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Theo Walcott destaca a Marcus Rashford como clave para el Mundial

Marcus Rashford afrontará su tercer Mundial con un aval de peso desde dentro del propio vestuario inglés. Theo Walcott, que sabe lo que es vivir un gran torneo desde muy joven, ve en el actual jugador cedido en el Barcelona a una de las grandes referencias del equipo para este verano.

Rashford llega lanzado desde España. Desde que salió de Manchester United rumbo al Camp Nou, su aventura en LaLiga se ha convertido en un éxito rotundo: 14 goles en todas las competiciones, incluido un magnífico gol de falta en el triunfo ante el Real Madrid que aseguró el título liguero para los azulgrana. A esos tantos se suman 14 asistencias que explican por sí solas el impacto del atacante de 28 años.

Ese rendimiento le ha abierto de par en par la puerta de una nueva cita mundialista. Thomas Tuchel lo ha incluido en una lista de 26 jugadores que viajará a Estados Unidos este verano, después de haber contado ya con él en 2018 y 2022.

En el Live Show, emitido en exclusiva en la app oficial de la selección inglesa, Walcott no escondió su entusiasmo: Rashford es el primero en quien se fija cuando repasa la convocatoria. Para el exdelantero, el salto al extranjero fue una apuesta valiente. Un riesgo. Y el tiempo le ha dado la razón al internacional inglés, que ahora se presenta como una pieza a la que “se puede recurrir” en los momentos clave del torneo.

Walcott subraya dos rasgos: experiencia y libertad. Experiencia, porque Rashford ya sabe lo que es convivir con la presión de un Mundial. Libertad, porque ha recuperado ese punto de desparpajo en su juego que lo convierte en un futbolista imprevisible, capaz de cambiar un partido en una acción. El exjugador confiesa que tiene ganas de comprobar cómo traslada ese estado de forma y confianza al mayor escaparate posible.

Un estudio del medio campo que ilusiona

A su lado en el programa, Daniel Sturridge miró hacia otra zona del campo: el centro del campo que ha armado el seleccionador. El exdelantero, mundialista en Brasil 2014 con el equipo de Roy Hodgson, se detuvo en la lista de nombres que viajarán al torneo: Kobbie Mainoo, Jordan Henderson, Jude Bellingham, Elliot Anderson, Declan Rice, Morgan Rogers y Eberechi Eze.

Para Sturridge, el técnico ha apostado por lo que considera mejor en este momento, y el resultado es un grupo vibrante. El caso de Kobbie Mainoo simboliza bien ese espíritu: el centrocampista pasó un tiempo fuera del foco en Manchester United y ha logrado reengancharse hasta colarse en la lista definitiva. Un camino de regreso que el exdelantero celebra abiertamente.

Morgan Rogers llega con un trofeo reciente bajo el brazo, la Europa League, y con él una dosis de confianza que siempre suma en un torneo corto. Jordan Henderson, por su parte, aporta jerarquía y hábitos ganadores, ese “mindset” competitivo que tanto valoran los técnicos cuando se decide un Mundial en detalles mínimos. El resultado, a ojos de Sturridge, es un medio campo que mezcla talento, energía y oficio.

La zaga, entre la experiencia tardía y la nueva ola

En defensa emerge una de las historias más llamativas de la convocatoria: Dan Burn. A los 34 años, el central del Newcastle tendrá por fin la oportunidad de disputar su primer Mundial y ampliar sus seis internacionalidades. Un premio tardío, pero merecido, a una carrera de perseverancia.

Burn se suma a un bloque que incluye a Ezri Konsa, John Stones, Marc Guehi, Jarrell Quansah, Tino Livramento, Nico O’Reilly, Djed Spence y Reece James. Una línea defensiva con muchos debutantes en este tipo de torneos, pero que ha respondido con solidez durante la fase de clasificación.

Para Walcott, Burn representa algo más que un perfil físico imponente: habla de energía, de química dentro del grupo, de conexión con el resto de compañeros. Elementos invisibles que, en un torneo concentrado, pueden marcar la diferencia en el vestuario tanto como sobre el césped.

El otro gran pilar atrás es John Stones. Walcott se detiene en él: ve en el central al referente del que pueden aprender los más jóvenes. Stones aporta experiencia mundialista, conocimiento de los escenarios de máxima exigencia y un punto de calma en una línea en la que se acumulan las primeras veces.

El dibujo es claro: una defensa rejuvenecida, respaldada por un par de figuras con recorrido, y un ataque en el que Rashford aparece como símbolo de madurez y rebeldía competitiva. Si ese equilibrio cuaja durante el verano, la apuesta arriesgada de muchos de estos jugadores —cambios de club, pasos al extranjero, vueltas desde el ostracismo— puede convertirse en el motor de una selección dispuesta a ir un paso más allá en la gran cita.