Liverpool ficha a Víctor Muñoz pero enfrenta una mala noticia
Liverpool ya tiene su primer fichaje para el curso 2026/27. Víctor Muñoz, extremo español de 22 años, aterriza en Anfield con un contrato de seis temporadas y un precio que marca el listón del verano: 40 millones de euros, la cláusula de rescisión que el director deportivo Richard Hughes decidió activar en Osasuna.
El movimiento se ha cerrado a toda velocidad. Muñoz llegó a Pamplona en 2025 procedente del Real Madrid, que disponía de una opción de recompra. El club blanco renunció a ejercerla y dejó la puerta abierta a la Premier League. Liverpool no dudó.
Golpe al mercado… y a Newcastle
No es solo un fichaje caro. Es un golpe directo a un rival. Newcastle pensaba tenerlo prácticamente atado, confiado en que el ex canterano del Barcelona sería uno de los pilares de su proyecto. Pero desde Merseyside pisaron el acelerador, empujados por el deseo expreso del técnico Andoni Iraola.
La cláusula se ejecutó y se abonará en dos plazos. La operación, además, tiene un matiz que en Madrid no pasa desapercibido: el Real Madrid ingresará la mitad del traspaso gracias al porcentaje reservado en la venta a Osasuna. Negocio redondo para los blancos, refuerzo de nivel para Liverpool y una derrota silenciosa para Newcastle.
El reconocimiento médico se llevó a cabo el miércoles en las instalaciones de entrenamiento de la selección española, concentrada para el Mundial, según distintas informaciones. Todo parecía encarrilado. Nuevo contrato, nueva vida, escaparate Premier.
Y entonces llegó el frenazo.
De la ilusión al contratiempo: el percance muscular
Muñoz se presentó con la selección que dirige la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) con molestias en los isquiotibiales. Nada alarmante en principio. El plan médico apuntaba a una recuperación a tiempo para el segundo partido de la fase de grupos.
España, tras empatar 1-1 ante Cabo Verde en su estreno, se mide a Arabia Saudí este domingo. El cuerpo técnico confiaba en poder contar con el nuevo jugador del Liverpool para ese encuentro, al menos durante algunos minutos. Era el escenario ideal: escaparate mundialista para estrenar condición de fichaje estrella.
La realidad ha sido más áspera. La RFEF ha confirmado un retroceso en la recuperación del extremo. El parte médico, difundido por el organismo y recogido por distintos medios, no deja lugar a dudas: durante el proceso de recuperación pautado, Muñoz ha sufrido una nueva lesión muscular que retrasará su vuelta a la competición.
Resultado inmediato: queda descartado para el duelo del domingo 21 de junio ante Arabia Saudí. Y, lo que inquieta más en la concentración española, su participación en la fase posterior del torneo queda en el aire. Todo dependerá de cómo evolucionen los síntomas en los próximos días.
Iraola y Hughes, entre la calma y el déjà vu
En Liverpool no hay dudas sobre su estado físico a largo plazo. El club asume que el problema es coyuntural. Pero el timing es demoledor: apenas 24 horas después de cerrar un traspaso de 40 millones, el primer parte médico ya introduce una nota de inquietud.
Para Iraola y Hughes, el episodio remueve un recuerdo incómodo. La pasada temporada, las lesiones golpearon con especial dureza a las nuevas incorporaciones del club. Giovanni Leoni, Alexander Isak y Hugo Ekitike encadenaron problemas físicos graves en su primer año, con largos periodos fuera de los terrenos de juego. Otros, como Jeremie Frimpong y Giorgi Mamardashvili, también arrastraron distintos contratiempos musculares.
En Anfield se hablaba casi de una “maldición” sobre los recién llegados. La idea para este verano era clara: empezar de cero, construir un bloque sano desde la pretemporada, integrar los fichajes con normalidad y evitar sobresaltos.
El calendario, sin embargo, no espera. Y el primer sobresalto ya está aquí.
Un fichaje pensado para desequilibrar
Más allá del susto, el plan deportivo con Muñoz no cambia. Liverpool incorpora a un extremo rápido, agresivo en el uno contra uno, capaz de abrir defensas cerradas y con formación en tres escuelas de élite: La Masia, la fábrica del Real Madrid y la exigencia competitiva de Osasuna.
Su margen de crecimiento es enorme y el contrato de seis años lo deja claro: el club no ficha solo al jugador que es hoy, sino al que espera que domine la banda de Anfield durante buena parte de la próxima década.
El problema es que, por ahora, ese futuro tendrá que esperar unos días, quizá semanas. España vigila cada paso de su recuperación en plena cita mundialista. Liverpool observa de reojo, con el recuerdo fresco de un año marcado por la enfermería.
El talento ya es suyo. La pregunta, ahora, es cuándo podrá demostrarlo vestido de rojo en una Premier League que no perdona ni un minuto de debilidad.






