Neymar y Brasil ante Noruega: Un partido crucial en el Mundial
Neymar vuelve al foco: Brasil se juega mucho más que un pase ante Noruega
En el MetLife Stadium no se disputa solo un billete a cuartos. El domingo, Brasil se enfrenta a un viejo fantasma vestido de rojo: Noruega. Cuatro veces se cruzaron, nunca ganó la Canarinha. El dato no cambia la exigencia, pero sí el cosquilleo en el estómago de un vestuario que sabe que la historia no siempre corre a su favor.
Al frente, una Noruega reconocible a la primera mirada: Martin Odegaard al mando, Erling Haaland como martillo. Un equipo construido alrededor de dos estrellas que no necesitan demasiadas ocasiones para castigar. Pero el foco, inevitablemente, se desplaza hacia el otro lado.
Se llama Neymar.
Ancelotti abre la puerta: Neymar, listo para 90 minutos
El 10 de Brasil reapareció en esta Copa del Mundo casi de puntillas. Un debut mundialista tardío en este torneo, frente a Escocia, entrando en el minuto 76 mientras aún afinaba la puesta a punto tras una lesión de gemelo de grado dos. Pocos toques, poca continuidad, suficiente para encender el debate: ¿estaba ya para más?
La respuesta ha llegado antes de Noruega. Según reveló Fabrizio Romano, Carlo Ancelotti despejó cualquier duda: Neymar está en condiciones de arrancar y de completar el partido.
“Neymar puede jugar 90 minutos y puede jugar con Vinicius Jr.”, afirmó el técnico italiano.
Una frase que pesa. Durante días se discutió si ambos podían convivir en el mismo once, con los dos reclamando de forma natural el mismo territorio: el costado izquierdo.
Ancelotti no quiso alargar el suspense: “Creo que van a jugar juntos”. Asunto zanjado. Y mensaje claro para el rival.
Dos cuchillos por la izquierda
Si Neymar salta al césped desde el inicio junto a Vinicius Jr., Brasil presentará dos especialistas en el uno contra uno atacando los mismos espacios, combinando por dentro, rompiendo por fuera. Dos focos de creatividad en zonas donde Noruega ha sufrido durante todo el torneo.
El equipo escandinavo ha mostrado problemas para cerrar líneas entre centrales y mediocentros, especialmente frente a atacantes capaces de recibir al pie en espacios reducidos y girar con rapidez. Justo el escenario en el que Neymar se siente cómodo. Justo el contexto donde Vinicius Jr. se vuelve indetectable.
Para una selección que persigue su sexto título mundial, puede ser el punto de inflexión: el momento en que la versión realmente amenazante de Brasil aparezca por fin en esta Copa del Mundo.
El Mundial que siempre se le escapó
Neymar llega a este cruce con una mochila pesada. No de goles —es el máximo anotador histórico de Brasil, por delante de Pelé, con 79 tantos—, sino de golpes recibidos cuando el Mundial se ponía serio.
En 2014, en casa, una vértebra fracturada le arrancó del torneo antes del famoso 7-1. En Rusia y en Qatar, los tobillos marcaron el paso, limitando su impacto cuando más se le necesitaba. Cada edición dejó una herida abierta y la sensación de que el escenario más grande del fútbol siempre se le escapaba por detalles crueles.
Por eso este cruce ante Noruega tiene otro sabor. No es solo una eliminatoria de octavos. Es otra oportunidad, quizá la última a este nivel, para que Neymar se adueñe del torneo que le ha dado la espalda durante una década.
Un rival vulnerable en el lugar equivocado
Noruega no llega débil, pero sí expuesta en un punto concreto: su sistema defensivo sufre contra futbolistas capaces de recibir entre líneas, girar y filtrar el último pase. Justo lo que ofrece Neymar. Justo lo que ya aporta Vinicius Jr. cuando se mete por dentro.
Si Brasil logra instalarse en campo rival y fijar a los centrales noruegos cerca de su área, el escenario puede volverse asfixiante para el conjunto de Odegaard y Haaland. Uno obligado a correr hacia atrás, el otro esperando lejos de donde realmente se va a decidir el partido.
La selección de Ancelotti no ha escondido su ambición: este Mundial se mide en títulos, no en rondas superadas. Y, sin embargo, hay noches que valen más que un simple paso adelante en el cuadro. Noches que cambian inercias, que desatan a una estrella, que reescriben rachas incómodas como ese 0 de 4 ante Noruega.
El domingo, en Nueva Jersey, Brasil no solo intentará romper una estadística. Intentará, con Neymar y Vinicius Jr. compartiendo escenario desde el primer minuto, demostrar que el Mundial 2026 es, por fin, el torneo en el que deja de insinuar peligro y empieza a ejercerlo sin concesiones.
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