Logotipo completo Gol y tribuna

Koundé genera preocupación en Francia tras lesión

Francia goleó 3-1 a Irlanda del Norte en Lille y la noche parecía redonda. Hasta el descanso. Entonces, una imagen alteró por un momento el pulso de Didier Deschamps y de medio país: Jules Koundé no salió para disputar la segunda parte.

Nada de experimento táctico ni rotación caprichosa. Según informa L’Équipe, el defensa del Barcelona pidió el cambio por molestias musculares y el seleccionador decidió no arriesgar ni un minuto más. Precaución total. Mundial a la vista.

Malo Gusto, lateral del Chelsea, ocupó su lugar tras el intermedio. El partido siguió su curso, Francia remató la faena y el marcador maquilló cualquier preocupación. Pero el foco ya estaba en otra parte: el estado físico del que apunta a ser titular indiscutible en la zaga de Les Bleus en Norteamérica.

Ahí llega el dato que rebaja la tensión. La misma información apunta a que no hay inquietud real en el cuerpo técnico respecto a la condición de Koundé de cara a la cita mundialista. Las molestias no se consideran graves y no alteran, a día de hoy, los planes de Deschamps.

El contexto no es menor. Koundé viene de una temporada complicada en el Barcelona, con altibajos y un debate constante sobre su mejor posición. Aun así, en la selección mantiene un estatus diferente: pieza de confianza, perfil versátil y, salvo contratiempo, nombre subrayado en la alineación inicial.

Detrás de él, la competencia aprieta. Malo Gusto se presenta como una alternativa natural en el lateral. Y aparece también una opción menos ortodoxa pero muy real: Warren Zaïre-Emery. El joven de Paris Saint-Germain ya demostró la pasada campaña que puede adaptarse a ese costado cuando el contexto lo exige, dejando actuaciones que no pasaron desapercibidas en el entorno de la selección.

Francia no se detiene. El combinado de Deschamps se entrenará por primera vez en Estados Unidos este jueves, afinando detalles antes del estreno mundialista del martes frente a Senegal. Koundé viajará con la etiqueta de titular y con un mensaje claro desde dentro del vestuario: el susto de Lille no cambia el plan. Ahora falta comprobar si el cuerpo le acompaña cuando el balón eche a rodar en el escenario grande.