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Enzo Maresca presiona por Malo Gusto en el City

En Manchester City no quieren que el relevo de Pep Guardiola se parezca al vía crucis que vivieron Manchester United o Arsenal tras las salidas de Sir Alex Ferguson y Arsène Wenger. Enzo Maresca lo sabe, y por eso ha empezado a mover fichas incluso antes de sentarse oficialmente en el banquillo del Etihad. Una de ellas apunta directo a un viejo conocido: Malo Gusto.

Maresca mira a sus ex: de Palmer y Enzo a Gusto

City ya ha alcanzado un acuerdo de compensación con Chelsea para sacar a Maresca de Stamford Bridge, donde dejó el cargo en enero, menos de seis meses después de conquistar el Mundial de Clubes en su primera temporada. Ahora, el italiano se prepara para tomar el testigo de Guardiola en un equipo que dominó el fútbol inglés y cerró el último curso con un doblete doméstico, aunque sin la Premier League, que voló hacia el norte de Londres con Arsenal, siete puntos por delante.

Maresca no quiere llegar de puntillas. Pretende un City con su sello, con varios fichajes propios para evitar el síndrome del sucesor que ya se vio en Old Trafford y en el Emirates. Entre los nombres que han sonado están dos de sus antiguos pupilos en Chelsea: Cole Palmer y Enzo Fernández. Pero ahí se ha topado con un muro.

En Londres consideran a Palmer “intocable”. Y el futuro de Enzo parece escrito lejos de Inglaterra: Real Madrid va por delante en la carrera por un centrocampista que quiere salir. Cerradas esas puertas, Maresca ha girado el foco hacia otra pieza de la plantilla blue: Malo Gusto.

Malo Gusto, objetivo tras el giro con Palestra

Según talkSPORT, el nuevo técnico del City está presionando para que el club firme al lateral derecho francés, al que conoce bien de su etapa en Stamford Bridge. No es el único nombre que manejaba la dirección deportiva sky blue para reforzar la zaga.

City competía con Chelsea por el defensa de Inter, Marco Palestra, pero el cuadro londinense ha golpeado primero con un acuerdo de 51 millones de libras. Esa maniobra ha obligado al campeón de la Copa de la Liga y la FA Cup a buscar alternativas. Una de ellas, quizá la principal ahora, es Gusto.

Chelsea, que se prepara para recibir a Palestra en el oeste de Londres, no piensa regalar a su lateral. Las informaciones desde Inglaterra hablan de un precio mínimo de 40 millones de libras para empezar a hablar por el francés.

El club blue ya había dejado caer esta misma semana que no descarta una venta en verano. Gusto llegó en 2023 procedente de Lyon por 31 millones de libras y, desde entonces, se ha convertido en un fijo: 134 partidos en tres temporadas con la camiseta de Chelsea, una cifra que habla de continuidad y confianza en un jugador de solo 23 años.

Un lateral en plena madurez… y en un escaparate mundial

Gusto no solo suma minutos en la Premier. El lateral está ahora mismo en el escaparate más grande posible: el Mundial, defendiendo la camiseta de una Francia candidata a todo. El defensor participó saliendo desde el banquillo en la victoria por 3-0 ante Irak el lunes, un detalle que refuerza su perfil internacional en plena ventana de mercado.

Para Maresca, que quiere laterales agresivos, con vuelo y capacidad para interpretar varios registros, el francés encaja en la idea de un City que no puede permitirse bajar un peldaño tras la era Guardiola. Un lateral joven, con recorrido, con experiencia en la élite inglesa y acostumbrado a la exigencia de un gran club.

El gran frente sigue siendo el mediocampo

Mientras tanto, en los despachos del Etihad el foco principal continúa en el centro del campo. El gran objetivo se llama Elliot Anderson, internacional inglés y una de las figuras del último Mundial. City ya ha presentado dos ofertas por el mediocentro; la segunda, de 120 millones de libras, fue rechazada por Nottingham Forest.

El club se plantea ahora un tercer intento para cerrar a su hombre para la sala de máquinas. Pero el interés por Gusto confirma que Maresca no solo quiere apuntalar el corazón del equipo. Quiere un City completo, con profundidad en los costados y variantes para sostener el ritmo competitivo de una temporada que volverá a ser asfixiante.

Guardiola deja un listón casi inalcanzable y una sombra alargada. Maresca responde con una estrategia clara: rodearse de futbolistas que conoce, que se adapten rápido y que le permitan imponer su idea desde el primer día. Si City convence a Chelsea y logra sacar a Malo Gusto de Stamford Bridge, el relevo en el banquillo empezará con un mensaje nítido: en el Etihad no se contempla transición, solo continuidad en la cima.