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Mundial 2023: Estados Unidos brilla con récord y sorpresas en el torneo

LOS ANGELES — Durante meses, el ruido alrededor de este Mundial fue político, caro y tenso: disputas diplomáticas, precios desorbitados, problemas migratorios, dudas sobre el transporte entre tres países sede. En cuanto rodó el balón, todo eso quedó en un segundo plano. El torneo repartido entre México, Canadá y Estados Unidos ha arrancado con un vértigo que ha barrido buena parte de las preocupaciones previas.

Y en el epicentro de ese arranque está la selección masculina de Estados Unidos.

Un estreno de récord en Los Angeles Stadium

El debut del equipo de Gregg Berhalter ante Paraguay en el Los Angeles Stadium fue algo más que un buen partido. Fue una declaración. Un 4-1 que se instala ya en la historia: nunca antes la selección masculina había marcado tantos goles en un encuentro de Copa del Mundo.

Folarin Balogun firmó dos de ellos y se subió a otra estadística histórica: ningún jugador estadounidense lograba un doblete en un Mundial desde la primera edición, en 1930. Casi un siglo después, el delantero puso su nombre junto a los pioneros.

Detrás, la noche dejó otra actuación descomunal. Chris Richards regresó al once tras perderse los dos amistosos previos por lesión y jugó como si nunca se hubiera ido. Completó sus 83 pases. Todos. Ningún futbolista había alcanzado esa cifra perfecta en un partido de Mundial desde 1966. Mandó desde la zaga, limpió la salida de balón y dio al equipo una seguridad que se notó en cada fase del juego.

No todo fue perfecto. La gran preocupación se llama Christian Pulisic. La estrella estadounidense fue sustituida al descanso por un problema en la pantorrilla y abandonó el estadio caminando con evidente molestia hacia el autobús del equipo. Su estado es una incógnita y, con un grupo exigente, cualquier gesto de dolor se convierte en noticia.

Estados Unidos brilló de arriba abajo. Ritmo, agresividad, claridad con la pelota. Un estreno ideal. Pero el Mundial no se gana en una sola noche.

Australia agita el grupo de Estados Unidos

Mientras la euforia se desataba en Los Ángeles, el resto del Grupo D ofrecía un aviso claro: no habrá tregua. Turquía, a priori el rival más poderoso por nómina, se presentó con nombres de escaparate europeo como Arda Güler (Real Madrid) y Kenan Yildiz (Juventus). Sobre el papel, un equipo con más talento individual que Australia.

Sobre el césped, otra historia. Australia se plantó, golpeó y silenció a Turquía con un 2-0 contundente. Sin adornos, sin complejos. Un resultado que reordena el grupo y convierte el Estados Unidos–Australia del próximo viernes en un cruce clave. Si el conjunto estadounidense gana, tomará el control de la clasificación y se colocará en una posición envidiable de cara a las rondas eliminatorias.

Escocia sorprende a la nobleza del Mundial

Las sacudidas no se detienen en el Grupo D. En el C, el protagonista inesperado es Escocia. Veintiocho años después de su última aparición mundialista, el equipo británico regresó y lo hizo con victoria ante Haití, suficiente para colocarse líder.

El dato impresiona más al mirar el resto del grupo: comparte zona con Brasil, cinco veces campeona del mundo, y con una selección de Marruecos que llega instalada desde hace tiempo en la categoría de potencia. Brasileños y marroquíes empataron 1-1, un resultado que, por ahora, deja a Escocia en lo más alto. Por ahora. En un grupo así, cada punto puede cambiar el paisaje en cuestión de horas.

El primer punto de Qatar y un estreno amargo para Curaçao

El fin de semana dejó también historias de otro tono, menos grandilocuentes pero igual de significativas. Qatar firmó un 1-1 ante Suiza y logró su primer punto en una Copa del Mundo. En 2022, como anfitrión, se marchó sin estrenar el casillero y con tres derrotas. Esta vez, en su segunda participación, al menos ya tiene algo que enseñar en la tabla.

En el Grupo F, Países Bajos y Japón ofrecieron un 2-2 intenso, un choque entre dos selecciones que aspiran a lo máximo en esa zona y que dejaron la sensación de que volverán a cruzarse más adelante en el torneo.

Más al oeste, en otro estadio y con otro tipo de emoción, Curaçao vivió su bautizo mundialista. Con apenas 158.000 habitantes, es el país más pequeño en competir en esta Copa del Mundo. En su debut, nada menos que contra Alemania.

El gigante europeo golpeó pronto, pero Curaçao empató y, durante 17 minutos, el marcador mostró un 1-1 que invitó a soñar. Fue un tramo breve, sí, pero inolvidable para una isla que nunca había estado en este escaparate. Después, Alemania volvió a ser Alemania y desató un vendaval hasta el 7-1 final, un resultado que evoca recuerdos muy específicos en la memoria mundialista alemana.

Irán entra en escena en medio de la tensión

La semana que arranca no baja el pulso. El lunes, en el mismo Los Angeles Stadium, se estrena Irán frente a Nueva Zelanda en un duelo que llega cargado de contexto extradeportivo.

Durante semanas, se especuló incluso con la posibilidad de que Irán no participara tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel al país el pasado febrero. El plan inicial de la selección iraní era instalar su campamento base en Tucson, Arizona, pero el equipo decidió cambiarlo a Tijuana, México, alegando preocupaciones de seguridad y la tensión política.

Las restricciones también se sienten en la logística: el gobierno estadounidense solo permite la entrada de la delegación iraní al país el día anterior a cada uno de sus tres partidos de la fase de grupos. Un Mundial jugado casi de incógnito, entrando y saliendo a contrarreloj, con el balón intentando imponerse a la geopolítica.

Mbappé, Messi y el peso de la historia

El martes llega el turno de dos gigantes. Francia, con Kylian Mbappé como estandarte, abre su campaña mundialista ante Senegal en un duelo de alto voltaje en el Grupo I. Cada aparición del delantero francés en este escenario se mira ya con lupa de legado.

Ese mismo día, Argentina y Lionel Messi inician la defensa del título frente a Argelia en el Grupo J. El reto es monumental: solo dos selecciones han logrado encadenar dos Copas del Mundo consecutivas, Italia en 1938 y Brasil en 1962. Desde entonces, nadie ha conseguido sostener la corona.

Messi y compañía saben que pisan terreno histórico. El resto del planeta, también.

El Mundial apenas ha dado sus primeros pasos y ya ha dejado goleadas, sorpresas, récords y heridas por evaluar. Si este es solo el comienzo, la verdadera pregunta es hasta dónde puede estirarse este torneo en emoción cuando lleguen los días en que un error te manda a casa y una noche perfecta te cambia la historia.

Mundial 2023: Estados Unidos brilla con récord y sorpresas en el torneo