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Emiliano Martínez: A un paso de la gloria europea con Aston Villa

Emiliano Martínez estuvo a un suspiro de marcharse de Aston Villa hace menos de un año. Un adiós entre lágrimas en Villa Park, una última vuelta al campo frente al Tottenham, una despedida que olía a final de etapa. Hoy, el argentino se encuentra a 90 minutos —o quizá algo más— de convertirse en campeón de Europa con el mismo club al que casi dijo adiós.

El miércoles, en Estambul, Villa se mide al Freiburg en la final de la Europa League, con la posibilidad de levantar su primer título en 30 años. En el centro de todo, bajo los palos, está el portero que decidió quedarse.

Del adiós que no fue a la gran cita de Estambul

Martínez llegó a Aston Villa en septiembre de 2020. Desde entonces, se ha convertido en uno de los pilares del proyecto. Campeón del mundo con Argentina, doble Guante de Oro, pero sobre todo, referente emocional de un vestuario que ha pasado del miedo al descenso a la élite continental.

Él mismo recordó aquel momento de ruptura interna, cuando pensó que su etapa en Birmingham se había acabado: se despidió de la afición, lloró, sintió que cerraba un ciclo. Pero el fútbol giró de nuevo.

“Dije adiós y lloré cuando dejé a mi familia en Argentina para venir a Inglaterra, y sigo con familia”, explicó, reivindicando ese vínculo que siente con el club y con la grada. No se marchó. Y hoy lo vive como una confirmación: “Estoy realmente orgulloso de quedarme y tomé la decisión correcta”.

El guardameta no se esconde: se siente atado a los colores de Villa. Habla de compromiso, de respeto, de amor. Recuerda que todo cambia, que los entrenadores van y vienen, pero insiste en que su vínculo con el club va más allá de los ciclos deportivos. “Siempre y para siempre amaré a este club, pase lo que pase”, subraya. Sabe que un día se retirará y otro ocupará su lugar. Hoy, sin embargo, la portería es suya y la final también.

Emery, el arquitecto y un vestuario convencido

En el discurso de Martínez aparece una figura central: Unai Emery. El argentino no disimula la admiración por el técnico español, al que considera clave en este salto competitivo. “Tenemos un entrenador top. No queremos a nadie más en el banquillo que no sea él llevándonos a una final europea”, afirma con contundencia.

El mensaje es claro: este grupo cree en lo que hace. Cree en el plan, en el entrenador y en la capacidad de competir con cualquiera. “Cuando estamos juntos y luchamos juntos, podemos ganar a cualquiera”, insiste el portero. No suena a eslogan vacío; suena a equipo que se ha curtido en noches duras de Premier y en eliminatorias exigentes en Europa.

Villa llega a Estambul no como invitado sorpresa, sino como un bloque que se ha ganado el derecho a pelear por el título.

El hombre de los penaltis… que espera no necesitarlos

Martínez, sinónimo de drama en las tandas de penaltis desde el Mundial, no oculta que disfruta ese escenario límite. Lo trabaja, lo espera, lo saborea. “Siempre tengo las tandas en la cabeza. Es algo que realmente disfruto, es como una competición diferente, no sé cómo explicarlo”, confiesa.

Sin embargo, el deseo es otro: resolverlo antes. “Ojalá ‘Ginny’ marque dos goles y acabemos en 90 minutos”, apunta, señalando a John McGinn, el capitán, como posible héroe de la noche. Pero si la final se alarga hasta los once metros, el argentino ya ha dejado claro que se respalda a sí mismo “todos los días de la semana” en ese escenario.

Si el título se decide desde el punto de penalti, pocos porteros en el mundo intimidan más que él.

McGinn, del ascenso a la cima europea

Si Martínez representa el giro emocional del club, John McGinn encarna la travesía completa. El escocés llegó en 2018, cuando Aston Villa todavía peleaba en Championship. Vivió la angustia de rozar el regreso a la segunda categoría. Ahora, se prepara para liderar al equipo en una final europea.

Diez goles esta temporada en todas las competiciones resumen parte de su impacto, pero su peso va más allá de las cifras: es el capitán de un proyecto que ha escalado peldaño a peldaño.

Preguntado por si sacar al equipo al campo en Estambul será el momento más orgulloso de su carrera, no dudó: “Diría que sí”. Habla de un viaje “lleno de altibajos, de momentos muy cercanos a volver al Championship”, y de un orgullo doble: por lo que es hoy el club y por lo que todavía puede llegar a ser.

McGinn insiste en que no han viajado para hacer turismo futbolístico ni para recrearse en la foto de la final. “No es algo a lo que queramos venir, celebrar y tener una fanfarria, queremos estar centrados en este partido”, recalca. Saben lo que cuesta llegar hasta aquí. Saben también lo que significaría ganarla.

“Si me preguntas a nivel personal, a lo largo de todos estos años aquí, definitivamente este es el momento más orgulloso como capitán”, remata.

Treinta años de espera, una noche para cambiarlo todo

Aston Villa persigue su primer trofeo en tres décadas. Treinta años de espera, de reconstrucciones, de proyectos que se quedaron a medias. Ahora, con un campeón del mundo bajo palos, un capitán que ha vivido el ascenso desde abajo y un entrenador especialista en Europa, el club se asoma a una noche que puede redefinir su lugar en el continente.

Martínez ya tomó su decisión: se quedó cuando pudo irse. El miércoles sabrá si esa elección se convierte también en la noche que lo consagre para siempre en la historia de Aston Villa.