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Erling Haaland y su futuro en el Real Madrid

Erling Haaland vive esos veranos que marcan una carrera. En el césped, arrasa. Fuera de él, su nombre vuelve a sacudir los despachos más poderosos de Europa.

En plena Copa del Mundo de 2026, el delantero del Manchester City ha llevado a Noruega hasta los cuartos de final con una actuación de estrella absoluta ante Brasil. Pero mientras acumula goles y portadas, unas palabras de su padre han reabierto un viejo expediente en Madrid.

“Cualquiera querría jugar en el Madrid”

Alf-Inge Haaland habló con DAZN antes del duelo de Noruega contra Brasil. El mensaje empezó con calma, casi de manual.

“¿Un traspaso al Real Madrid? Él es muy feliz en Manchester City y tiene un contrato largo”, recordó el padre del delantero, subrayando la comodidad de su hijo en Inglaterra.

La frase siguiente cambió el tono.

“Estamos esperando a la nueva temporada, pero cualquiera querría jugar en Madrid. Nunca se sabe qué puede pasar en el fútbol”, añadió.

En una sola línea dejó abierta una puerta que en el Bernabéu jamás se termina de cerrar. Sin promesas, sin confirmar nada… pero con el suficiente matiz como para encender de nuevo la ilusión de una afición que lleva años soñando con ver al noruego vestido de blanco.

Haaland, el delantero del momento

El contexto multiplica el impacto de esas declaraciones. Haaland llega a este punto del torneo en el mejor momento de su carrera con la selección.

Ante Brasil, firmó un doblete de autoridad. Primero, imponiéndose en el aire por encima de Gabriel Magalhães para abrir el marcador. Después, con un disparo lejano, seco y violento, que selló el 2-1 y el pase de Noruega a cuartos. Un gol de ariete total, otro de cañonero. Dos gestos que resumen su catálogo.

Con ese doblete, el atacante del City alcanzó los siete tantos en el Mundial y se colocó en lo más alto de la tabla del Golden Boot, compartiendo la cima con Lionel Messi y Kylian Mbappé. No es solo una racha: es la confirmación de que, a los 25 años, compite de tú a tú con los dos grandes nombres de la última década.

Sus números con Noruega son demoledores: 62 goles en 54 partidos internacionales. Más tantos que encuentros. Un ritmo que muy pocos han conseguido sostener con su selección y que refuerza la sensación de que el noruego puede dominar cualquier escenario, del Etihad al mayor escaparate del fútbol mundial.

El eco de las elecciones en el Real Madrid

Las palabras de Alf-Inge llegan, además, en un momento especialmente delicado en la capital española. El Real Madrid acaba de cerrar un proceso electoral en el que el nombre de Haaland fue arma arrojadiza.

El candidato derrotado, Enrique Riquelme, construyó buena parte de su campaña sobre la promesa de fichar al delantero del City. Llegó incluso a asegurar que el propio Haaland deseaba mudarse a España. Su apuesta fue tan agresiva que ofreció pagar las cuotas de los socios si no lograba cerrar la llegada del noruego o de su compañero de equipo Rodri.

Desde el entorno del jugador, tanto Alf-Inge como la agente Rafaela Pimenta calificaron en su momento esas afirmaciones de “no verdaderas”. Desmarque público, mensaje de control, intento de apagar el fuego.

Sin embargo, el reciente reconocimiento del padre, admitiendo que “cualquiera querría jugar en Madrid” y que “nunca se sabe” en el fútbol, deja entrever cierta flexibilidad. No es un portazo. Es una ventana entreabierta en la casa del goleador más deseado del planeta.

El City, tranquilo… y ante un nuevo ciclo

En Manchester, la postura es distinta. El club se siente fuerte. Haaland renovó su contrato a principios de 2025, blindando su continuidad con un acuerdo de larga duración. Desde el Etihad transmiten confianza: tienen al delantero, tienen el papel firmado y tienen un proyecto que, en lo deportivo, le ha permitido batir récords a un ritmo frenético.

Pero el verano no solo trae rumores. Trae también cambios profundos. El noruego regresará a un Manchester City diferente. Enzo Maresca ha sido confirmado como sucesor de Pep Guardiola y el vestuario se prepara para un nuevo libreto.

Para Haaland, el reto inmediato no será el mercado, sino la pizarra. Adaptarse a otro entrenador, a otros automatismos, a un sistema que, por muy continuista que quiera ser, no será el de Pep. Nuevas zonas de remate, nuevas alturas en la presión, otra forma de entender los espacios.

Mientras tanto, el Mundial sigue, los goles caen y el ruido crece. Haaland pisa el área con la misma determinación con la que su nombre vuelve a colarse en el Santiago Bernabéu. La pregunta ya no es si el Real Madrid lo quiere. La cuestión es cuánto tiempo podrá el City contener al delantero que todos miran.

Erling Haaland y su futuro en el Real Madrid