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Neymar muestra confianza en Vila Belmiro mientras Brasil lo protege

Neymar exhibe confianza en Vila Belmiro mientras Brasil lo cuida con lupa

La noche en Vila Belmiro tenía aroma a nostalgia y expectativa. Santos goleó 3-0 a Deportivo Cuenca en la Sudamericana, pero muchas miradas no estaban solo en el césped. En la grada, con foco propio, apareció Neymar, convertido en protagonista sin tocar un balón.

El ídolo santista regresó a casa para ver a su club de formación firmar una victoria clave. Cada gesto suyo fue seguido de cerca por los aficionados, que lo recibieron como a un viejo rey que vuelve a su reino. Pero el clima de fiesta duró poco en la zona mixta. Apenas terminó el partido, la atención cambió de dirección: su pantorrilla.

Hace poco, Neymar sufrió un edema en la pantorrilla durante un duelo ante Coritiba. Con el Mundial de este verano a la vuelta de la esquina, la preocupación es inevitable. Él, en cambio, no parece dispuesto a alimentar ninguna alarma.

“Está aquí, todo intacto”, respondió, tajante, cuando le preguntaron cómo se sentía físicamente antes de incorporarse a la selección de Brasil, según recogió ESPN Brasil. Sin rodeos, sin espacio para interpretaciones dramáticas.

Los periodistas insistieron. La misma pregunta, con distintas formas: ¿puede esta molestia poner en riesgo su rendimiento o incluso su presencia en el Mundial? Neymar, visiblemente cansado del tema, cortó en seco.

“¿Cuál es el problema?”, lanzó, cuando le plantearon si la pantorrilla podía ser un “problema” para la Copa del Mundo. Un contraataque verbal tan directo como muchos de los que ha firmado sobre el césped.

Mientras el delantero transmite seguridad puertas afuera, dentro de la estructura de la selección el enfoque es mucho más calculado. El cuerpo médico de Brasil no piensa dejar nada al azar. Carlo Ancelotti y su equipo ya tienen preparado un plan de trabajo específico para el atacante en cuanto pise la Granja Comary, en Teresópolis.

La idea es clara: proteger la pantorrilla, no exprimirla. El edema no es una lesión menor cuando se entra en semanas de entrenamientos de máxima intensidad. Brasil quiere a su talismán en plenitud cuando la pelota empiece a rodar en Norteamérica, no solo disponible.

El movimiento ya ha comenzado. Casemiro fue el primero en presentarse a la concentración el martes. Neymar tiene previsto llegar el miércoles, con una hoja de ruta personalizada: recuperación, carga progresiva y, poco a poco, integración total al trabajo del grupo.

Llega a esta cita mundialista con números que explican por qué Ancelotti no dudó en incluirlo en la lista final. Ha disputado 15 partidos con Santos esta temporada, con seis goles y cuatro asistencias. No ha estado en todos: solo apareció en 10 de los últimos 17 encuentros. Pero en esos ratos dejó destellos suficientes para recordar que, cuando está en pie y con ritmo, sigue siendo diferencial.

Brasil afina su preparación con dos amistosos que servirán como termómetro para su estrella. El primero, ante Panamá el 31 de mayo. El segundo, contra Egipto el 6 de junio. Después ya no habrá margen para pruebas: el debut mundialista será el 13 de junio frente a Marruecos.

En Vila Belmiro, Neymar sonreía, bromeaba, se mostraba cómodo. Su discurso público es de tranquilidad absoluta. La gran incógnita es si esa confianza de la grada se traducirá en arrancadas, regates y goles cuando llegue la hora de la verdad. Brasil persigue su sexto título global. La pregunta es sencilla y brutal: ¿aguantará la pantorrilla del hombre llamado a liderar ese asalto?