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Venkatesham y el necesario reset en Tottenham Hotspur

Vinai Venkatesham aterrizó en Tottenham Hotspur el pasado verano con la sonrisa de quien cree llegar a un club listo para volver a Europa. Un año después, su primera temporada como director ejecutivo ha sido una montaña rusa que terminó con alivio… y una confesión contundente: el club necesita un “reset” total.

La permanencia en la Premier League se decidió en el último día, con una victoria agónica ante Everton. Nada de celebración. Solo un suspiro.

“Fue una enorme liberación”, admitió Venkatesham en una entrevista con BBC Sport. Alivio, sí. Orgullo, no. “Sentir alivio al final de la temporada está muy por debajo del estándar del club”, asumió.

De la ambición europea a una realidad incómoda

Cuando empezó a trabajar el 1 de junio, su expectativa era clara: el primer equipo masculino debía “competir por plazas europeas”. No era una fantasía. El equipo venía de terminar 17º con Ange Postecoglou, pero también de ganar la Europa League, su primer título desde 2008, y con una plantilla llena de internacionales.

La realidad le golpeó rápido.

Unos meses después, ya dentro del día a día, Venkatesham vio algo muy distinto a lo que imaginaba. Lo define con una palabra que en el fútbol casi siempre implica cambios profundos: “reset”.

No se trata de un ajuste fino, sostiene. Es una reconstrucción.

En el área no deportiva, sobre todo en operaciones de estadio y parte comercial, el club se ve fuerte. El problema está en el corazón del proyecto: el fútbol. En los últimos cinco años, el resto de la Premier League ha acelerado. Tottenham, no lo suficiente.

El diagnóstico es duro: en demasiados aspectos futbolísticos el club se ha quedado atrás, con una brecha “significativa” respecto a otros rivales y, en algunos casos, “preocupante”. Faltaba lo que él llama una “obsesión implacable con el éxito deportivo”.

El ejemplo que utiliza es el centro de entrenamiento. Es espectacular, uno de los mejores del mundo. Pero, a sus ojos, parece más un hotel de cinco estrellas que un entorno de alto rendimiento. Ese enfoque, promete, cambiará este verano. También reconoce que el club carece de la “experiencia adecuada” en varias áreas clave.

El caso Thomas Frank: paciencia, dudas y desgaste

La era Thomas Frank no empezó mal. Tras su llegada en junio, Tottenham solo perdió uno de sus primeros diez partidos en todas las competiciones. Parecía que el proyecto podía sostenerse.

El espejismo duró poco.

Cuando el club despidió a Frank en febrero, la única sorpresa entre los aficionados era que la decisión no hubiera llegado antes. Venkatesham y el director deportivo Johan Lange quedaron en el centro de la diana: para muchos hinchas, habían sido demasiado pasivos.

Él lo niega de plano. Insiste en que el club no se quedó de brazos cruzados mientras el equipo se hundía. Explica que, al valorar el futuro de Frank, se analizaron los resultados, la probabilidad real de que el técnico danés enderezara la temporada, el impacto de un cambio de entrenador en pleno mercado de enero, el calendario y los riesgos de entrar en el mercado de técnicos interinos.

La conclusión llegó tarde para la grada. El desgaste, también.

De Zerbi, la primera opción… y el desvío Tudor

Tras la salida de Frank, el plan A tenía nombre y apellido: Roberto de Zerbi. Venkatesham confirma que el club intentó convencer al italiano, que salía de Marseille, para que asumiera el cargo de entrenador a tiempo completo.

De Zerbi, sin embargo, no quiso tomar el equipo a mitad de temporada. Ese “no” empujó a Tottenham a una decisión que acabaría marcada como error: la apuesta por Igor Tudor como técnico interino, un giro inesperado que duró solo siete partidos antes de una salida por “mutuo acuerdo”.

Venkatesham detalla por qué se decantaron por Tudor: experiencia en clubes grandes, manejo de entornos de máxima presión, capacidad para generar impacto inmediato y un perfil de personalidad muy distinto al de Frank, algo que el club consideraba necesario. Sabían, eso sí, que no tenía experiencia en la Premier League. Era un riesgo. Y lo asumieron.

¿Fue un error? El propio director ejecutivo lo reconoce sin rodeos: “No funcionó. Es muy claro que no funcionó. Y no creo que nadie pueda argumentar lo contrario”.

De Levy al nuevo blanco de la ira

Durante 25 años, Daniel Levy fue el rostro sobre el que descargaban su frustración los aficionados de Tottenham. Desde su salida en septiembre, la figura de Venkatesham ha ocupado ese lugar.

La grada está harta. Dos temporadas consecutivas terminando en el puesto 17 no se digieren con facilidad en un club que se ve a sí mismo mucho más arriba.

Venkatesham entiende la rabia. La considera “racional” y “normal”. Acepta que los seguidores sean impacientes. Y no esconde que los problemas deportivos del club son profundos y acumulados a lo largo de muchos años. No se arreglan con una varita mágica, repite. Se necesitan tiempo, decisiones firmes y una piel gruesa.

No es la primera vez que vive en el ojo del huracán. Lleva 15 años en el fútbol, con un paso previo por Arsenal. Sabe que la crítica forma parte del oficio. Lo que le preocupa es otra cosa: cuando el reproche se desborda y se convierte en ataques personales a jugadores, árbitros o ejecutivos. Esa línea, dice, se cruza con demasiada frecuencia.

Pese a todo, asegura tener “total confianza” en lo que están haciendo y en cómo lo están haciendo. Su reto es aguantar el temporal mientras intenta reconstruir el club desde dentro.

El impacto de De Zerbi: once puntos, un cambio de ánimo

Quien ha cambiado el pulso del vestuario es De Zerbi. Sus números son fríos pero elocuentes: 11 puntos en siete partidos, los suficientes para sellar la permanencia en la Premier League.

Lo que no se mide tan fácil es el efecto emocional. Dentro del club hablan de una influencia “profunda”. El italiano ha reactivado la fe de una plantilla golpeada, ha devuelto claridad de ideas y ha impuesto un estilo que conecta con lo que la grada quiere ver.

Venkatesham lo define como un impacto “extraordinario”, subrayando que son “primeros días” y que el contexto en el que llegó era extremo. La magnitud del reto que asumió, insiste, no se entiende del todo desde fuera. Pero en el vestuario, su huella ya se nota.

Para el director ejecutivo, De Zerbi es un entrenador excelente, con una propuesta de juego que encaja tanto con la identidad que busca el club como con el gusto del público.

Mercado, salarios y un vestuario por reconstruir

El próximo paso es claro: fichar bien. Y fichar distinto.

De Zerbi tendrá un papel central en la planificación deportiva de este verano. Tottenham ya ha mantenido conversaciones con Sebastian Kehl, exdirector deportivo de Borussia Dortmund, mientras el club ha decidido elevar su techo salarial para atraer futbolistas de mayor nivel.

El mensaje de Venkatesham sobre la plantilla actual no admite maquillaje: “La plantilla necesita trabajo y no tiene el equilibrio adecuado”. Falta experiencia, liderazgo y, sobre todo, esa “robustez física” imprescindible para sobrevivir y competir en la liga más exigente del mundo.

No se trata de un único verano. Habla de varios mercados de fichajes para reforzar al club de manera estructural. Pero admite que esta ventana será “crítica”.

Tottenham ha esquivado el abismo del descenso en el último suspiro. Ahora viene la parte más difícil: demostrar que este “reset” no es solo un eslogan, sino el inicio de una era en la que el club deje de vivir al borde del precipicio y vuelva a mirar, sin complejos, hacia arriba.

Venkatesham y el necesario reset en Tottenham Hotspur