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Sudáfrica viaja al Mundial tras problemas con los visados

La selección de Sudáfrica ya tiene fecha y hora para despegar rumbo al Mundial. Será este lunes, un día más tarde de lo previsto, después de un tropiezo burocrático que ha dejado en evidencia a la federación y ha obligado a una carrera contrarreloj para salvar la preparación del equipo.

El plan inicial era sencillo: vuelo el domingo hacia Estados Unidos y, desde allí, conexión hacia México, sede del debut. La realidad fue muy distinta. Los visados no estaban en regla y el viaje se vino abajo a última hora.

El caso estalló cuando el ministro de Deportes, Gayton McKenzie, utilizó su cuenta en X para calificar el episodio como un “bochornoso” error administrativo de los responsables del equipo. No se quedó ahí: exigió un informe formal a la South African Football Association (SAFA). El asunto dejó de ser un simple problema de papeles para convertirse en un asunto de Estado deportivo.

SAFA confirmó este lunes que todos los jugadores ya cuentan con sus visados en orden. El núcleo del vestuario, al menos, puede subirse al avión. Pero el cuerpo técnico no está completo: un asistente del seleccionador, el médico del equipo, el jefe de seguridad y un analista siguen a la espera de la documentación.

La federación confía en que esos cuatro visados se resuelvan a tiempo para que el grupo técnico se una al vuelo chárter desde Johannesburgo a lo largo del día. El margen es mínimo, pero la presión política y mediática ya ha hecho su efecto. Tras una reunión de emergencia el domingo por la noche, SAFA pidió disculpas públicamente por el caos generado y agradeció la ayuda del Ministerio de Exteriores sudafricano y del Consulado de Estados Unidos en Johannesburgo, clave para desatascar el proceso.

No es el primer resbalón administrativo reciente del fútbol sudafricano. Durante la fase de clasificación mundialista, el centrocampista Teboho Mokoena llegó a disputar un partido ante Lesotho pese a estar sancionado. La consecuencia fue inmediata: Sudáfrica perdió en los despachos una victoria que ya tenía en el bolsillo. Aun así, el equipo supo recomponerse y terminó liderando su grupo para sellar el billete al Mundial.

Ahora, el premio es mayúsculo. Sudáfrica regresa a una Copa del Mundo por primera vez desde aquella edición inolvidable de 2010, cuando ejerció de anfitriona. El calendario vuelve a ofrecer un guiño a la memoria: el debut será precisamente ante la coanfitriona Mexico, el 11 de junio en Ciudad de México, en el partido inaugural del torneo dentro del Grupo A.

El duelo reeditirá el estreno de 2010, aquel 1-1 que dejó grabado el golazo de Siphiwe Tshabalala y el rugido de un país entero. Después, entonces, llegó el golpe de realidad: derrota por 3-0 frente a Uruguay y, cuando ya parecía todo perdido, una victoria inesperada por 2-1 contra France. No alcanzó. Sudáfrica se quedó tercera de grupo, por detrás de Uruguay y Mexico, y fuera de las eliminatorias por un suspiro.

Esa herida sigue abierta en la memoria del fútbol sudafricano. El objetivo ahora es claro: no viajar solo para participar. Tras Mexico, el equipo se medirá a la República Checa en Atlanta y cerrará la fase de grupos ante South Korea en Monterrey. Un recorrido exigente, con largos desplazamientos y poco margen para el error, al que se suma la fatiga de una salida ya alterada por el caos de los visados.

El avión despegará finalmente. La cuestión es si este grupo, marcado por la improvisación en los despachos pero sólido sobre el césped en la clasificación, será capaz de llegar más lejos de lo que logró aquella generación de 2010. La respuesta, esta vez, no dependerá de una ventanilla de inmigración. Se decidirá en el campo.