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Renovación de Paulo Dybala con la Roma: Pulso en Trigoria

La renovación de Paulo Dybala con la Roma, que hace unas semanas parecía un simple trámite, se ha convertido en un pulso silencioso en los despachos de Trigoria. No hay acuerdo definitivo y el margen de maniobra se estrecha.

El argentino, pieza central del proyecto giallorosso, dejó claro en ESPN que el futuro sigue abierto. “Sigo siendo jugador de Roma hasta final de mes. Por respeto al club no hablaré de mi futuro porque todavía no he decidido. Puede pasar cualquier cosa. Muchas veces pensé que ocurriría una cosa y al final fue completamente diferente”, dijo. Una frase que suena a advertencia tanto como a cautela.

En el club confiaban en encarrilar la extensión de su contrato con relativa rapidez. El plan era blindar a Dybala, ajustar su salario a su peso real en el equipo y despejar cualquier sombra de salida antes de que el mercado se calentara. Pero la negociación se ha atascado en el punto más delicado: el dinero.

Según informa Repubblica, la distancia entre la oferta de la Roma y las pretensiones del jugador es de un millón de euros netos por temporada. No es una brecha abismal en el contexto de la élite europea, pero sí lo bastante significativa como para frenar la firma y obligar a ambas partes a recalcular sus prioridades.

Dybala quiere un contrato más ventajoso, acorde a su impacto cuando está sano y a su condición de referente ofensivo. La Roma, por su parte, debe cuadrar cuentas, respetar su estructura salarial y evitar un efecto dominó en el vestuario. Ahí se juega la partida: entre el valor simbólico de su número 21 y los límites de un presupuesto que no puede dispararse.

El tiempo corre. El mensaje público del jugador, medido al milímetro, mantiene todas las puertas abiertas. La del “sí” a la Roma, pero también la de un giro inesperado si ese millón de diferencia no se salva a tiempo.