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Pogba y Zidane: un encuentro emocional que inspira

Pogba, a los pies de su ídolo: una camiseta de Zidane y lágrimas contenidas

Paul Pogba ha ganado un Mundial, ha vestido la camiseta de Francia en las grandes noches y ha jugado en algunos de los clubes más poderosos del planeta. Pero frente a Zinedine Zidane, el centrocampista de Monaco se convirtió, por un instante, en lo que siempre fue: un niño fascinado por su héroe.

La escena, ya viral en redes sociales, tuvo algo de regreso a la infancia. Pogba, visiblemente emocionado, recibió de manos de Zidane una camiseta firmada por la leyenda francesa. No era un simple intercambio de cortesía entre dos campeones del mundo. Era un cruce de generaciones, un relevo simbólico entre el futbolista que marcó a toda una época y el jugador que creció soñando con imitarlo.

Cuando llegó el momento del autógrafo, la coraza del profesional se resquebrajó. Las cámaras captaron el gesto exacto en que la emoción le ganó la partida. Pogba miró la camiseta, miró a Zidane y dejó escapar una frase que lo dijo todo: «¡No voy a dormir!».

No hacía falta más. En una sola exclamación se resumía la distancia entre la fama y la admiración genuina. Pogba, acostumbrado a firmar él mismo cientos de camisetas, se veía ahora del otro lado, como un aficionado más.

El encuentro reunió a nombres que representan distintas eras del balón: Marcelo, Kaká, Rodrygo… figuras que han marcado Champions, mundiales de clubes, noches europeas. Pero el eje emocional giró alrededor de Pogba y Zidane, maestro y discípulo espiritual, aunque nunca compartieran vestuario.

Detrás de esa sonrisa desbordada hay una historia mucho más áspera. Pogba pelea contra el tiempo y contra su propio cuerpo. Tras una larga ausencia por sanción de dopaje y múltiples problemas físicos, el mediocampista trabaja para recuperar ritmo, continuidad y peso específico en el Monaco. No se trata solo de volver a jugar; se trata de volver a dominar partidos, a mandar en el centro del campo como en sus mejores días.

En su horizonte sigue apareciendo la misma camiseta azul que lo consagró. Pogba no esconde que sueña con regresar a la selección francesa. El deseo permanece intacto: volver a escuchar el himno, volver a competir al máximo nivel, volver a sentirse imprescindible en el escenario donde una vez tocó el cielo.

Hoy, la “recompensa” tiene nombre y colores: Francia. El camino pasa por reconstruirse en Monaco, paso a paso, entrenamiento a entrenamiento. Mientras tanto, esa camiseta firmada por Zidane no es solo un recuerdo para la vitrina. Es un recordatorio silencioso de lo que ya fue… y de lo que todavía quiere volver a ser.