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Neymar se despide de Brasil: "Ahora se acabó"

Neymar cierra el telón con Brasil: “Ahora se acabó”

En el MetLife Stadium de New Jersey, donde todo empezó, Neymar puso punto final a su historia con la selección de Brasil. No con una chilena para los highlights ni con una noche perfecta, sino con una frase seca, casi susurrada a TV Globo tras el golpe ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026: “Lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó. Empecé aquí, terminé aquí”.

De la primera vez al adiós

El mismo escenario, dos vidas distintas. En agosto de 2010, un Neymar adolescente debutaba con la camiseta de Brasil en un amistoso ante Estados Unidos. Marcó en aquella victoria 2-0 y encendió una expectativa que lo acompañaría durante década y media.

Catorce años después, el círculo se cerró en ese mismo césped. Con 34 años, castigado por las lesiones y con la camiseta de la selección enfundada quizá por última vez, entró al campo en el minuto 67, con Brasil perdiendo 2-0 ante Noruega y el Mundial escapándose.

Entró para cambiar la historia. No pudo.

Un penalti que pesa más que un simple consuelo

La Seleção caía sin respuestas cuando apareció su número 10. Neymar buscó asociaciones, pidió la pelota, se movió entre líneas, trató de forzar faltas, de agitar un partido que ya olía a despedida. El reloj corrió en su contra.

En el tiempo añadido, encontró al menos una rendija. Penalti para Brasil. Neymar tomó el balón, respiró y convirtió desde los once metros. Gol. 2-1. Un tanto que, en el marcador, fue apenas un consuelo. En su carrera, un último trazo en una obra colosal con la canarinha.

No hubo remontada. No hubo épica. Solo el pitido final y la sensación de que ese penalti era más un punto final que una puerta abierta.

El máximo goleador de una nación futbolera

Entre aquel cabezazo juvenil en 2010 y este penalti de 2026 se escribió una de las trayectorias más pesadas de la historia de Brasil. Neymar se marcha como máximo goleador histórico de la selección, con 80 tantos, por encima de todos los mitos que lo precedieron.

Sus 130 partidos con la canarinha lo colocan, además, como el segundo jugador con más presencias, solo por detrás de Cafu y sus 142 apariciones. Cifras que hablan de algo más que talento: hablan de peso, de responsabilidad, de años cargando la expectativa de un país que mide a sus ídolos con la vara de los campeones del mundo.

Un regreso entre dudas y dolores

Hasta hace unos meses, nadie sabía si Neymar volvería a vestir la camiseta de Brasil. No lo hacía desde 2023, atrapado en un ciclo de lesiones que fue erosionando su físico y, con él, su influencia continua en la élite.

Aun así, apareció en la lista para el Mundial 2026. Una apuesta fuerte del cuerpo técnico y una decisión personal de alguien que no quería que su historia con la selección terminara en una camilla.

Su papel en el torneo fue limitado. Entró como suplente en el último partido de la fase de grupos, un 3-0 sólido ante Escocia, y volvió a arrancar desde el banquillo frente a Noruega. Dos apariciones, un gol, y la sensación de que el tiempo ya no jugaba a su favor.

Cuatro Mundiales, una sola herida abierta

Neymar se despide tras disputar cuatro Copas del Mundo: 2014, 2018, 2022 y 2026. Cuatro intentos, cero títulos. En un país donde el Mundial es casi una obligación moral, esa estadística pesa.

Vivió la ilusión de 2014 y el trauma de la lesión ante Colombia. Sufrió la frustración de 2018, el desencanto de 2022 y ahora la despedida amarga de 2026. Siempre en el centro del foco, siempre bajo el juicio de una nación que no perdona fácilmente, pero que también sabe reconocer el talento cuando se va.

Esta vez, no hubo drama en camilla ni lágrimas sobre una camilla de hospital. Hubo un hombre de 34 años, consciente del paso del tiempo, que miró a cámara y aceptó que su ciclo con Brasil había llegado al final.

“Empecé aquí, terminé aquí”. El estadio fue el mismo. El jugador, otro. Y ahora la pregunta ya no es qué más podía darle Neymar a Brasil, sino quién se atreverá a cargar con ese número 10 en el próximo Mundial.