Tottenham y su verano sísmico: el once de De Zerbi
Tottenham sobrevivió. Nada más, nada menos. Permanencia asegurada en la última jornada de la pasada temporada y una sensación clara en el club: no se puede repetir. Roberto De Zerbi llegó prometiendo una sacudida profunda y, a juzgar por los primeros movimientos, Tottenham va en serio.
Tres fichajes defensivos ya han cruzado la puerta y el mensaje es inequívoco: se acabaron los paños calientes. Este verano es de bisturí, no de parches.
Una defensa nueva para un equipo nuevo
De Zerbi pidió experiencia y jerarquía atrás. Le han traído precisamente eso. Andy Robertson, Marcos Senesi y Jan Paul van Hecke aterrizan para cambiarle la cara a una zaga que coqueteó demasiado con el desastre.
La idea es clara: construir desde atrás un equipo reconocible. Con Cristian Romero muy cerca de salir, todo apunta a que el técnico italiano apostará por Jan Paul van Hecke como socio de Micky van de Ven en el centro de la defensa. Un coste de 52 millones que no invita a dudas: viene para ser titular, no para completar plantilla.
Van de Ven, pese a los rumores de salida, es prioridad absoluta para De Zerbi. El entrenador quiere convencer al central neerlandés no solo para que se quede, sino para que asuma galones. Si Romero se marcha, su nombre aparece en la primera línea de candidatos a heredar el brazalete.
Por fuera, el plan también se perfila. Andy Robertson llega como respaldo de lujo para Destiny Udogie en el lateral izquierdo, un veterano de mil batallas dispuesto a competir y a proteger al joven italiano. En la derecha, Pedro Porro seguirá como dueño del carril tras firmar un nuevo contrato a largo plazo. Ahí no hay debate.
La portería, una decisión incómoda
La revolución no se detiene en la defensa. La portería es un tema delicado y De Zerbi tendrá que mojarse pronto.
Guglielmo Vicario lleva tiempo en el radar de la Serie A. Inter de Milán, actual campeón, ha sido vinculado con el guardameta de 29 años, que se perdió las últimas semanas de la temporada por una operación de hernia y, dato clave, todavía no ha disputado un solo minuto bajo las órdenes de De Zerbi.
Mientras tanto, Antonin Kinsky aprovechó su oportunidad. El suplente respondió cuando más quemaba la pelota y ayudó a cerrar filas en la recta final para asegurar la permanencia. Ese rendimiento ha abierto una puerta que pocos imaginaban: que De Zerbi decida mantener a Kinsky como su portero titular el próximo curso.
En paralelo, existe un interés de largo recorrido en James Trafford, guardameta del Manchester City que busca minutos de primer nivel la próxima temporada. De momento no hay negociaciones en marcha, pero su nombre está subrayado en la lista. La decisión final sobre la portería marcará el tono del proyecto.
Tonali, la pieza clave del nuevo mediocampo
El siguiente frente está en la sala de máquinas. Tottenham quiere un mediocentro capaz de mandar con balón y de imponer personalidad en el centro del campo. El elegido tiene nombre y apellido: Sandro Tonali.
De Zerbi lo admira desde hace tiempo, pero sabe que arrancarlo del Newcastle exigiría una inversión muy seria. No es un capricho, es la piedra angular de su idea. Si Tottenham logra cerrar el fichaje, el italiano formaría un doble pivote de enorme nivel junto a Rodrigo Bentancur, combinando criterio, agresividad y salida limpia desde atrás.
En los despachos también se ha mencionado el nombre de Mateus Fernandes, de West Ham, como otra opción para reforzar la medular. Pero la prioridad está clara: Tonali o un perfil muy similar. Sin ese fichaje, el plan de control desde el centro del campo se resiente.
Mientras, en la trastienda del club se agitan otros frentes. Los jóvenes Lucas Bergvall y Luka Vuskovic ya han expresado su deseo de salir, un síntoma de que la reestructuración no es solo cosa de veteranos. El mensaje interno es duro: nadie tiene la plaza garantizada.
Un ataque entre lesiones, oportunidades y grandes nombres
Arriba, el escenario es más complejo. Las lesiones han pasado factura y han obligado a Tottenham a medir mucho más cada paso en ataque que en defensa. No hay la misma libertad para arriesgar.
Aun así, los nombres que suenan son de peso. Savinho, extremo del Manchester City, sigue siendo un objetivo a largo plazo. El club ha reabierto negociaciones por el brasileño, decidido a salir este verano en busca de minutos regulares. Su perfil encaja con la idea de un equipo más vertical, más agresivo por fuera.
En el otro costado aparece un nombre que no necesita presentación: Marcus Rashford. Sin futuro en Manchester United, el inglés se ha convertido en el último gran extremo vinculado a Tottenham. Sería un golpe de mercado y, al mismo tiempo, una apuesta fuerte por un futbolista que necesita relanzar su carrera.
En la mediapunta, James Maddison ya está de vuelta tras su lesión y aspira a recuperar un papel protagonista como enganche, el clásico número 10 con libertad para aparecer entre líneas. Su creatividad será esencial en un equipo que, el curso pasado, demasiadas veces se quedó sin ideas en los metros finales.
La gran incógnita sigue siendo Dejan Kulusevski. Su talento no se discute, pero sus problemas físicos preocupan. De Zerbi tendrá que decidir hasta qué punto puede construir a su alrededor o si el proyecto ofensivo debe girar hacia otros perfiles más fiables en cuanto a disponibilidad.
Un once titular muy distinto… si todo sale según el plan
Si la ventana de verano responde a las expectativas del club, el once de Tottenham podría ser irreconocible cuando ruede el balón el 22 de agosto. La alineación soñada dibuja un equipo con James Trafford bajo palos; Pedro Porro, Jan Paul van Hecke, Micky van de Ven y Destiny Udogie en defensa; Rodrigo Bentancur y Sandro Tonali como doble pivote; Savinho y Marcus Rashford abiertos en banda; James Maddison por dentro; y un nueve como Dominic Solanke para completar el once.
Es un Tottenham más duro, más técnico y, sobre todo, mucho más de autor. Un equipo que lleva la firma de De Zerbi en cada línea.
Queda una tarea delicada: equilibrar la urgencia del presente con la construcción del futuro. El entrenador italiano tiene dinero para gastar, pero también la obligación de no malgastarlo. Entre salidas posibles como las de Cristian Romero o Guglielmo Vicario, la presión por cerrar a Sandro Tonali y la tentación de un nombre como Marcus Rashford, el margen de error se reduce al mínimo.
Tottenham ya ha sobrevivido al abismo. Ahora la pregunta es otra: con esta revolución en marcha, ¿se conformará con seguir vivo o está dispuesto, por fin, a volver a competir de verdad en la élite de la Premier League?
Podría interesarte

Andreas Schjelderup, la joya de Benfica que agita el mercado

Haaland lidera a Noruega contra Senegal en la Copa Mundial

Bradley Barcola: Liverpool presiona mientras PSG frena su renovación

Francia vence 3-0 a Irak en Filadelfia y avanza a octavos

Julián Álvarez quiere dejar el Atlético por su sueño en el Barcelona

Saliba y Odegaard aseguran el pase a octavos en una noche de goles
