Gad Mathews cierra su ciclo en Gor Mahia: un legado imborrable
Siete años bajo los palos. Tres ligas. Un Guante de Oro. Una final de copa ganada a pulso. Y ahora, punto final.
El veterano portero Gad Mathews ha anunciado oficialmente su salida de Gor Mahia, poniendo fin a un ciclo que lo vio pasar de promesa a referente absoluto del arco en el club más laureado de la FKF Premier League.
Lo hizo a su manera: directo al corazón, en un mensaje en su página de Facebook. “Came in as a boy but left as a man. Saying goodbye is never easy, but I couldn't be more excited for your next adventure as a club”, escribió. Y remató con una despedida que destila gratitud: “Thank you for the unforgettable memories and for being such a great home in the past seven years. The atmosphere may change, but our bond won't. All the best Mahia... And to the fans, you made me feel at home”.
No fue una salida silenciosa. Fue el cierre de un vínculo profundo.
De Kisumu All Stars al trono del arco de K'Ogalo
Mathews llegó a Gor Mahia procedente de Kisumu All Stars antes de la temporada 2019-2020. No tardó en imponer su nombre. Desde muy pronto se adueñó del puesto de titular, desplazando dudas y competencia con algo que los técnicos valoran por encima de todo: fiabilidad.
Su presencia se hizo costumbre. Voz fuerte en el área, manos firmes en los balones aéreos, carácter en los momentos calientes. Su consistencia y liderazgo se convirtieron en parte del andamiaje que sostuvo al club durante varias campañas.
El palmarés habla por él: tres títulos de la FKF Premier League durante su etapa en el club, incluido el campeonato 2025-2026, que significó la corona número 22 de liga para Gor Mahia, un registro récord en el fútbol keniano.
El año del Guante de Oro y la noche de la consagración
Si hay una temporada que define a Gad Mathews, es la 2022-2023. Ese curso firmó 17 porterías a cero en liga, una cifra que le valió el Guante de Oro de la FKF Premier League, compartido con Humphrey Katasi, entonces en Nzoia Sugar. Un reconocimiento que lo colocó oficialmente entre la élite de los guardametas del país.
Pero su estatus de héroe de club se forjó antes, en una noche de máxima tensión.
Final de la Mozzart Bet Cup 2021. Gor Mahia frente a su eterno rival, AFC Leopards. Partido resuelto en los penaltis, escenario donde los porteros se convierten en villanos o leyendas. Mathews eligió el segundo camino: dos atajadas decisivas en la tanda, un 4-1 que aseguró el trofeo y un nuevo título para las vitrinas del club.
Aquella actuación no solo dio la copa. También le valió el premio al mejor portero del torneo. Más que un galardón, una validación pública de lo que en Gor Mahia ya sabían: bajo los tres palos, Gad era una garantía.
Un adiós correspondido y un relevo en marcha
El club no tardó en responder a la altura de la trayectoria de su arquero. En su página de Facebook, Gor Mahia hizo oficial la salida con un mensaje cargado de reconocimiento: “Goalkeeper Gad Mathews departs the club following the conclusion of his contract; we extend our deepest gratitude to Gad for his dedicated service and professionalism. His contributions have been invaluable to our success journey. We wish him nothing but success in his future endeavours. Thank you, Gad and all the best!”.
Se cierra el contrato, se mantiene la huella. El tono del comunicado lo deja claro: se marcha un profesional ejemplar, no solo un jugador más de plantilla.
Mientras el ciclo de Mathews llega a su fin, la dirección deportiva ya ha movido ficha. Gor Mahia ha reforzado su portería con dos nombres de peso para la temporada 2026-2027: Humphrey Katasi, fichado desde AFC Leopards, y Michael Onyango, reciente ganador del Guante de Oro de la National Super League.
No es casualidad. Es un mensaje. El club sabe que sustituir a un portero que ha sostenido títulos, finales y noches decisivas no es un trámite. Es una operación delicada.
Fin de una era, comienzo de otra
El arco de Gor Mahia ya no tendrá a Gad Mathews ordenando la zaga, apretando los dientes en los descuentos o levantando trofeos. Siete años, tres ligas, un Guante de Oro, una final de copa ganada a penaltis y una colección de tardes en las que su nombre se coreó desde la grada.
La atmósfera, como él mismo escribió, cambiará. La pregunta es sencilla y, a la vez, enorme: ¿podrá alguien estar a la altura del vacío que deja el hombre que llegó como un chico y se fue como uno de los grandes porteros de la historia reciente de Gor Mahia?
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