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Nottingham Forest apuesta por Oliver Glasner como nuevo entrenador

Nottingham Forest ha vuelto a girar la ruleta del banquillo. Y esta vez ha frenado en un nombre con pedigrí europeo: Oliver Glasner. El austriaco, exentrenador de Crystal Palace y campeón en tres competiciones continentales distintas, se convierte en el quinto técnico del club en menos de un año.

No es un simple relevo. Es un golpe de timón.

Un despido al límite y una llegada calculada

Vitor Pereira salió por la puerta de atrás el martes, destituido apenas dos minutos antes de que venciera una cláusula de salida en su contrato. Un detalle que habla tanto de la tensión interna como del cálculo milimétrico en los despachos del City Ground.

En su lugar aterriza Glasner, de 51 años, con una hoja de servicios que contrasta con la inestabilidad reciente del club. El contacto con él se inició a comienzos del verano, una operación trabajada a fuego lento mientras Forest quemaba etapas en su enésima transición.

Antes pasaron por el banquillo Nuno Espírito Santo, Ange Postecoglou, Sean Dyche y el propio Pereira desde septiembre. Una rotación digna de un club en plena crisis de identidad.

Evangelos Marinakis, propietario de Forest, no disimuló su entusiasmo: definió a Glasner como “un ganador” y subrayó que comparten “la misma visión, la misma ambición y el mismo deseo implacable de tener éxito”. Palabras grandes para un proyecto que lleva demasiado tiempo viviendo en el corto plazo.

El arquitecto del nuevo Crystal Palace

Glasner no llega como una apuesta exótica, sino como uno de los entrenadores más cotizados del último ciclo en Inglaterra y en Europa. Tomó las riendas de Crystal Palace en 2024 y cambió la historia reciente del club londinense.

En su primera temporada levantó el FA Cup, el primer gran título de la entidad. Después añadió la Europa Conference League al palmarés y completó el triplete de impacto con la Community Shield, conquistada en agosto frente a Liverpool en una tanda de penaltis que confirmó el carácter competitivo de su equipo.

En enero, con el viento de cara y una oferta de renovación sobre la mesa, Glasner decidió marcharse. Quería “un nuevo reto”. Ese reto ya tiene nombre y colores: Nottingham Forest.

Un currículum europeo poco común

El austriaco forma parte de un club muy reducido: es uno de los tres entrenadores que han ganado tanto la Europa League como la Europa Conference League. Lo logró primero con Eintracht Frankfurt, campeón de la Europa League 2021-22, antes de repetir éxito en el tercer torneo continental con Crystal Palace.

No es casualidad que Marinakis insistiera en su capacidad para “construir equipos sobresalientes y lograr éxitos contra la competencia más fuerte”. El propietario también destacó su liderazgo, su personalidad y el estilo de juego de sus equipos. Tres factores que Forest no ha conseguido consolidar desde su regreso a la élite.

El mensaje de Glasner: proyecto y largo plazo

En sus primeras palabras como técnico de Forest, Glasner apuntó directamente al corazón del proyecto: “Desde mis primeras conversaciones con el propietario y el equipo directivo, fue evidente que tenían una visión clara para este club y una confianza total en mí y en mi cuerpo técnico para construir un futuro fuerte juntos a largo plazo”.

Insistió en dos ideas: la confianza recibida y el potencial de la plantilla. “Esa confianza y compromiso compartido, junto con el potencial que veo en el equipo, fueron factores clave para mí y estoy ilusionado con lo que podemos lograr juntos”, subrayó.

El contraste con la realidad reciente es evidente. Cinco entrenadores en menos de doce meses no describen precisamente un “futuro a largo plazo”. Glasner llega para romper ese patrón.

Ambición declarada: de sobrevivir a ganar

Marinakis no se esconde. Su discurso va mucho más allá de la permanencia o de una temporada tranquila. “Siempre ha sido nuestro objetivo establecer a Nottingham Forest de nuevo entre los clubes líderes de Inglaterra y Europa”, afirmó.

No habla de competir. Habla de ganar. “Nuestra ambición no es simplemente competir: nuestra ambición es ganar, luchar por grandes títulos y crear un club del que nuestros aficionados puedan sentirse orgullosos durante muchos años”.

Las palabras marcan el listón. La cuestión es si Forest, con su historial reciente de cambios y sobresaltos, está preparado para sostener un proyecto del calibre de Glasner. Porque el austriaco ya ha demostrado que sabe construir equipos que levantan copas.

Ahora el City Ground espera algo más que promesas. Espera que, por fin, el banquillo deje de girar y Nottingham Forest encuentre el entrenador que lo devuelva al lugar que su dueño proclama sin rodeos.