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Manchester City estudia acciones legales por el fichaje de Haaland

Manchester City ha pasado de la sorpresa al enfado. El club inglés está estudiando emprender acciones legales después de que Enrique Riquelme, candidato a la presidencia de Real Madrid, utilizara públicamente la imagen de Erling Haaland y prometiera su fichaje como si fuera un trámite asegurado.

La escena fue tan llamativa como calculada. En un programa de televisión, Riquelme apareció con una camiseta de Real Madrid con el nombre de Haaland a la espalda y lanzó el mensaje que encendió todas las alarmas en Manchester: aseguró que el delantero “tiene una cláusula de rescisión” y que “le gustaría jugar en Real Madrid”, rematando con una promesa directa: si gana las elecciones, Haaland jugará de blanco.

La respuesta no tardó. Primero, un comunicado conjunto del padre del futbolista y de su agente desmintió de plano la versión del empresario. Después, llegó la posición firme del club.

“Las historias que han surgido desde España sobre el futuro de Erling Haaland son falsas. No hay ninguna posibilidad de que esto ocurra y no existe ninguna cláusula contractual que lo permita”, señala el comunicado. “Estamos considerando emprender acciones legales por el uso de la imagen de nuestro jugador en este contexto”.

Golpe directo a la línea de flotación del discurso electoral de Riquelme, que había convertido el nombre de Haaland en uno de los grandes reclamos de su campaña.

Rodri, el otro objetivo en la diana de Riquelme

El magnate de las energías renovables no se quedó ahí. En su hoja de ruta para reconstruir el centro del campo de Real Madrid, también situó a Rodri, pieza clave en el City de Pep Guardiola.

Riquelme lo presentó como una prioridad táctica: “Es un gran jugador, en una posición donde Madrid necesita reforzarse”. Aseguró haber hablado ya con el agente del internacional español y se lanzó a otra promesa contundente: si llega a la presidencia, hará “todo lo posible” para que Rodri vista de blanco, no sin matizar que debe “respetar a su club”.

City, por ahora, se ha centrado en desactivar el ruido en torno a Haaland, pero el mensaje de fondo es claro: el club no está dispuesto a tolerar que su plantilla se convierta en munición electoral en Madrid.

Una campaña presidencial a la desesperada

El contexto en el que irrumpe Riquelme explica el tono agresivo de sus promesas. Por primera vez en 20 años, Florentino Pérez no concurre a unas elecciones sin rival. El presidente, que convocó la votación para el domingo 7 de junio con la intención de renovar su mandato, se encuentra frente a un opositor joven, ambicioso y dispuesto a agitar el tablero con promesas de impacto inmediato.

Real Madrid llega a esta cita tras dos temporadas sin levantar un gran título. Ese vacío ha abierto una grieta en el Bernabéu: descontento en la grada, dudas en el césped y la sensación de que el proyecto necesita un golpe de timón. Riquelme ha olfateado esa debilidad y ha construido una campaña de alto voltaje.

No solo habla de fichajes galácticos. También ofrece regalos a los socios: una “ciudad de los socios” alrededor de la ciudad deportiva y una rebaja de hasta el 50% en la cuota anual si el equipo no conquista la próxima Champions League. Un mensaje directo a los bolsillos y al orgullo de los casi 100.000 socios con derecho a voto.

Mourinho, Klopp y el modelo de club en juego

El pulso no es solo económico ni deportivo. Es también ideológico. Riquelme se ha posicionado frontalmente contra la decisión de Florentino Pérez de apostar por José Mourinho como próximo entrenador. El regreso del técnico portugués solo se hará oficial si el actual presidente gana las elecciones.

En el otro lado, el equipo de campaña de Riquelme desliza otro nombre, muy diferente en estilo y discurso: Jürgen Klopp. El exentrenador de Liverpool, que se ha tomado un descanso tras su etapa en Anfield, aparece como el gran objetivo para el banquillo si el empresario conquista la presidencia.

Preguntado por él en una entrevista con The Athletic el mes pasado, Riquelme fue prudente en las formas, pero claro en la intención: le encantaría ver “perfiles de ese calibre” dirigiendo al club. Klopp, sin compromiso con ningún equipo en este momento, se convierte así en símbolo de un proyecto alternativo al de Pérez y Mourinho.

Una elección que mira al mercado… y a los tribunales

La batalla por el sillón presidencial del Santiago Bernabéu ha cruzado ya fronteras. Lo que empezó como una campaña interna se ha convertido en un asunto internacional, con Manchester City levantando la voz y defendiendo a dos de sus pilares, Haaland y Rodri, frente a las promesas de un candidato rival.

Riquelme busca votos con nombres propios y promesas de impacto inmediato. Pérez, favorito claro según todas las sensaciones alrededor del club, confía en su historial y en la inercia de dos décadas de poder. Entre ambos, casi 100.000 socios decidirán qué Real Madrid quieren.

Mientras tanto, en Manchester toman nota. Porque una cosa es el ruido electoral. Y otra muy distinta es utilizar la imagen de futbolistas con contrato en vigor hasta el punto de obligar a un gigante como City a plantearse la vía judicial.

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