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Oliver Glasner asume el mando en Nottingham Forest

Nottingham Forest ha elegido a un técnico acostumbrado a caminar en escenarios grandes y a salir con trofeos en la mano. Oliver Glasner, austríaco, 51 años, aterriza en el City Ground como nuevo entrenador jefe para abrir una etapa ambiciosa… y delicada.

Llega tras una decisión que aún escuece: el despido de Vitor Pereira, fulminado la semana pasada pese a haber asegurado la permanencia en la Premier League y haber llevado al club hasta las semifinales de la Europa League, donde cayó ante el que luego sería campeón, Aston Villa. No es un relevo de emergencia. Es un giro estratégico.

Un especialista en noches europeas

El currículum de Glasner habla por sí solo. En los dos últimos cursos convirtió a Crystal Palace en un equipo de finales y celebraciones. Primero levantó la FA Cup. Después, la Europa Conference League, con una victoria por 1-0 ante Rayo Vallecano en mayo que dio al club del sur de Londres su primer gran título europeo y el billete para la próxima Europa League.

Antes ya había firmado una de las grandes historias recientes del fútbol alemán: la Europa League 2021-22 con Eintracht Frankfurt, el primer gran trofeo continental del club en más de cuatro décadas. Aquella campaña lo consolidó como un técnico capaz de construir equipos competitivos, incómodos y peligrosos en eliminatorias.

Ahora, Forest se aferra a esa experiencia para intentar dar el salto que su propietario, Evangelos Marinakis, lleva años persiguiendo.

Un mensaje directo: ambición sin disimulo

Glasner llega con discurso firme. Habla de visión compartida, de confianza total y de proyecto a largo plazo. Subraya dos ideas: el potencial de la plantilla y el peso histórico del club, doble campeón de Europa, con una afición que empuja como pocas.

Su objetivo inmediato es sencillo en la forma, complejo en el fondo: conocer al vestuario, arrancar la pretemporada y empezar a moldear un equipo que pueda “llevar al club al siguiente nivel” y del que los hinchas se sientan orgullosos. Promete trabajo incansable y un compromiso absoluto con el escudo. Quiere que se note desde el primer día.

Del otro lado, Marinakis no esconde el listón. Habla de “misma visión, misma ambición y la misma obsesión por ganar”. No se conforma con competir. Quiere títulos, presencia estable entre los grandes de Inglaterra y Europa y una identidad reconocible. Define a Glasner con una palabra: “ganador”. Y lo coloca como la pieza elegida para abrir “el próximo capítulo” del club.

La herida abierta con Crystal Palace

El fichaje no se entiende del todo sin el contexto. La elección de Glasner en Nottingham llega en medio de una relación envenenada con Crystal Palace, el club al que acaba de dejar y al que ha llevado a la gloria europea.

Ambos clubes chocaron, aunque de forma indirecta, por un billete a la Europa League de la temporada pasada. El desenlace lo dictó UEFA: Forest entraba en la segunda competición continental y Palace quedaba fuera, castigado por la situación accionarial de su entonces copropietario John Textor, que tenía control sobre Lyon. Esa decisión encendió a la grada de Selhurst Park.

En agosto, durante un 1-1 en Premier League entre ambos equipos, los aficionados de Palace desplegaron una pancarta gráfica contra Marinakis. La Federación inglesa abrió un expediente al club londinense por conducta indebida. El clima quedó enrarecido.

El giro llegó meses después. Pese a caer de la Europa League a la Conference League por aquel fallo administrativo, Glasner condujo a Palace al título europeo. El premio: jugar la próxima Europa League. Forest, en cambio, se queda ahora sin presencia en competiciones europeas.

Y aquí aparece el detalle más llamativo del anuncio oficial: en el comunicado de Nottingham Forest se mencionan Wolfsburg y Eintracht Frankfurt, se citan los logros del austríaco en Selhurst Park… pero nunca se nombra explícitamente a Crystal Palace. Un silencio cargado de intención.

Un banquillo caliente y un reto mayúsculo

Glasner hereda un equipo que ha demostrado capacidad para sobrevivir en la Premier y para competir en Europa, pero que vive en una cuerda floja permanente. La destitución de Pereira, pese a los resultados, envía un mensaje claro: la exigencia no se mide solo en objetivos cumplidos, sino en la sensación de que se puede ir más lejos.

Forest quiere dejar de mirar hacia abajo en la tabla y empezar a mirar hacia arriba. Quiere noches europeas propias, no solo recuerdos de los años dorados. Y confía en que un técnico con tres títulos continentales recientes sea el hombre adecuado para cambiar el paso.

La pregunta es cuánto tiempo tendrá Glasner para imponer su idea en un entorno tan impaciente como ambicioso. Porque el plan ya está trazado. Ahora solo falta comprobar si el City Ground está a punto para otra gran historia europea… o para otro terremoto en el banquillo.

Oliver Glasner asume el mando en Nottingham Forest