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Javier Pastore sobre el Mundial: "Estamos viendo un torneo muy competitivo"

En Miami, lejos del ruido de los estadios pero con la mirada clavada en cada detalle de la pelota, Javier Matías Pastore habla con calma. “El Flaco”, dos generaciones por detrás de Lionel Messi pero compañero suyo en la selección argentina, hoy vive otro rol: es el representante legal de Enzo Fernández y una voz autorizada para leer el presente del campeón del mundo.

La escena tiene marco propio: un evento de la AFA en Miami, parte de la expansión global de sus academias. Pastore, ídolo de PSG entre 2011 y 2018 y exjugador de Elche, mezcla análisis, recuerdos y una certeza: este Mundial no da respiro.

Un Mundial que no afloja

“Estoy viendo un Mundial muy competitivo, con selecciones de las que no esperábamos tanto y que están dando pelea”, describe, casi como si siguiera viendo el partido en su cabeza. No exagera: la sensación de equilibrio domina el torneo.

Lo que más le impacta no son solo los resultados. Es el contexto. “Me gusta ver todos los estadios llenos; viví todos los partidos de Argentina y estoy muy contento con todo lo que vi del equipo”, cuenta. Hay orgullo en el tono, pero también tranquilidad: Pastore habla como alguien que ya atravesó esa presión y ahora disfruta el espectáculo.

España, Francia… y el sueño de una final

La conversación gira inevitablemente hacia el horizonte. ¿Una final España–Argentina, sus dos países de referencia? Pastore no duda en la importancia del desafío.

“Sería un lindo rival. Creo que Francia y España son los rivales más duros que podríamos tener en una final, así que ojalá podamos llegar, que es lo más importante”, apunta. No hay pronósticos grandilocuentes ni frases de marketing: solo la lectura de quien sabe lo que pesa una instancia decisiva y lo que significan esos nombres propios en un partido único.

Enzo, el motor silencioso

Hoy, buena parte de su energía está puesta en Enzo Fernández. Lo ve de cerca, lo acompaña, lo representa. Y lo disfruta.

“Está bien, muy positivo, está haciendo un muy buen Mundial. En los dos primeros partidos ayudó a que el equipo gane con comodidad”, resume. Sin adornos, sin sobreventa. Pero sus palabras dejan claro que Enzo se ha convertido en una pieza estructural, aunque su trabajo no siempre quede en la foto.

Cuando se le pregunta por la posición ideal del mediocampista, Pastore se detiene un segundo más. Ahí aparece el ojo del futbolista que entendía los espacios como pocos.

“Enzo ha cambiado mucho de posición en los últimos años. Ha jugado más retrasado o como interior llegando al área. Aquí, con la selección, arranca desde atrás, pero al final es el único mediocampista que se suma a la línea de ataque y se queda cerca de Messi. Es un jugador que se adapta muy bien a cualquier tipo de posición”, explica.

El retrato es claro: un volante moderno, capaz de mezclar salida limpia, presión y llegada, siempre orbitando donde el equipo más lo necesita.

Futuro inmediato: selección… y salida de Chelsea

El siguiente paso lógico es el mercado. ¿Real Madrid? ¿Europa otra vez como tablero abierto? Pastore baja la espuma con firmeza.

“Hoy el jugador está tranquilo pensando en la selección, está jugando un Mundial, está muy cerca de llegar a octavos de final… Solo piensa en eso”, subraya. El foco, por ahora, es celeste y blanco.

Lo que sí admite es que el escenario de clubes se mueve por debajo de la superficie. “Estamos viendo posibilidades para salir de Chelsea, pero no hay nada firme ni confirmado en ningún club”, aclara. Sin filtraciones, sin titulares fáciles: la realidad, a día de hoy, es que el futuro de Enzo está en estudio, no cerrado.

La mención a Madrid, inevitable, llega enseguida. Enzo ya ha dicho que la ciudad le gusta. Pastore aporta contexto humano, más cotidiano que contractual.

“Tiene muchos amigos allí y es muy amigo de Julián Álvarez, y al final, cada vez que pueden estar juntos, están juntos allí. Y yo también vivo en Madrid. Cada vez que viajaba, viajaba para verme y para arreglar temas de trabajo, pero más allá de eso: ¿a quién no le gusta Madrid? Yo ni siquiera jugué en Madrid… y vivo allí”, relata entre risas. La frase deja una puerta abierta al encanto de la ciudad, no a un acuerdo deportivo.

PSG, ambición sin fecha de caducidad

Pastore no puede escapar a su pasado parisino. En el Parque de los Príncipes se ganó el estatus de leyenda. Su mirada sobre el actual PSG tiene un matiz especial: mezcla afecto y análisis.

“Tienen una plantilla para seguir dominando, son jóvenes, tienen mucha ambición por seguir ganando”, asegura. Y ahí aparece otro nombre clave: Luis Enrique.

“Un entrenador que ha entendido perfectamente a los jugadores y al club en el momento en que estaba, ha ganado la Champions League dos años seguidos, ha hecho cosas increíbles y creo que va a seguir por ese camino. Luis Enrique es un entrenador con una ambición tremenda y el club le ha puesto todo a disposición para seguir logrando grandes cosas”, sostiene.

La frase no suena a elogio vacío. Viene de alguien que conoce la exigencia del vestuario, el peso de las estrellas y la presión permanente de ganar en Europa.

¿Volvería a jugar en este PSG?

La última pregunta lo descoloca un segundo y le arranca una carcajada. ¿Se vería jugando en este PSG, rodeado de jóvenes hambrientos y un entrenador obsesivo?

“No, ni de cerca”, responde entre risas.

En una sola frase resume el paso del tiempo, el desgaste del oficio y también una pizca de nostalgia. Pastore ya no está para correr en la élite, pero sigue leyendo el juego como cuando desarmaba defensas con un solo toque. Y mientras Enzo Fernández pelea por llegar lo más lejos posible en el Mundial, “El Flaco” observa, acompaña y, desde la segunda línea, vuelve a ser parte de la historia.