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Inglaterra clasificada a octavos del Mundial: el desafío ante Panamá

Inglaterra respira: ya está en los octavos del Mundial. Y lo ha logrado incluso antes de saltar al césped para su último partido de la fase de grupos.

La combinación de resultados en el Grupo H le abrió la puerta de la clasificación a la selección de Thomas Tuchel. La derrota de Uruguay ante España, unida al empate de Cabo Verde frente a Arabia Saudí, dejó al equipo de Marcelo Bielsa tercero y con un registro peor que el de los ingleses. Con Corea del Sur, Senegal y Escocia también sin opciones de igualar la puntuación de Inglaterra, las matemáticas hicieron el resto.

Clasificada… pero con mucho en juego

Los Three Lions se medirán a Panamá el sábado con una certeza y un desafío. La certeza: el billete a la fase de eliminatorias ya está sellado, al menos como uno de los mejores terceros. El desafío: ganar para asegurarse el primer puesto del Grupo L.

Terminar arriba cambiaría el paisaje del cuadro. Ser primeros les daría un cruce, en teoría, más amable ante un tercero aún por definir. Un empate o una derrota abrirían un escenario mucho más incómodo: caer al segundo o incluso al tercer lugar y asomarse a un cruce de alto voltaje desde el primer día de eliminatorias. No es un detalle menor en un torneo que no perdona tropiezos a partir de ahora.

Sin Reece James en la banda derecha

No todas son buenas noticias para Tuchel. Reece James se perderá el duelo ante Panamá y también el compromiso de octavos por una lesión muscular en los isquiotibiales. El lateral derecho sintió molestias tras el 0-0 ante Ghana en Boston, el martes, y las pruebas han confirmado que no llegará a tiempo para el arranque de las eliminatorias.

La ausencia de James obliga a Inglaterra a reconfigurar un costado clave, tanto en salida de balón como en profundidad ofensiva. En un equipo que ha encontrado gol y ritmo desde los laterales, perder a uno de sus especialistas más fiables es un golpe que el seleccionador tendrá que gestionar con cuidado.

De la tormenta de goles al muro ghanés

El recorrido inglés en este Mundial ha tenido ya dos caras bien distintas. El estreno fue una declaración de intenciones: 4-2 ante Croacia, con Harry Kane firmando un doblete y el equipo de Tuchel desbordando por momentos a un rival de peso. Fluidez, pegada y una sensación de control que alimentó el optimismo.

El choque frente a Ghana, en cambio, fue otra historia. Partido denso, trabado, con pocas grietas que explotar. Inglaterra sufrió para encontrar líneas de pase y ritmo en campo rival y terminó chocando una y otra vez contra un bloque disciplinado. El 0-0 dejó un regusto áspero, pero el punto, a la luz de los resultados posteriores, ha resultado oro.

Un técnico sin miedo

Tuchel, sin embargo, no transmite ni un rastro de inquietud. El alemán se muestra sereno, casi desafiante, ante lo que venga.

“No tengo miedo en general”, subrayó el viernes. “Nos sentimos lo bastante confiados como para estar preparados y competir a cualquier nivel”. Su mensaje se sostiene en la convicción interna más que en el análisis exhaustivo del resto del torneo. Él mismo admite que ha visto poco fútbol de otros grupos: los horarios chocan con las sesiones de entrenamiento y las horas de despacho preparando el siguiente día.

Lo que sí ha percibido es el nivel individual de las grandes selecciones: “Veo, por supuesto, buenos equipos. Veo jugadores de alta calidad que deciden partidos. Veo de todo tipo”. Y, pese a eso, mantiene una idea fija: su grupo es, a su juicio, “uno de los más difíciles”. Desde ahí construye su discurso: competir en el barro para llegar curtidos a las rondas decisivas.

Panamá, prueba de carácter

Con el pase asegurado, el riesgo para Inglaterra es caer en la relajación. El premio por ganar a Panamá, sin embargo, es demasiado jugoso como para especular. El primer puesto no solo da aire en el cruce de octavos; también marca la narrativa del torneo: un líder sólido impone respeto, un equipo que se deja ir en la última jornada despierta dudas.

Tuchel insiste en mirar solo a lo que puede controlar. Preparar el partido, ajustar sin Reece James, recuperar sensaciones de la goleada a Croacia y evitar repetir los atascos del empate ante Ghana. El Mundial entra en la zona en la que cada detalle pesa. Inglaterra ya está dentro. Ahora falta saber si lo hará como aspirante dominante o como invitado obligado a sobrevivir a la parte más salvaje del cuadro.