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Neymar se despide de Brasil tras amarga eliminación en el Mundial

Neymar cierra el telón con Brasil en la noche más amarga

En MetLife Stadium, donde todo empezó para él con la camiseta de Brasil, Neymar decidió poner punto final a su historia con la selección. Misma ciudad, mismo estadio, otro mundo. Esta vez, el recuerdo no será de un debut ilusionante, sino de una despedida entre lágrimas tras una eliminación que golpea el orgullo de un país entero.

Brasil cayó 2-1 ante Noruega en los octavos de final del Mundial, doblete de Erling Haaland mediante, y firmó su adiós más prematuro en la Copa del Mundo desde 1990. Neymar, 34 años, maquilló el marcador con un penalti en el tramo final, un gol que no cambió el destino del partido, pero sí cerró un ciclo monumental.

Cuando el árbitro señaló el final, el ’10’ se desplomó sobre el césped de New Jersey. Lloró, hundido, mientras sus compañeros intentaban levantarle. No era solo la derrota. Era la certeza de que el viaje con la Canarinha había terminado.

“Lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó”, confesó a Globo, todavía sobre el campo. “Empecé aquí, terminé aquí”. No hizo falta nada más para entender el peso del momento.

De MetLife a la eternidad

En agosto de 2010, Neymar se presentó al mundo con Brasil precisamente en MetLife Stadium, en un amistoso ante Estados Unidos. Aquella noche marcó su primer gol con la selección. Catorce años después, el círculo se cerró en el mismo escenario, con otro tanto que ya pertenece a los libros de historia.

Las cifras hablan por él. Se marcha como máximo goleador histórico de Brasil, con 80 goles, tres por delante de Pelé. Solo Pelé y él han logrado marcar en cuatro Mundiales con la selección masculina. Sus 130 partidos le dejan como el segundo jugador con más apariciones, únicamente superado por Cafu, que llegó a 142.

Pero detrás de los números hay un cuerpo castigado. Lesiones, recaídas, operaciones. Los últimos años han sido una batalla constante contra el físico. Esa lucha también se vio en este Mundial, donde Neymar llegó lejos de su plenitud, pero insistió hasta el último minuto.

El penalti en el descuento ante Noruega fue un gesto de orgullo. No salvó a Brasil. Sí aseguró que su último acto con la selección llevara su firma, fiel a una carrera que casi siempre vivió bajo el foco.

Haaland impone su ley, Brasil se derrumba

El guion del partido fue cruel para la pentacampeona. Noruega se agarró a la pegada descomunal de Erling Haaland, que firmó dos goles y silenció a la hinchada brasileña. Cada zancada del delantero fue una amenaza. Cada ocasión, un recordatorio de que el fútbol ya pertenece a una nueva generación.

Brasil tuvo fases de dominio, ocasiones, balón. No le alcanzó. La selección chocó una y otra vez con un rival ordenado y con un goleador implacable. Cuando el penalti de Neymar cruzó la línea, ya era demasiado tarde. No quedaba tiempo para la remontada, solo para el dolor.

En la banda, Carlo Ancelotti asumía el golpe. El técnico italiano, llamado a liderar una nueva era, se encontró con un final abrupto en su primer Mundial con la Canarinha.

Ancelotti mira hacia un “nuevo ciclo”

Tras el encuentro, Ancelotti no escondió la decepción, pero tampoco se refugió en excusas.

“Seguimos haciendo nuestro trabajo y buscando nuevas ideas. Es lo mismo que hicimos este año”, explicó. “Es una experiencia por mi parte, es un resultado muy decepcionante y todos estamos muy tristes”.

El entrenador defendió a su grupo: “Fue un gran grupo y tengo que agradecer a mis jugadores, trabajaron muy duro. No creo que mereciéramos perder, pero tenemos que aceptarlo. Eso es el fútbol, eso es el deporte. A veces hay que gestionar la tristeza y el sabor amargo de la derrota”.

Acostumbrado a noches grandes y también a fracasos sonados, Ancelotti apuntó al futuro inmediato: “Vamos a tomar esta derrota y usarla como combustible para el nuevo ciclo. Todos están profundamente tristes, como los aficionados. Es normal sentir eso, pero lo que tenemos que hacer es reaccionar correctamente”.

El vacío que deja Neymar

La palabra “reconstrucción” no es nueva en Brasil, pero esta vez llega acompañada de un vacío gigantesco. Se va el máximo goleador, el rostro del proyecto durante más de una década, el jugador sobre el que giraba todo.

Neymar no fue un futbolista más para la selección. Fue símbolo, polémica, esperanza, frustración y espectáculo. Generó debates interminables, dividió opiniones, pero mantuvo a Brasil en el centro del escenario mundial. Ahora, la Canarinha deberá aprender a vivir sin él.

La imagen final en MetLife Stadium lo resume todo: el ’10’ arrodillado, llorando, mientras el resto del equipo intenta recomponerse. No era solo el final de un partido. Era el final de una era.

Brasil mira ya hacia ese “nuevo ciclo” del que habla Ancelotti. La pregunta es quién tomará el relevo del hombre que llevó el peso del escudo durante tanto tiempo. Y si alguien será capaz de llenar el hueco que deja Neymar en el corazón futbolero de un país que no se conforma con caer en octavos.

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