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Arsenal regresa a la cima de la Premier League

Arsenal vuelve a reinar en la Premier League. Veintidós años después, el título regresa al norte de Londres gracias a un tropiezo decisivo de Manchester City en la costa sur. El empate en el campo de Bournemouth deja al equipo de Mikel Arteta con cuatro puntos de ventaja a falta de una sola jornada. El trofeo ya tiene destino: se levantará en el duelo del domingo ante Crystal Palace.

El día que se apagó la era Guardiola en la liga

El partido llegaba marcado por un ruido ensordecedor fuera del césped: las informaciones que sitúan a Pep Guardiola fuera del banquillo del City al final de la temporada. El técnico insistió ante las cámaras en que todo aquello había tenido “absolutamente cero” impacto en la preparación. Sobre el campo, la sensación fue otra.

City necesitaba ganar para estirar la pelea por el campeonato cinco días más. Lo que encontró fue un Bournemouth desatado, invicto ya en 17 partidos, y un ambiente compacto, caliente, que se le fue haciendo cada vez más pesado al campeón destronado. El equipo de Guardiola, acostumbrado a mandar, esta vez fue superado en intensidad, en duelos y en fe.

El dato es demoledor: el City había ganado 16 de sus 17 enfrentamientos de Premier ante los Cherries. Esta vez, en un estadio donde ya había tropezado recientemente, dejó escapar el título con un suspiro, casi con un quejido. Terminó con un empate que sabe a final de ciclo: seis Premier League en el bolsillo, pero por primera vez en su carrera, Guardiola encadena dos temporadas seguidas sin acabar en lo más alto.

Kroupi enciende la noche, Petrovic la sostiene

El empuje local se tradujo pronto en ocasiones. Evanilson avisó con un fallo increíble dentro del área pequeña tras un centro raso magnífico de Marcus Tavernier, jugada anulada por fuera de juego pero que encendió las alarmas del City. Era un aviso de lo que venía: Bournemouth no estaba para rendir honores, sino para firmar su propia gesta.

El gol llegó seis minutos antes del descanso. Junior Kroupi, el adolescente que juega como si llevara una década en la élite, se perfiló en la frontal y dibujó un disparo curvado, preciso, imparable. Su 13º tanto del curso, probablemente el más importante de todos. El estadio explotó. El City, no.

Tras el descanso, el campeón reaccionó a medias. Nico O’Reilly acarició el empate, pero Djordje Petrovic se hizo gigante bajo palos con una parada crucial. Esa intervención sostuvo el sueño local cuando el City comenzaba a apretar de verdad.

En el otro área, Antoine Semenyo, recién recuperado, creyó haber firmado su gol soñado ante su exequipo. La bandera del asistente, sin embargo, congeló la celebración por un fuera de juego claro. El guion no cambiaba: Bournemouth seguía compitiendo de tú a tú, sin complejos.

Haaland aprieta, Bournemouth resiste

Con el reloj corriendo en su contra, el City se volcó. Erling Haaland, máximo goleador de la liga, encontró un disparo brutal desde un ángulo cerrado, pero Evanilson se cruzó para bloquearlo en el momento justo. La sensación era de asedio tardío, de urgencia más que de control.

En el tiempo añadido, Rodri rozó el milagro con un disparo al palo. El murmullo en la grada se convirtió en un rugido de nervios. El gol, esta vez, sí llegó: Haaland apareció en el minuto 95 para firmar el empate. Demasiado tarde para la Premier, todavía insuficiente para tumbar la resistencia de los de Andoni Iraola.

Porque el pitido final no solo confirmó el punto. Confirmó un cambio de poder en la parte alta de la tabla y certificó, de paso, una hazaña histórica para Bournemouth: la clasificación para Europa. Como mínimo, para la Europa League.

Iraola se despide con Europa… y con historia

Horas antes, Iraola ya había anunciado que dejará el club al final de la temporada. Lo hace con una obra mayor: llevar a Bournemouth al fútbol europeo. El empate ante el City no es solo un golpe al campeón; es el broche a un proyecto que ha ido creciendo partido a partido.

Con este resultado, los Cherries se quedan a tres puntos del quinto clasificado, Liverpool. La puerta de la Champions League aún no está completamente cerrada. Un sexto puesto también podría abrirla, siempre que Aston Villa conquiste la Europa League el miércoles y termine el curso en quinta posición en la Premier. Un escenario complejo, pero posible. Y, de repente, no tan descabellado para un equipo que suma 17 encuentros sin perder.

Pase lo que pase, Iraola se marcha dejando al menos la Europa League asegurada para la próxima campaña. Un legado pesado para su sucesor, el alemán Marco Rose, que llega con la tarea monumental de sostener –o mejorar– un listón que parecía inalcanzable cuando el técnico español aterrizó.

Bournemouth aún pudo sentenciar el choque en una contra final. Alex Scott se plantó solo, encaró, eligió el palo largo… y el balón se estrelló en la madera. El City, aferrado a la vida por un hilo, sobrevivía, pero ya sin título al alcance.

Un adiós que se acerca y un himno que puede sonar

El domingo, en el duelo en casa ante Aston Villa, todo apunta a que el Etihad vivirá el último partido de Guardiola en la Premier al frente del City. El italiano Enzo Maresca espera su turno, listo para tomar el relevo de una década de dominio y exigencia máxima. Quedará la FA Cup y la Carabao Cup como posibles últimas medallas en el pecho del técnico catalán.

En la costa sur, la pregunta es otra. Cuando arranque la próxima temporada, ¿sonará el himno de la Champions League en el pequeño estadio de Bournemouth? La respuesta aún no está escrita. Lo que sí quedó claro esta noche es que, mientras el City mira al final de una era, los Cherries acaban de abrir la puerta grande de la suya. Y Arsenal, a cientos de kilómetros, celebra por fin el título que llevaba 22 años esperando.