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Endrick se despide de Lyon: el regreso del león a Madrid

El Groupama Stadium se puso en pie para despedir a un futbolista que llegó como una incógnita y se marcha como símbolo. Endrick, 19 años, cerró oficialmente su etapa en Lyon tras seis meses de cesión desde Real Madrid y lo hizo con algo más que un simple mensaje de agradecimiento: construyó un relato, se proclamó león y dejó claro que este paso por Francia le cambió la carrera.

Lo contó en un vídeo emotivo en redes, con la serenidad de quien ha pasado por la tormenta y ha encontrado refugio. Venía de un tramo duro en España, con pocos minutos, dudas y ruido. En Lyon encontró minutos, confianza y un estadio dispuesto a adoptarlo desde el primer regate. La ovación en el último partido ante Lens fue la confirmación: en medio año, el brasileño se ganó un lugar en el corazón del club.

“Decidí no matar al león. Decidí ser uno”

Endrick tiró de una metáfora muy brasileña para resumir su viaje. “En Brasil, cuando alguien pasa por un momento difícil, se dice que tiene que ‘matar un león por día’. Durante varios meses viví una situación que ningún atleta debería vivir, pero decidí que no iba a matar a un solo león. Decidí convertirme en uno”, arrancó el delantero.

Y ahí apareció Lyon, el club del león en el escudo, como escenario perfecto para su reconstrucción. “Aquí encontré lo que necesitaba para recuperar mi fuerza. Para seguir mi instinto. Para atacar como un león. Para defender a mi familia, que me apoyó, y a quienes me recibieron con tanto cariño”, continuó, enlazando su resurrección futbolística con la identidad del club.

No fueron solo palabras. Sus números sostienen el discurso: ocho goles y ocho asistencias en 21 partidos. Producción de estrella. Impacto inmediato. Con él en forma, la temporada de Lyon dejó de mirar al abismo y encontró estabilidad hasta amarrar un cuarto puesto en Ligue 1 que devuelve al equipo a la antesala de la Champions.

De la ansiedad a la película perfecta

El brasileño no escondió lo que supuso este paréntesis lejos del Bernabéu. “Los meses de ansiedad dieron lugar a meses de alegría, de victorias, pero también de aprendizaje. He hecho nuevos amigos. Me he acercado aún más a los que ya tenía, y he descubierto que nuestro lugar es donde estamos, con quienes amamos y con quienes nos aman”, confesó.

De ahí saltó a una imagen casi cinematográfica: “Por eso, este tiempo pasado con ellos y con vosotros sin duda daría para una gran película”. Y cuesta llevarle la contraria. Un joven talento que se marcha tocado de Madrid, aterriza en una ciudad nueva, se reencuentra con su fútbol, lidera a un club histórico en plena reconstrucción y se marcha ovacionado. Guion de cine.

Regreso a un Real Madrid distinto… y a un vestuario con Mourinho

El romanticismo choca ahora con la realidad del contrato. Endrick debe volver a su club de origen. En Valdebebas le espera un escenario muy diferente al que dejó. El plan es claro: contar con él de forma importante la próxima temporada. Las informaciones que circulan apuntan a que lo hará bajo las órdenes de José Mourinho, llamado a protagonizar un regreso de alto voltaje al banquillo de Real Madrid.

Endrick no lo ignora. Sabe que su camino profesional le obliga a seguir adelante, aunque una parte de él se quede en Lyon. Vuelve a España con algo que no tenía cuando se marchó: rodaje de alto nivel, confianza y la sensación de que ya puede medirse a cualquiera.

“Por desgracia… un león no puede quedarse en un solo lugar”, lanzó, a modo de despedida. “Debo ahora despedirme e iniciar un viaje de vuelta que será mucho más largo porque me voy con mucho más equipaje del que traje. Y, incluso cuando este viaje termine, llevaré esta ciudad conmigo, para el resto de mi vida, en mi corazón y en mi memoria. Cada vez que vea la sonrisa de mi hijo, que Dios nos dio aquí. Gracias por todo, Lyon, siempre estarás en mi corazón”.

No es una frase hecha. Su hijo nació en la ciudad. Lyon ya forma parte de su biografía, no solo de su estadística.

De Lyon al Mundial… y luego al Bernabéu

El calendario no podría alinearse mejor para él. Antes de vestirse de blanco, se vestirá de amarillo. Carlo Ancelotti lo incluyó en la lista de Brasil para el próximo Mundial. Su rendimiento en la Ligue 1 lo convirtió en una elección indiscutible para la Seleção, un salto que hace apenas unos meses parecía lejano.

Ahora, el reto cambia de escenario. Primero, mantener esa chispa en la mayor cita del fútbol de selecciones. Después, aterrizar en un Real Madrid que lo espera con expectación, en una Liga donde se le mirará con lupa desde el primer control.

En Lyon, mientras tanto, se abre un vacío. Ocho goles, ocho asistencias y una presencia constante entre líneas no se reemplazan con facilidad. El club deberá encontrar cómo sustituir esa cuota de talento y carácter justo cuando se asoman las rondas previas de Champions. El listón, en apenas seis meses, quedó muy alto.

En Madrid, la sensación es la opuesta: ilusión contenida. El adolescente que dejó dudas regresa convertido en “león”, como él mismo se definió en Francia. El Bernabéu decidirá si ese rugido se escucha cada fin de semana. Pero el primer acto de la historia ya dejó claro algo: cuando Endrick se siente león, cambia el destino de un equipo.