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Jordan Henderson y su insólita fractura: lucha por el Mundial

Jordan Henderson vive un Mundial tan extraño como su lesión. El centrocampista de 36 años se ha operado tras romperse el brazo… celebrando una victoria. Ni un mal golpe en un duelo dividido, ni una entrada a destiempo. Una caída absurda después del 3-2 de Inglaterra ante México le ha puesto en riesgo el torneo, aunque él se resiste a decir adiós.

Una celebración que acabó en quirófano

Sucedió el sábado 4 de julio, en el mítico Estadio Azteca de Ciudad de México. Inglaterra acababa de sellar un 3-2 de enorme carga emocional y el banquillo saltó al césped. Henderson, que no había disputado ni un minuto del partido, corrió a unirse a la fiesta.

En pleno festejo, perdió el equilibrio, cayó por encima de una valla publicitaria y aterrizó de forma muy torpe. El gesto encendió las alarmas al instante.

El jugador de Brentford tuvo que ser atendido sobre el césped, recibió oxígeno y abandonó el estadio en camilla. El seleccionador Thomas Tuchel habló después de una lesión “bastante seria” en la muñeca y confirmó su traslado al hospital.

Cuatro días más tarde, el miércoles 8 de julio, llegó la confirmación del siguiente paso: cirugía.

Henderson anunció en Instagram que había sido intervenido en el Kansas City Orthopaedic Institute, muy cerca del cuartel general de Inglaterra en Kansas City, Misuri. En la foto, tumbado en la cama y con el pulgar hacia arriba, escribió: “Surgery done! Now let's get ready for the big one Saturday 💪”. El mensaje incluía agradecimientos al personal médico y a los cirujanos que le habían operado.

Las respuestas de sus compañeros no tardaron. Jude Bellingham, Declan Rice, Anthony Gordon, Marcus Rashford… todos dejaron su apoyo, casi siempre con corazones y gestos de ánimo. El vestuario se cerraba en torno a uno de sus líderes silenciosos.

El “latido” de Inglaterra, contra el reloj

La federación confirmó después que Henderson se recupera en el hotel de concentración. Nada de regresar a casa, nada de despedidas prematuras. Sigue dentro del grupo, aunque ahora el reloj manda.

Inglaterra se juega el pase a semifinales este sábado 11 de julio, en Miami, frente a Noruega. El que sobreviva al duelo se medirá a Argentina o Suiza. Más allá esperan gigantes: Francia, Marruecos, España o Bélgica en una hipotética final.

En ese tablero, Henderson no es un actor secundario cualquiera. Ha disputado 91 partidos con la selección y, aunque en este Mundial ejerce un rol más de apoyo, dejó su sello histórico al convertirse, ante Panamá en la fase de grupos, en el primer futbolista de la selección masculina inglesa en participar en cuatro Copas del Mundo.

Su lesión hizo pensar de inmediato en un final abrupto para ese récord. Sin embargo, la puerta no se ha cerrado. Según informó la BBC, el cuerpo técnico y los médicos han explorado la opción de que pueda volver a jugar con una férula o escayola protectora, si la evolución lo permite.

Dentro del vestuario nadie quiere despedirse de él. Morgan Rogers lo definió como el “heartbeat” de Inglaterra, el latido del equipo, y dejó claro el sentir del grupo: desean que siga involucrado hasta el último día del torneo.

“Él no va a descartarse y nosotros tampoco”, añadió el atacante, también a través de la cadena británica. La fe en el propio Henderson, en su físico, en su carácter competitivo y en lo que representa para el grupo, pesa tanto como cualquier informe médico.

La escena es clara: Inglaterra avanza hacia los partidos decisivos mientras uno de sus líderes pelea, desde una habitación de hotel, por no convertir este Mundial en una historia interrumpida por una valla publicitaria. La pregunta ya no es cómo se lesionó, sino si llegará a tiempo para volver a pisar el césped cuando más le necesiten.

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