdida cuenta en un torneo de este nivel.

Un hueco difícil de tapar en el lateral

En el caso de James, siempre quedará la duda de si Tuchel habría optado por darle descanso ante Panamá incluso estando sano. Su historial reciente de lesiones en Chelsea invita a la prudencia, y el rival no es, precisamente, de la aristocracia mundial. El problema estalla si lo de Panamá no es un simple paréntesis y se convierte en algo más largo.

Si James no llega, Ezri Konsa o Jarell Quansah se perfilan como alternativas. La previsión es que Konsa se desplace desde el centro de la zaga para ocupar la derecha. Los dos son buenos defensas, solventes, pero su perfil está a años luz del de James o Livramento. No tienen el mismo peso ofensivo, no pisan campo rival con la misma naturalidad. Son centrales reconvertidos, piezas cuadradas en un hueco redondo si la solución tiene que prolongarse más allá de un partido.

Resulta inevitable mirar de reojo a Trent Alexander-Arnold. Ninguno de los recambios encaja tan bien en el rol de lateral derecho total como el jugador de Liverpool, al que Tuchel decidió dejar fuera. La elección del seleccionador deja a Inglaterra al borde de una situación extraña: jugar un Mundial sin un lateral derecho puro disponible si James no se recupera a tiempo. Djed Spence puede actuar ahí, sí, pero se ha asentado como lateral izquierdo, pese a ser diestro.

Todo esto se olvidará si James puede disputar la mayoría de encuentros. Si no, la decisión de no llevar a otro lateral derecho ortodoxo acompañará a Tuchel en cada rueda de prensa.

Un once con retoques y una prueba silenciosa

Mientras tanto, el partido ante Panamá apunta a ser un banco de pruebas silencioso. Un once posible pasa por Jordan Pickford bajo palos; una línea de cuatro con Konsa, John Stones, Marc Guéhi y O’Reilly; un doble pivote con Anderson y Kobbie Mainoo; Saka, Jude Bellingham y Marcus Rashford por detrás de Harry Kane.

Sobre el papel, suficiente para sellar el primer puesto. Sobre el césped, una radiografía perfecta del estado físico y anímico de un grupo que ha empezado fuerte, pero que ya siente el desgaste.

Inglaterra tiene la clasificación en la mano. Lo que está en juego ahora es algo más delicado: llegar viva de piernas y de ideas a un tramo final que no perdona a nadie.